viernes, 23 de diciembre de 2011

Ruta de senderismo: Las Palancas y el Piscarciano

Vamos a terminar las entradas por este año con este recorrido que nos acerca a este precioso y minúsculo desfiladero de las Palancas o del Río de la Serna y a las interesantes formaciones kársticas de las cuevas del Piscarciano. Se ve completada la ruta con varios pueblos de arquitectura popular de interés, paisajes abiertos y bosques de ribera y de quejigo. En principio no habrá nuevas entradas hasta la segunda semana de Enero. Felices Fiestas a todos y a todas.
 
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo: 4 horas y cuarto (16 kilómetros)

Situación.
 
Para acceder a Lándraves, punto de partida de este recorrido, tomaremos la C-627 dirección Villarcayo. Terminado el desfiladero de los Hocinos llegamos a Incinillas, en donde tomamos a la izquierda la carreterita que remonta el Ebro por el valle de Manzanedo en dirección a Soncillo. Tras unos 15 kilómetros llegamos a Lándraves.

Puntos de Interés

Arquitectura popular de los pueblos. Desfiladero de las Palancas. Bosques mixtos cantábricos y mediterráneos. Vistas del valle de Munilla. Entorno de las cuevas del Piscarciano.

Descripción de la Ruta

Lándraves bien merece unos minutos de paseo al inicio o al fin de la ruta para descubrir su arquitectura popular basada en la solana montañesa, incluyendo una bella fuente y lavadero. En la dirección contraria a la carretera encontramos con facilidad la señal hacia el desfiladero de La Serna.



Cruzamos el río Trifón y llegamos a un aparcamiento. A la derecha sigue el camino principal y a su lado izquierdo nace la senda que acompaña al río y que es la que deberemos de tomar.


Esta senda discurre por zona sombreada y el continuo tránsito hace que esté bien marcada. Al cabo de unos minutos llegamos a una zona más abierta en la que se ven las formaciones rocosas de la sierra de Albuera. Nos vamos aproximando a ellas hasta llegar a la primera dorsal que superamos con facilidad.
 
A partir de aquí observamos el agua cayendo de piedra en piedra a nuestros pies mientras avanzamos hacia una segunda dorsal rocosa. En breve alcanzamos el punto más emblemático de este minúsculo desfiladero: un tramo de aproximadamente cincuenta metros en el que las paredes rocosas se sitúan apenas a tres metros una de otra, formando un canal en el que apenas cabe el río. Para salvarlo hemos de andar con cuidado de piedra en piedra.







Pasado este tramo el desfiladero termina. Llegamos a un valioso bosquete de alisos, uno de los más homogéneos de la provincia, y salimos del mismo por su lado derecho. Por momentos el sendero se difumina pero con un poco de atención, y mientras ascendemos suavemente, logramos encontrar su continuación.


Un tramo más adelante el sendero se transforma en un camino mientras se interna en un bosque de quejigos. Finalmente, mientras seguimos ascendiendo suavemente, vislumbramos una gran nave ganadera en estado ruinoso. Llegamos a la misma y la bordeamos por su lado izquierdo, entrando a continuación en Munilla, llevamos algo más de tres kilómetros de recorrido total.



Podemos visitar este pueblo, que alterna casas montañesas restauradas con otras en estado ruinoso, así como una pequeña iglesia que muestra un ábside románico. En todo caso el camino continúa por la parte trasera de los corrales. Su seguimiento puede resultar un poco confuso al principio, pero como referencia señalaremos que asciende paulatinamente por la ladera, en dirección este, hacia la parte superior del desfiladero.

El bello sendero nos permite tener cada vez mejores perspectivas de este valle de Munilla, así como la zona de Zamanzas y Bricia. El paisaje se presenta cada vez más boscoso, debido al abandono de las actividades tradicionales en los pueblos de la zona.

Nada más abandonar el bosque llegamos a un pequeño portillo en el que se sitúa una alambrada. Al otro lado tenemos los paisajes del valle de Arreba, caracterizado por varios pliegues anticlinales y al fondo distinguimos la parte más oriental de la cordillera Cantábrica. A nuestros pies se puede distinguir el pueblo de Lándraves.
 






El sendero empieza a descender, ahora entre encinas y en dirección norte. Al cabo de unos cientos de metros se llega a una zona más despejada y se gira hacia la izquierda. En el siguiente tramo empezamos a descender por una suave ladera mientras el camino se hace cada vez más marcado.


En el kilómetro siete de recorrido llegamos al fondo del valle, giramos a la derecha y alcanzamos el pueblo de Hoz de Arreba. Llegamos a un primer puente sobre el río Trifón que hemos de cruzar. Alcanzamos una carretera que tomamos hacia la izquierda; de modo que continuaremos al borde del río, esta vez por su derecha.


Ignoramos un puente de cemento y tras unos cuatrocientos metros por la carretera alcanzamos un camino que deja la carretera por la izquierda. En el siguiente tramo podemos ver como discurre suavemente el río Trifón entre chopos y junto a prados semiabandonados.



Pronto llegamos a una pequeña capilla que dejaremos a nuestra izquierda. Junto a este punto está una de las surgencias que alimentan al río Trifón (que recibe su nombre de las tras fuentes que lo crean), aunque la vegetación no permite disfrutar del lugar.


Seguimos por un camino que muestras algunos quejigos dispersos de tamaño apreciable, hasta que, sin cambiar de dirección, nos acercamos a una casa aislada.
Importante: Junto a esta casa existen (junio 2011) dos perros poco amigables. Resulta recomendable salir del camino por el prado semiabandonado de nuestra izquierda de modo que rodeemos la casa a unos 50 metros, trazando una semicircunferencia y yendo en silencio. Al regreso deberemos realizar la misma operación.

El camino que da servicio a esta casa se dirige a otra similar, pero lo abandonamos por la derecha en dirección a un edificio de color blanco en malas condiciones.
 
El camino se transforma en un sendero que se introduce en un bosquete de encinas y desciende casi a continuación. Alcanzamos el punto más bajo y empezamos a ascender llegando a una cerrada curva.  Desde este punto podemos ver la hoya del sistema del Piscarciano, una dolina formada por el hundimiento de una gran sala subterránea. Volvemos al punto más bajo y buscamos un sendero que hacia la izquierda nos acerca al fondo de la hoya.
 

Aunque la vista se ve mitigada por la abundante vegetación, si el fondo de la hoya está seco observamos un gran frontal rocoso en el que se encuentra la entrada a la cueva de las Vacas. En época lluviosa discurre por la hoya el río Trifón, introduciéndose por esta cavidad (en momentos puntuales puede llegar a inundarse toda la dolina).


Volvemos al sendero principal y seguimos retrocediendo, pero casi enfrente de la vereda que desciende a la hoya descubrimos otro sendero menos marcado. Tomamos este sendero avanzando unos primeros metros con un poco de dificultad, pero al poco podemos relajarnos.


Tras unos trescientos metros avanzando por este sendero el mismo se bifurca. Tomamos la opción de la izquierda y casi enseguida llegamos a la salida de la cueva de las Vacas. Un gran portalón de más de veinte metros de ancho que forma un entorno de gran humedad. El lugar es especialmente interesante en época lluviosa, pues desde la misma discurre el río Trifón. (ver esta entrada)


Tomamos ahora el otro sendero y seguimos descendiendo unos metros más, hacia el lugar en el que el río forma preciosas caídas de agua y a una tercera cavidad, la cueva de las arenas, de menor tamaño.


Retrocedemos hasta el sendero principal y recuperamos todo el trazado hasta Hoz de Arreba. Volvemos a cruzar al puente al que hicimos referencia anteriormente. Entramos en el pueblo si bien seleccionaremos las calles de más a la derecha, avanzando entre el pueblo y la ladera, pero sin ascender.



La zona cementada termina y se convierte en un precioso sendero que discurre entre grandes ejemplares de quejigo. En un cruce ignoraremos el camino inferior y continuamos a cierta altura. Al cabo de un kilómetro el camino gira a la izquierda y se aproxima al río, que superamos por una pequeña pasadera de cemento.





Al otro lado se encuentra la carretera que tomamos hacia la derecha y que aproximadamente kilómetro y medio nos lleva a Lándraves.


Comentarios

Os he puesto en youtube dos pequeños vídeos: Uno del desfiladero de las Palancas y otro de la Hoya del Piscarciano.

La mayor parte del recorrido, entre Landravés y la zona de Piscarciano, discurre por el trazado del sendero de gran recorrido GR-85, con lo que nos podremos guiar por las señales de pintura blanca y roja.

La ruta descrita está basada en la publicada por Enrique del Rivero en su segundo tomo de rutas de senderismo por Burgos, si bien el tramo entre Hoz de Arreba y las cuevas del Piscarciano discurría por la margen izquierda del río. Mi impresión es que dicho sendero está borrado o prácticamente borrado.

Por otro lado dicha ruta se completaba con la visita al pueblo de Pradilla de Hoz de Arreba, variante que yo no elegí al ir algo apretado de tiempo. Para ello como referencia se puede tomar el camino que nace justo enfrente de la pasadera de cemento, al otro lado de la carretera. Para volver existe otro camino alternativo a la pista asfaltada que nos permite reducir el recorrido final por asfalto a un kilómetro escaso. Con ello el recorrido se alargaría aproximadamente en un kilómetro.

También parece factible terminar el recorrido, aunque no puedo confirmar su estado, por un camino que nace antes de la pasadera de cemento, y que por media ladera nos va acercando hasta Lándraves en unos dos kilómetros.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)

jueves, 22 de diciembre de 2011

Baíllo

Las sensaciones que tenemos al llegar a Baíllo tampoco son mucho más alentadoras, pero al menos podemos contemplar en la parte alta del pueblo la iglesia de San Antolín, que aún muestra un interesante ábside románico.






En las cercanías, hacia la Tesla, se encuentra la ermita de la Virgen de la Hoz, precisamente junto a una garganta que desciende de la sierra. En este lugar se lleva a cabo una ancestral romería a principios de junio.
 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Otros pueblos del silencio: Casares

Transitar por buena parte pueblos de Cuesta-Urria exige grandes dosis de autocontrol para no dejarse llevar por la tristeza y ganas de huir que transmiten sus desoladas calles y arquitectura popular muy venida a menos. Este es el caso de Casares, del cual no os muestro mas que esta foto pues lo primero que me encontré al llegar fueron los perros ladrando y la sensación de que se había convertido en una "esta es mi granja y hago lo que quiero y no son bienvenidos los visitantes". De verdad, estoy deseando que algún lector me corrija.


No os puedo decir mucho más de este lugar. Según cita el Diario de Burgos, mientras que en 2007 y 2008 aparecía sin habitantes, en 2009 tuvo un empadronado y en 2010 vuelve a figurar despoblado. Según mi censo de 1900 por entonces tenía 38 habitantes que ocupaban 11 viviendas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Iglesia de La Aldea

Nuestra siguiente parada es muy breve, apenas un instante, para contemplar la iglesia de la Santa Cruz de la localidad de La Aldea. Destaca sobre todo por su torre fortificada del siglo XIV.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Árboles singulares: el roble Nales

Tomamos la carretera que comunica el Puerto de Carrales con Polientes. Pasados siete kilómetros y superado Rucandio, nos desviamos por el ramal que hacia la izquierda nos lleva a Lomas de Villamediana y otros pueblos del alfoz de Bricia de los que ya hablamos en su momento.  Enseguida nos encontramos con un camino hacia la izquierda donde podemos dejar el coche.

Caminamos por la carretera tomando una curva a izquierdas y superando un puente. Enseguida buscamos un sendero que hace a la izquierda de la carretera y dejando el pequeño arroyo también a su izquierda.


A los pocos pasos cruzamos el pequeño cauce, dejamos atrás una zona donde se almacena forraje, y comenzamos a ascender paralelos al arroyo, aunque alejándonos poco a poco del mismo.


Pasados unos 400 metros desde la carretera, en una zona más despejada,  el camino más marcado va hacia la izquierda, en sentido contrario al arroyo. Nosotros vamos hacia la derecha por una desdibujada trocha realizada para la replantación de pinos hacia los que nos dirigimos.

Recorridos unos trescientos metros por esta nueva vereda, veremos como nos volvemos a acercar al arroyo, del que nos separa un alambre de espino, y luego la pista afronta un giro hacia la izquierda y un descenso. Justo en este punto hemos de cruzar el vallado y buscar el roble, del que nos separan tan sólo unos metros. Está muy cerca del curso de agua, pero no hay que cruzarlo.


El árbol tiene muchas ramas secas, pero aún sigue vivo.



El perímetro es de unos siete metros y medio.


Más imágenes de este "abuelo".




En las cercanías existen otros ejemplares de notable tamaño. Este está al otro lado del arroyo, y se ve bien desde el punto donde hemos de cruzar la valla metálica.



Este otro queda algo más hacia la derecha y a una altitud algo superior. Su grosor es considerablemente menor pero su porte bien lo compensa.


El roble Nales figura en el catálogo de Especímenes singulares de Castilla y león, sus coordenadas (ED50) son X=429273 e Y=4749634. Si váis a finales de la primavera o en verano os recomiendo tener cierto cuidado con las garrapatas.

Track del recorrido, pasando por los tres árboles citados.