lunes, 18 de junio de 2012

Ruta de senderismo: canales de Dulla

Los canales de Dulla son un escondido y singular espacio geográfico provincial compuesto de varios profundos cañones de material cárstico por los que circulan corrientes de agua de carácter intermitente, excavados en la cara sur de la antigua meseta de Dulla. En esta ruta nos haremos una completa idea de este interesantísimo paisaje. El recorrido es asequible, incluso fácil en su mayoría. Sin embargo hay un punto conflictivo que describiré más adelante, para que los posibles interesados actúen en consecuencia.


Dificultad: Media salvo el paso crítico.
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 18 kilómetros y 5 horas y cuarto.




Situación

Saldremos de Burgos en dirección norte por la N-627 hasta que poco después de Sotopalacios nace la CL-627 en dirección a Villarcayo. Recorremos los 60 kilómetros hasta este pueblo y desde el mismo buscamos la carretera comarcal que conduce a Puentedey. Una vez en este singular pueblo giramos hacia la derecha hasta el cercano pueblo de Quintanilla Valdebodres.

Puntos de Interés

Quintanilla Valdebodres (Pozo del Infierno, Antiguo molino, arquitectura popular), bosques mixtos, Arroyos, Cascada del Coladero, Cortados de los canales de Dulla y de la Mata, El Ventanón, Villamartín de Sotoscueva.

Descripción de la Ruta

Aparcamos en la bella plazoleta que enmarca la pequeña localidad de Quintanilla. Por una calle que nace perpendicular a la carretera empieza la ruta, señalizada por el PRC BU 33 y por el GR1, con los que coincidiremos en parte de la jornada de hoy.

La capa de cemento se dirige a una pequeña ermita pero en una curva cercana al templo encontramos que la ruta sigue hacia la izquierda. Al instante nos vemos rodeados por el dosel vegetal que se extiende por estos valles, en donde las encinas y los quejigos son las especies dominantes.

Por el fondo discurre una fina corriente de agua de carácter intermitente. En la jornada de hoy luce en todo su esplendor, destacando por la limpieza de sus aguas. De hecho será una constante el tener que cruzar una y otra vez el arroyo, e incluso que sendero y arroyo coincidan durante algunos metros.

Al cabo de unos 300 metros nos encontramos con una reproducción de una carbonera, actividad muy extendida en el pasado por estos montes. Desde aquí los rincones bellos se suceden gracias a los serpenteantes sendero y arroyo.

Cuando llevamos algo más de un kilómetro llegamos a la unión del Canal de la Mata (de frente, por el que regresaremos) y el Canal de Dulla, el más importante de todos. El sendero principal sigue de frente pero nosotros hemos de girar hacia la izquierda buscando el segundo canal citado (y abandonando la señalización de pintura). Como referencia indicaremos que el arroyo del canal de Dulla tiene más agua, incluso es bastante probable que el arroyo de la Mata esté seco aunque el otro no lo esté.

El sendero que hemos de seguir al principio parece difuso, pero pronto se hace bien visible. Por su parte el vallejo que hemos seguido hasta ahora se va haciendo poco a poco más profundo y encajonado. En este sentido, en bastantes ocasiones encontraremos derivaciones para evitar tener que andar por el cauce, aunque todas acaban confluyendo.

Al cabo de 3 km vemos de frente un inconfundible espolón rocoso que separa el Canal de Dulla (que sigue de frente) de otro canal que se abre hacia la izquierda. Justo después de la confluencia de los dos arroyos cruzamos el arroyo principal y empezamos a subir por la falda del espolón rocoso, dejándolo a nuestra izquierda. Tras un tramo algo duro la pendiente se suaviza considerablemente y empezamos a disfrutar de las vistas de un canal cada vez más profundo.

Nos vamos acercando a la base de los farallones mientras que nos vamos acercando a un circo rocoso por el cual cae esporádicamente la cascada del Coladero. Pasamos sobre la misma y seguimos durante unos 500 metros más por este vallejo secundario. En este punto el sendero marca claramente la dirección del fondo del vallejo y se empieza a ascender por la corta loma de la otra vertiente. Cuando alcanzamos la meseta superior, cubierta por una esquelética carrasca, el sendero se difumina. Nosotros seguimos de frente buscando el cortado que marca la parte superior del canal de Dulla.

Desde aquí vemos la parte final y más profunda del cañón, que termina entre dos impresionante farallones rocosos, el de Dulla y el del Paño, entre los que se encuentra una gran brecha. No está claro si esta brecha es la Puerta de Dulla, o más bien otra situada más al oeste.

A partir de aquí empezamos a caminar por el borde del cortado. Tras la experiencia de haber realizado la ruta, creo que lo más recomendable es empezar a buscar el lugar más factible para descender de nuevo al cañón, cosa que de acuerdo a lo que se puede ver en la cartografía parece producirse un poco más delante de donde estamos, cerca de la cueva del Oro.

Desconociendo esta información continuamos por el borde del cañón; en realidad algo más hacia el interior, andando entre los arbustos. Si nos volvemos hacia atrás podemos ver la boca de la Cueva de Oro, en la base del cortado rocoso. Seguimos ganando altura por la inclinada ladera, culminada por un vértice geodésico. Poco después desaparece el arbolado mientras que nos vamos acercando más y más a la brecha.

Cuando nos encontramos a unos 500 metros de la brecha vemos a nuestro pies un haya aislada que casi llega hasta nuestra altura. En este punto existe un paso complicado, pero factible, para poder descender. Más adelante los cortados son del todo impracticables. Descendemos con calma y precaución hasta que empezamos a pisar hierba, y desde aquí aún descendemos algo más hasta localizar alguna de las sendas que se dirigen a la brecha.

Al llegar a este punto se abre ante nosotros un amplio paisaje del norte provincial, de los valles de Valdebezana y de Valdeporres y de los montes del Somo. Nos encontramos con un vallado que podemos superar por el lado izquierdo de la brecha. Por este lado descendemos rápidamente hacia una meseta intermedia, buscando otra alambrada que desciende desde los mismos cortados. Al llegar junto a la misma descendemos algo más hasta la señalización del sendero de pequeño recorrido PRC BU 33, que seguimos hacia la derecha. Con ello termina terminan las complicaciones del recorrido.

El sendero pasa junto a una balsa de agua y desemboca en otro más marcado, con lo que volvemos a unirmos al trazado del sendero de largo recorrido GR1. No mucho después encontramos el desvío hacia el Ventanón: una espectacular oquedad natural de unos 30 metros de anchura y veinte de altura que se levanta sobre el valle del Nela. Son casi dos kilómetros entre ida y vuelta. De regreso en el camino empezamos a descender hacia el pueblo de Villamartín de Sotoscueva, del que nos separan dos kilómetros.

En la entrada del pueblo encontramos el camino por el que hemos de seguir, mediante un fuerte giro hacia la derecha, si bien merece la pena, si disponemos de tiempo, darnos un paseo por este núcleo.

El nuevo camino se dirige a un depósito de agua y asciende por la ladera alcanzando muy pronto un collado que da paso al canal de la Mata. Ignoramos sendos caminos, uno que vuelve a descender por la vertiente que traemos y otro que asciende hacia la izquierda, escogiendo en cambio el sendero que sigue casi de frente, descendiendo hacia el canal.

Siguiendo siempre la señalización llegamos rápidamente al cauce del arroyo de la Mata. Ya solo queda seguirlo pasando de un bello rincón al siguiente. Cuando llevamos andados algo más de dos kilómetros por el fondo del cañón el agua desaparece sumida por el suelo. Poco después llegamos a la intersección del inicio del recorrido. Desde aquí desandaremos lo andado hasta Quintanilla.
 
Comentarios

A la vista de las dificultades encontradas la alternativa más obvia consiste en seguir en todo momento por el fondo del Canal de Dulla hasta alcanzar la brecha que lo culmina, aunque ello puede inducir que pase desapercibida la cueva del Oro y no veremos la cascada del Coladero (que por otro lado suele estar seca). Otra posibilidad es hacer el recorrido a la inversa e ir viendo si es factible el ascenso a la meseta, tomando como referencia la oquedad de la cueva del Oro, el problema en este caso puede ser localizar la continuación de la senda.

Si casi todas las rutas mejoran mucho en épocas húmedas, en esta el efecto es aún más marcado. Tanto, que no la recomiendo en pleno verano, sobre todo si el día es caluroso. Lo mejor son épocas de deshielo o incluso después de una tormenta primaveral (como ocurrió en esta ocasión). Ello hará que tengamos que cruzar los arroyos no menos de un centenar de veces, e incluso compartir el sendero con el agua. En todo caso, el escaso caudal hace que con un calzado impermeable este efecto sea más un entretenimiento que un contratiempo.

Descarga esta descripción en pdf

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)




Presentación con imágenes del recorrido.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Montacedo,

el año pasado estuve haciendo una ruta por la zona, desde Villarcayo y pasando por Puentedey (qué bien se comía al lado del río Nela, viendo el puente natural!). Aunque ví algunos carteles indicando zonas naturales, no era consciente de lo que hay en realidad. Muchas gracias, ya sabemos más cosas.

Montacedo dijo...

Gracias por dejar un comentario