miércoles, 11 de julio de 2018

Cultivos de Lavanda en el valle del Arlanza


Aunque no es un dato demasiado conocido, hace ya varias décadas que Teodoro Grande se animó a probar con el cultivo de lavanda en la localidad de Villoviado, cercana a Lerma, como medio para diversificar el tradicional cereal. Al parecer el cultivo de lavanda se adapta bastante bien a nuestro entorno de suelos calizos y más bien secos, con inviernos fríos. 



Con el paso de los años la explotación se ha ido consolidando lentamente, sin dejar de ser muy minoritaria. A las fincas de Villoviado se han sumado otras en las cercanías, como en los pueblos de Castrillo Solarana y Mecerreyes. La familia Grande centraliza la recogida, realizando un primer destilado en sus instalaciones antes de exportarlo a Francia.

Contraste entre la lavanda y los girasoles del fondo
Como los entresijos del cultivo de la lavanda superan nuestros conocimientos, nos limitaremos a disfrutar de las bellas estampas que forman en nuestro paisaje castellano. Supongo que estamos aún muy lejos de pensar en un turismo de la Lavanda, como en la conocida comarca francesa de La Provenza. 

Al fondo la iglesia de Villoviado y la inconfundible sierra de Mamblas
En principio la mejor época para visitar los campo de Lavanda del Arlanza es a finales de Julio, pero lo mejor es informarse con gente de la zona, ya que varía en función de la climatología (y en años como este aún más). 

Instalación para el destilado de la Lavanda




Al fondo la iglesia de Castrillo Solarana

Lavanda con las Mamblas al fondo. Cercanías de Mecerreyes.


Inusual encuadre de la Peña Carazo y San Carlos.

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