viernes, 15 de julio de 2011

Regreso a los pueblos del Silencio: Pradilla de Belorado

Entre los pueblos de Fresneda de la Sierra (Burgos) y Valgañón (La Rioja) se encuentra un puerto de montaña que permite disfrutar de bellas vistas de esta parte de la Sierra de la Demanda así como servir de punto de acceso al cordal norte de la misma.


Este alto recibe el nombre de alto de Pradilla, y ello es debido al hecho de que muy cerca de la cima se encuentran los vestigios de los que fué el pueblo de Pradilla (en sus últimos tiempos conocida por Pradilla de Belorado). Hoy apenas se vislumbran un par de casas convertidas en naves ganaderas.

Aunque bien es cierto que no pude verlo en detalle. Un vallado protegido por poco amistosos mastines (otra vez la misma historia) me estimuló poco a seguir la exploración.

A mediados del siglo XX el pueblo empezó a sentir el azote de la despoblación. La pujanza del cercano pueblo de Fresneda atraía poco a poco a los vecinos. Adicionalmente se fué fraguando una enemistad con dicho pueblo con motivo de la propiedad de unos montes comunales.

Dos hechos vinieron a acelerar el proceso de abandono del pueblo, ambos a mediados de los sesenta: el incendio de varias casas y el hundimiento de la bóveda de la humilde iglesia de San Esteban. El fin oficial del pueblo vendría en 1969, con el original acto de compra de Pradilla por parte de Fresneda, que se estableció en dos millones y medio de pesetas.

Pese al despoblamiento del lugar, la iglesia fue reconstruida. En 1991, más de veinte años después de abandonado el pueblo, se celebró una boda en el lugar, pues la novia era nacida en Pradilla.

Cada año los antiguos vecinos celebran una misa y una comida en común en su entorno, generalmente en agosto.

para saber más puedes consultar el libro "Los pueblos del Silencio" de Elías Rubio o leer esta página.
 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El pasado año 2012 se puso la puerta de entrada a la iglesia nueva de hierro pagada exclusivamente con las aportaciones de los nacidos y descendientes de Pradilla.

Anónimo dijo...

En 20011, el segundo domingo de agosto se trajo un gaitero asturiano que amenizó la fiesta e hizo las delicias de todos los asistentes en Pradilla.¿ No se podría repetir? Esperemos que así sea.

Montacedo dijo...

Gracias por dejarme escritas aquí estas aportacioones tan interesantes. Ahora sólo falta que alguien controle un poco a los perritos.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola. En zonas loberas no queda otro remedio q tener sueltos a los mastines porque sino los lobos te trituran el ganado. Eso es algo q cuando vienen los visitantes al medio rural debieran comprenderlo. Sí, el ganadero podría tener atados los mastines para que puedas pasear con tranquilidad (tienes derecho a ello) pero si entra el lobo le arruina su modo de vida. El ganadero y su ganado están allí todos los días del año, no creo correcto q un visitante ocasional trate de modificar los usos y costumbres q en este caso por necesidad hay en un determinado lugar. Un saludo.

Montacedo dijo...

Tienes razón, pero se podría pensar en otras opciones, como por ejemplo que el vallado empezase a partir de las casas y así compatibilizar ambas cosas. He visto este tipo de opciones muchas veces