miércoles, 16 de noviembre de 2011

Iglesia de El Almiñé

El pueblo de El Almiñé tiene varios lugares e historias de interés etnográfico, pero hoy enfocaremos nuestro objetivo exclusivamente sobre su valiosa iglesia parroquial bajo la advocación de San Nicolás de Bari, un tanto eclipsada por la cercanía de San Pedro de Tejada, que conserva del románico todo el lado oeste y sobre todo su  maciza torre sobre cúpula



Trabajado ventanal del lado oeste, que hace las veces de rosetón.


Series de canecillos, en los que no escasean los de temática erótica.



Interior del templo con paredes y bóvedas cubiertos de policromía posterior.



Tuvimos la suerte de realizar nuestra visita coincidiendo con la semana, a finales de mayo, en la que la imagen de Nuestra Señora de La Hoz permanece en el pueblo. La talla es trasladada a hombros, en la ida y en la vuelta, desde su emplazamiento habitual en la ermita que se levanta en lo alto del páramo a lo largo del empinado y tortuoso camino del pescado.

 
 

martes, 15 de noviembre de 2011

Una mañana con los caballos de Ailanes

Cambio radical no sólo de zona sino también de temática para ofreceros una breve imagen de la jornada desarrollada en el pueblo de Ailanes (valle de Zamanzas) a finales del mes de mayo. Ya os hablé de este lugar de manera muy breve hace ya algún tiempo.; pero hoy nos centraremos a la visita al Centro de Turismo Ecuestre Caballos de Ailanes, en lo que fué mi bautismo en la monta a caballo.


Caballos de Ailanes no es un centro de turismo ecuestre al uso. Se aboga por la doma natural y la interrelación entre la persona y el caballo, lo cual creo que es especialmente útil para novatos y personas con necesidades especiales. Por ello si lo que vais buscando es exclusivamente realizar una ruta de cierta extensión tal vez no sea la mejor opción; pero la verdad es que merece la pena al menos ir una vez y juzgar por uno mismo.
 

A la intensidad de la experiencia contribuye el hecho de que el entorno por el que se desarrolla sea el de los maravillosos robledales de Zamanzas. Como véis las instrucciones de "Sampe" (en la foto) no sólo me permitieron llegar a montarme en el caballo sino incluso poder llegar a soltar las manos para tirar una foto.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Castillo de Olmillos de Sasamón

Dedicamos la entrada de hoy a uno de los castillos más bonitos de Burgos que a mí particulamente me parece un poco como de juguete.


La historia de este castillo aparece asociada a la de la familia de los Cartagena. Esta saga fue fundada por el judío Salomón Ha-Leví, rabino mayor de Burgos  que con el tiempo, y en uno de los requiebros más insólitos de la historia burgalesa, se convertiría en obispo de su ciudad con el nombre de Pablo de Santa María.

Pedro de Cartagena, descendiente suyo y regidor de la ciudad de Burgos, puso la primera piedra del castillo de Olmillos de Sasamón a mediados del siglo XV. Aunque a primera vista presenta un recio aspecto militar, al que contribuyen las tres marcadas torres  circulares, los balcones amatacados, los airosos garitones situados en dos de sus esquinas y el almenado que recorre todos sus muros, el castillo fue más bien una casa-fuerte desde la que los Cartagena controlaron sus posesiones, hicieron valer sus derechos sobre los vecinos del pueblo y, sobre todo, mostraron al mundo su ascenso y consolidación social.

Con posterioridad el castillo iría pasando de unas manos nobiliarias a otras. Es citado en un episodio de la Guerra de la Independencia, el 22 de julio de 1812, cuando los guerrilleros Santos Padilla y Melchor Cossío, quejosos del apoyo que algunos pudientes pudieron haber facilitado a las tropas francesas, le prendieron fuego.

A partir de entonces, como muchos otros, El castillo de Olmillos durmió el sueño de los justos. Así lo recordaba Bonifacio Zamora en una de sus glosas:

Castillo señorial. Palacio airoso.
Escándalo elegante de la piedra,
que a los mordiscos flébiles del tiempo
aun se resiste en torres y en almenas.

Redondos cubos, paredones fuertes,
que a sol ya sombra en los pinceles juega.
Murallas descarnadas, bajo el ampo
de la nieve, velando inultas quiebras.

Luz cenital de día luminoso
después de la nevada.
Cartagena llorará al verlo. Pero así mirado,
Isidro Gil lo trajo a su paleta.

Afortunadamente el castillo fue recuperado hace unos años como establecimiento hostelero de cierto nivel.


Para saber más del castillo y lugar de Olmillos puedes consultar su página web.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Castrillo de Murcia

Retomamos estas entradas de mi visita primaveral al oriente burgalés para dedicar unas líneas al lugar de Castrillo de Murcia. En el mismo pervive todavía esta puerta de la antigua muralla.


En la parte central del pueblo vemos numerosos ejemplos de esas recias casas de piedra tan típicas de la zona de páramos.


La monumental iglesia está dedicada a Santiago Apóstol. Corresponde fundamentalmente a los siglos XV y XVI.


Pero por lo que es conocido Castrillo de Murcia es por su ancestral fiesta de El Colacho. De hecho, en la antigua casa del médico (en la foto a la derecha), está proyectado un centro de interpretación de la fiesta que, como vemos en los comentarios de este artículo de Diario de Burgos, no cuenta con el beneplácito unánime del vecindario.

martes, 8 de noviembre de 2011

ruta de senderismo: Río de la Umbría, sinfonía de otoño

La cabecera del río Pedroso, en la vertiente sur de los picos San Millán y Otero, está formada por una serie de ríos secundarios junto a los que se localizan algunos pequeños pero interesantes bosques caducifolios. El más accesible de todos es el formado en torno al río de la Umbría, que al estar orientado de este a oeste permite una interesante combinación de hayedo en la cara sombreada y robledal en la cara soleada.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Media
Belleza: Alta
Tiempo: 3 horas (10 kilómetros)

Situación.

Para acceder a Barbadillo de Herreros, punto de partida de este recorrido, tomaremos la N-232 en dirección a Soria hasta el núcleo urbano de Salas de los Infantes. Antes de cruzar el puente de Costana tomamos la carretera regional que, hacia la izquierda, conduce a Nájera. Tras más de 20 kilómetros llegamos a Barbadillo de Herreros. Ya entre el caserío tomamos la calle que nace hacia la izquierda justo antes de cruzar el río Pedroso. Siguiendo la calle dejaremos el pueblo por una pista asfaltada que termina poco después. Dejamos el coche justo en este punto, a la derecha del río.

Puntos de Interés

Restos de la ferrería. Hayedos y robledales.

Descripción de la Ruta

En el lado contrario de la carretera observamos los restos del complejo ferrón que estuvo situado en este lugar en el siglo XIX. Apenas caminados unos pasos encontramos un salto de agua, resto del cauce de servicio para la antigua ferrería. Unos veinte metros más adelante podemos seguir un sendero que sigue junto al río y en unos instantes llegamos a los restos de la misma, en donde destaca la chimenea perfectamente conservada y consolidada.


Regresamos al camino y empezamos a ascender. En unos metros cruzamos la vía verde de la Demanda, y tras ascender un poco llegamos a un nuevo cruce. El camino principal continúa ascendiendo, a la derecha se puede descender a un área de descanso y entre ellas nace un camino menos marcado que será el que sigamos.



Enseguida el camino se introduce en la espesura de un bosque de esbeltos robles. Avanzamos por este bello sendero sin pendiente apreciable durante algo más de un kilómetro. En ese punto el sendero se divide en dos, el de frente sigue por la ladera superior del río mientras que el de la derecha se acerca a un rústico puente. Dependiendo de la época del año deberemos tomar uno u otro sendero, teniendo en cuenta que si cruzamos el río caminaremos por el bello hayedo, pero luego deberemos vadear el río. Como estamos en un seco otoño, nos decidimos por esta segunda opción.




Tomamos este último y nos vemos inmersos en el hayedo que se extiende por la ladera al borde del río. Un precioso sendero transita por este mágico paraje que en otoño muestra su máximo esplendor.

Al cabo de un kilómetro el sendero se difumina bastante. Podemos acercarnos y cruzar el río en este punto o intentar continuar un tramo más para disfrutar del hayedo. En todo caso deberemos situarnos al otro lado del río en donde el sendero continúa.




Aunque este lado es menos interesante, permite tener otra perspectiva del hayedo. Pasado un kilómetro adicional entramos en un tramo con meandros y aproximadamente un kilómetro después damos por terminado nuestro avance en un punto en el que el río se ve encajado entre dos rocas.
 



Retrocedemos por la misma orilla del río hasta aproximadamente el punto donde lo cruzamos, muy cerca de un barranco secundario por el que en épocas húmedas cae una bonita cascada. En realidad yo no lo supe hasta después de realizar el recorrido, así que me queda pendiente. Obviamente si hemos ido todo el tiempo por el lado izquierdo es más fácil de localizar.
 
Con un poco de atención descubriremos un poco antes del arroyo secundario un sendero que asciende bruscamente por la empinada pendiente. Tras un duro tramo llegamos a una plataforma más lisa desde donde tenemos muy buenas perspectivas del bosque.

 

A partir de aquí el sendero se difumina pero avanzamos sin cambiar de dirección (un tanto hacia la derecha) hasta que llegamos a las proximidades de una tenada. Desde aquí nace un camino sin cambiar de dirección que en unos instantes desemboca en un camino más ancho que tomamos hacia la izquierda, muy cerca de un gran roble. 


El nuevo sendero se acerca al arroyo que forma el barranco antes citado y acaba cruzándolo. Avanzamos en ligero ascenso por un bosque de finos robles hasta llegar a un calvero en donde probablemente encontremos ganado. A partir de este punto comenzamos a descender.



Un tramo después se nos une por nuestra derecha un camino por donde transita el GR-290 “Dos Aguas” pero nosotros seguimos descendiendo hasta enlazar con el punto por donde empezamos el recorrido.

Comentarios

Ruta sencilla salvo el tramo de fuerte ascenso. Se puede simplificar aún más si descartamos el avance adicional por el vallejo. En este tramo, además, el avance por el sendero a veces se hace un poco difícil por el matorral, aunque la referencia del río evita perderse.

El área recreativa de santa Ilicia, al comienzo del recorrido, puede ser un lugar idóneo para el refrigerio al final del recorrido.

Como hemos indicado, son varias las posibles combinaciones de rutas que se pueden realizar en este área semidesconocida. Lamentablemente el acceso con vehículo a Casa de la Sierra, centro neurálgico como punto de partida, no es factible, lo que dificulta la exploración de la parte más alta.

Track de la ruta
 

lunes, 7 de noviembre de 2011

La ferrería de Barbadillo de Herreros


La foto que encabeza esta entrada corresponde a la llamada Ferrería de Arriba de Barbadillo de Herreros. Junto con la de Huerta de Abajo, son las dos únicas que aún se mantienen en pie, aunque esta es sin duda la más conocida y la mejor conservada merced a una labor de consolidación de su chimenea realizada hace ya algunos años.

El propio nombre del pueblo, Barbadillo de Herreros, delata su relación con la actividad metalúrgica. Esta relación duró casi mil años. Las primeras ferrerías estaban situadas aguas abajo del pueblo y de sus fraguas surgieron, según algunas tradiciones, las espadas con que lucharon los héroes y guerreros que fundaron Castilla y las que detuvieron el avance de Roldán en Roncesvalles. Así lo narraba el Poeta Bonifacio Zamora en su libro "Temas y paisajes".

Barbadillo de Herreros, ya no suenan
sobre los yunques los martillos. Martes
de la guerra, en otro tiempo, aquí forjaron
sus armaduras ¿fueron capitanes
de las mesnadas de Fernán?¿fue el mismo
Fernán armado aquí? Dejad que callen
los martillos y yunques. Y en las fraguas
de ayer, la vieja tradición alabe
el temple de la espalda de Bernardo,
vencedor de Roldán en Roncesvalles.



Pero fue a partir de mediados del siglo XIX cuando las ferrerías de la localidad alcanzaron su mayor esplendor. En 1864 existía la ferrería de Abajo, y en 1874 se fundó la de Arriba. Esta última llegó a ser la más importante y se edificó, aguas arriba del pueblo y a ambos lados del río Pedroso, en el término de Valdecinarre. Sus primeros dueños fueron los Grandmontagne, familia de ferrones vascos de la que nació el escritor de la Generación del 98 Francisco Grandmontagne.


La ferrería de Arriba, llamada también “La Constancia”, contaba con dos hornos para elaborar el hierro dulce – el principal de nueve metros de altura que aún sigue en pie -, otro para el acero y varias edificaciones que protegían las carboneras, machacadoras, ruedas hidráulicas, martinetes y forjas. Una presa de mampostería regulaba las aguas del río y hasta las mismas puertas de la fábrica llegaba un ramal del ferrocarril minero. De estas construcciones podemos ver aún algunos restos. Para saber más os vuelvo a remitir al libro "Ferrerías de la demanda burgalesa".

Para llegar a este lugar desde Barbadillo de Herreros seguiremos la carretera hasta la calle que se abre hacia la izquierda, inmediatamente anterior al puente sobre el Pedroso. Esta calle se convierte en una pista asfaltada que termina justo después de pasar sobre dicho río. Dejamos el coche aquí y remontamos unos metros el cauce (observamos a nuestros lados los restos de las construcciones citadas) hasta llegar a la chimenea. Unos metros por encima transita el trazado del ferrocarril minero, hoy via verde.

En la próxima entrada, que espero publicar mañana, os describiré una pequeña ruta de senderismo que parte de este punto.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Barbadillo de Herreros

En Barbadillo de Herreros aún perviven en la magnificencia de sus casas los ecos de un pasado esplendoroso; basado primero en el ganado trashumante y luego en las ferrerías que aquí se instalaron en el siglo XIX. En esta primera imagen el Ayuntamiento, en donde exisite un pequeño museo dedicado a las ferrerías. Las visitas son concertadas.


Esta es la casa del Mayorazgo, que ahora funciona como albergue.


Muy cerca del pueblo, en un entorno que en otro momento sería bucólico, se encuentra la ermita de la Virgen de la Costana.


 Aunque no se aprecia bien en la foto, las ovejas estaban apelotonadas a la sombra del edificio.


Las fiestas de la Virgen de Costana se celebran en torno al 8 de Septiembre, si bien el día de los mozos ha sido trasladado a mediados de Agosto. Más curiosa es la "fiesta del Voto", que tiene lugar cada 19 de Junio en este mismo lugar. Se rememora el hecho, trasmitido por tradición oral, según el cual la Virgen, a la que se habían encomendado los parroquianos, hizo caer una fuerte lluvia sobre el pueblo poco después de que las tropas carlistas lo hubiesen incendiado, salvándolo con ello del desastre.

Volviendo del paraje de la ermita no me resistí a hacer una foto de este enorme macho en el campo de fútbol. ¡¡ menudo central !!