Importante: dada la sensibilidad del enclave de los Tejos de Panizares recomiendo:
- Ir en pequeños grupos.
- Intentar pisar lo menos posible las raíces y la tierra más próxima a los tejos.
- Nunca subirse a los árboles.
- Nunca subirse a los árboles.
Completa ruta que además de permitirnos acceder al singular enclave de los centenarios Tejos de Panizares, se completa con la contemplación del desfiladero de la Horadada y el paso por dos interesantes pueblos de nombre fraternal, Tartalés de Cilla y Tartalés de los Montes, a través de un paisaje muy variado en cuanto a la geografía y el sustrato arbóreo.
Situación.
Para llegar a Panizares, punto de comienzo de esta ruta, hemos de llegar a Oña por la N-I hasta Briviesca y luego por la carretera comarcal que llega a la villa condal. Desde Oña continuamos por la carretera Nacional 232 hasta Cereceda. Aquí tomamos un carreteril a la derecha que pasa por el bello paraje del pequeño embalse. Una ver cruzado el Ebro se asciende por la empinada ladera y alcanzamos el cruce a Panizares. Enfrente de la iglesia hay una plazoleta con espacio para bastantes vehículos.
Puntos de Interés
“cuchillos” de Panizares. Iglesia de Panizares. Vistas sobre el valle de Valdivielso. Tejeda de Panizares. Desfiladero de la Horadada. Cuevas de los Portugueses y de San Pedro. Pueblos de Tartalés de Cilla y de Los Montes. Cascada y túnel de acceso a Tartalés.
Descripción de la Ruta
La iglesia de Panizares conserva un interesante ábside románico y una portada cegada de la misma época. Resulta interesante la vista de la iglesia justo bajo unas agudas formaciones calizas conocidas como los cuchillos de Panizares. Tomamos el camino que nace junto al ábside y que comienza a ascender hacia la montaña. Al poco ignoramos las señas de sendero y seguimos de frente.
Llegamos al pinar que cubre amplias zonas de todo esta área del entorno del desfiladero de la Horadada y que en contra de lo que pudiera pensarse no es de repoblación. Fue usado especialmente en la primera mitad del siglo XX para la producción de resina. Comienza un ascenso marcado y largo pero que con ritmo controlado se hace llevadero. Las sucesivas revueltas nos hacen ganar altura y disfrutar de vistas de la parte oriental del Valle de Valdivielso.
Así trascurren más de dos kilómetros y medio de ruta hasta alcanzar un pilón con el símbolo de la guardia forestal. Unos metros después llegamos a una bifurcación en donde seguiremos por el camino de la izquierda. En este punto la pendiente se suaviza hasta casi desaparecer.
No mucho después iniciamos el descenso hacia el borde del Ebro por un camino convertido en sendero. Por ahí seguimos descendiendo prolongada y vertiginosamente por un entretenido descenso. Sin mayores novedades llegamos a una zona más abierta y ya a escasos metros del cauce del Ebro y la nacional N-629. Los conocedores de la zona podrán visitar la cercana Tejeda de Panizares.
Avanzamos con precaución por la carretera hacia la izquierda durante un tramo de unos 600 metros que nos sirven para recuperar un poco el ritmo tras el descenso. En este punto alcanzamos el carreteril de acceso a Tartalés de Cilla. En todo caso merece la pena acercarse a las llamadas Cuevas de los Portugueses, unos eremitorios altomedievales (para saber más sobre este interesante lugar y la cercana cueva de San Pedro, que también podemos visitar, os recomiendo leer esta otra entrada).
Ascendemos por esta pista junto al arroyo de Las Torcas. En poco más de un kilómetro alcanzamos el pintoresco lugar de Tartalés de Cilla, asociado a su atractiva ubicación y a los restos de arquitectura popular. Destacan los restos románicos de su iglesia y un lavadero con fuente recién restaurado.
Abandonamos Tartalés por la ancha pista que conduce hacia el otro Tartalés, y que discurre por una brecha que divide en dos la sierra de la Tesla. Esta pista ha representado el acceso alternativo a Tartalés de los Montes cuando el precario acceso a este último pueblo quedaba inservible, cosa que ha ocurrido con cierta frecuencia. Actualmente forma parte del trazado de Gran recorrido GR-99, sendero del Ebro.
Pero antes de afrontar el camino, metros después de dejar atrás la última casa, tenemos el sendero que asciende hacia la derecha (son tan solo unos minutos) hasta el eremitorio de San Pedro, lugar de visita más que recomendable. Volvemos al camino y empezamos el largo ascenso que hay que tomarse con tranquilidad (son unos cuatro kilómetros desde la carretera nacional y casi 400 de desnivel).
Mientras que la solana, a la derecha, sigue ocupada por pinos, a nuestra izquierda los hayedos se hacen protagonistas, lamiendo los picachos en los que culmina la sierra. En el último tramo el recorrido es algo más sombreado pero no deja de hacerse largo y por ello duro.
Una pequeña caseta nos señala que estamos llegando al collado, lo que efectivamente hacemos poco después. Está ocupado por una amplia pradera que nos permite contemplar el valle situado al otro lado. Ignoramos el camino que se abre a la derecha y seguimos por el de la izquierda con la tranquilidad de haber superado la parte más dura del recorrido.
El descenso se hace relajado, siempre por un pinar no muy cerrado. Son más de cuatro kilómetros al final de los cuales observamos la estrechísima garganta que da paso al arroyo de Tartalés y al túnel de conexión con el resto del valle de Valdivielso.
Llegamos a Tartalés, que tiene un entorno y una arquitectura rural más interesante que la de su homónimo. Merece la pena ascender hasta la iglesia para contemplar una interesante ventana románica y dar un pequeño paseo por sus escasas calles. También encontramos una fuente donde saciar nuestra sed.
Apenas unas decenas de metros separan el pueblo del rústico túnel que le permite superar la garganta que le separa del resto del mundo. Antes de cruzarlo merece la pena ascender por su parte izquierda y asomarse con cuidado a la caída de la cascada del arroyo de Tartalés. En realidad restamos sobre los restos del inverosímil camino que utilizaban los vecinos antes de horadarse el túnel.
Al otro lado podemos contemplar desde una perspectiva más amplia la cascada y el túnel, aprovechando un mirador habilitado a tal efecto. Descendemos por la inestable carretera (los hundimientos y reparaciones son relativamente frecuentes) y llegamos en poco tiempo a Hoz de Valdivielso.
A la entrada tenemos un lavadero con otra fresca fuente. El edificio más destacado es un inconfundible palacio de grandes dimensiones utilizado en la actualidad para su uso como dos viviendas.
Nos incorporamos a una carretera más ancha y cruzamos el arroyo en dirección al palacio. Pasamos junto al mismo y seguimos unos metros más por la carretera hasta llegar a la última casa a la izquierda. Junto a la misma nace el camino, bien señalizado, que nos llevará hasta Panizares. El problema es que nos espera un último ascenso, de unos cien metros de desnivel, que a estas alturas se nos hará especialmente duro. En todo caso el camino discurre por un bosque de esbeltos quejigos, junto a una valla.
Al cabo de un kilómetro llegamos a un camino más marcado que cruza transversalmente, pero nosotros seguimos de frente por el sendero que continúa en la misma dirección. No mucho después el sendero desemboca en un camino de tierra desde el que ya se ve Panizares. Como último dato a tener en cuenta deberemos bajar a un camino situado algo más abajo, justo cuando llegamos a un depósito. El nuevo camino nos deja a tan sólo unos metros de la iglesia y del fin del recorrido.
Comentarios
Ruta larga que se hace bastante dura (casi 1000 metros de desnivel acumulado) con lo que hay que saber a que atenerse. En todo caso la concetración de los lugares de interés la hace altamente recomendable. Es una variante de la Ruta de los Tartalés publicado en el segundo tomo de rutas de senderismo de Enrique del Rivero, incorporando el acceso al bosque de tejos.
Una posible variante consistiría en tomar la carretera N-629 hacia la derecha en dirección al puente del Ebro y buscar las sendas que permiten remontarlo hacia Panizares, pero no la conozco.
Como vemos hay fuentes en todos los pueblos pero deberá evitarse el periodo plenamente veraniego.
Tras los comentarios recibidos y tras meditarlo mucho he decidido quitar el track de la ruta y las referencias a la ubicación exacta de los tejos. Si hay alguien muy interesado puede escribirme y eventualmente le daría los datos.