miércoles, 6 de noviembre de 2019

Ruta de Senderismo: Castro Grande

En esta ruta podemos tener un conocimiento bastante aproximado de lo que representa el paisaje casi único del Valle de Mena y Los Montes de La Peña. Lo haremos recorriendo parte del fondo de valle, las laderas boscosas de la citada elevación, y dos de los pasos más tradicionales para superar esta gran barrera: El Polvero y La Complacera. Además nos asomaremos a la cima triangular de Castro Grande y el característico pico del Fraile.

Dificultad: Media. En realidad el tramo complejo no es muy largo, aunque hay que extremar la atención en el mismo.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Media. La zona más compleja es también la de ascensión, con sus cruces y algún punto en el que podemos perder el sendero.
Belleza: Muy alta.
Tiempo y distancia: cinco horas y media y 17 kilómetros.





Situación


Saldremos de Burgos por la C-629 dirección Villarcayo y el Crucero. Desde este último lugar continuamos recto, pasando primero a la N-629 y luego a la C-6318 dirección al Valle de Mena. Tras dejar atrás la rotonda que hacia la izquierda nos conduce a la capital del valle, saldremos en la siguiente salida, Medianas. Al poco de entrar en la nueva carretera encontramos el ramal que nos dirige a Covides. Dejamos el pueblo en las cercanías de la iglesia, tomando como referencia la bifurcación entre las carreteras que se dirigen a Anzo y a Ovilla. Este recorrido también se puede empezar en Anzo.

Puntos de Interés

Prados, bosques caducifolios y montes de la Peña. Sendero de ascenso, especialmente el tramo que discurre bajo las peñas. Vistas sobre el valle de Mena y el valle de Losa. Castro Grande y Diente del Horcado. Túnel de la Complacera. Sendero de “El Cuatro”.

Descripción de la Ruta
 
Empezamos a andar por la tranquila carretera que se dirige a Anzo. Primero atravesamos una zona boscosa y pronto salimos a un área despejada con cada vez mejores vistas tanto del valles como de las dos líneas montañosas que lo cierran: los Montes de Ordunte y la que será protagonista de la jornada: Los Montes de la Peña. Dejando los bellos prados a los lados nos vamos acercando poco a poco a Anzo, el suave ascenso. Alcanzamos el pueblo aproximadamente a los dos kilómetros y medio. 

Desde la iglesia nace una calle que pasa junto a un lavadero, e inmediatamente se bifurca. Siguiendo hacia la derecha llegamos a una nueva bifurcación en la que esta vez tomaremos la calle de la izquierda. Caminando por esta calle dejamos atrás las últimas casas y una pequeña zona de esparcimiento. Enseguida empezamos a ascender por entre el arbolado, compuesto inicialmente de una mezcla de especies de hoja caduca. 

Pasados unos centenares de metros nos vemos inmersos en el bosque. Según la orientación cambiante del sendero alternará la vegetación más adaptada a la insolación con robles y hayas. Vamos en suave ascenso, ignorando tanto las derivaciones que van hacia la izquierda como aquellas que enfilan más directamente a la montaña.

Poco a poco vamos ganando altitud. En un determinado momento el claro sendero es “seccionado” con una pista de creación aparentemente reciente. Pasamos al otro lado entrando en un segmento algo más empinado pero por un hayedo especialmente denso. Tras dos kilómetros de avance desde el pueblo, ya a cierta altitud, el sendero que hemos seguido se enfoca hacia un descenso, pero nosotros tomamos un sendero secundario que asciende de manera brusca hacia la derecha. Tras un par de revueltas deberemos prestar atención para localizar las mejores opciones para seguir avanzando, generalmente señaladas con hitos de piedras. 

En general el sendero es fácil de seguir, salvo en algunos puntos en la parte alta del bosque, en el tramo herboso que lo separa de base de las peñas. En un kilómetro adicional habremos alcanzado este punto, más de cuatrocientos metros por encima de Anzo. El ascenso no ha sido tan duro como se esperaba ya que el camino inicial nos ha permitido ganar bastante altitud.

Sin duda esta es una excelente zona para contemplar los paisajes del valle de Mena, nuestro singular valle cantábrico. El anfiteatro que forman los montes de la Peña, que se elevan varios cientos de metros sobre el fondo del valle y el cierre al norte por los Montes de Ordunte, confieren un carácter único a este municipio burgalés, cubierto de variados bosques, prados y poblaciones.

Una vez en la base de las peñas (que aún se elevan varias decenas de metros por encima de nosotros) localizamos un vertiginoso sendero que continúa hacia el oeste y nos permite visualizarlas en todo su perímetro. Al final de las mismas se observa la especie de proa que forma Castro Grande, y ligeramente separado el mismo la columna rocosa denominada Diente del Ahorcado. Hasta allí nos encaminarán nuestros pasos. Al borde de este balcón, de apenas unos metros de anchura, hay una importante caída bajo la cual comienza el bosque.

Unos cientos de metros por el sendero nos conducen al llamado puerto de El Polvero, una de las comunicaciones tradicionales entre los valles de Losa y de Mena. Continuamos de frente hacia la base de una peña conocida como Castejón. Lo que haremos es buscar las sendas que la bordean por la derecha intentando no perder ni ganar altura. Bajo nosotros se encuentra un pinar de repoblación y algo más alejado un hayedo en donde tiene sus fuentes el río Jerea, cuyo estético valle alto también contemplamos desde este punto.
 
Unos centenares de metros más adelante llegamos a un nuevo collado cubierto de hierba. Buscamos un amplio camino que sube desde el Valle de Losa y realizamos un sorprendente descubrimiento: un rústico túnel excavado a pico de unos cien metros de longitud y unos tres de diámetro. El túnel de la Complacera fue construido como apoyo a las actividades mineras y madereras desarrolladas hace alrededor de un siglo en la zona y luego fue usado entre otras cosas para el contrabando de mercancías.
 
Antes de cruzar el túnel ascenderemos hasta Castro Grande, lo que nos llevará cerca de una hora entre ida y vuelta. Para ello seguiremos el camino afrontando un fuerte ascenso que afortunadamente no es muy largo. A nuestra derecha seguimos contemplando el alto valle del río Gerea, cerrado en este ala por las elevaciones de la Sierra de la Carbonilla y a nuestros espaldas parte de los Montes de la Peña desde el lado sur, en concreto unas curiosas cimas conocidas como “Tres Dedos”.

En breve alcanzamos una desolada meseta desprovista de vegetación y ascendemos algo más hasta que observamos la terminación de la planicie junto a unas torres de telecomunicación. Estamos en Castro Grande, una planicie de forma triangular al final de la cual se observan unos espectaculares paisajes de todo el Valle de Mena, incluyendo a la derecha el Valle de Angulo, y buena parte de Vizcaya. Castro Grande divide además los Montes de la Peña de la citada Sierra de La Carbonilla.
 
Como complemento único podemos localizar, asomándonos con mucho cuidado, la espectacular columna pétrea del Diente del Ahorcado o Pico del Fraile, tan solo unos metros por debajo de nosotros, y que presenta la figura de un burro como peculiar buzón montañero. Por debajo del mismo el pequeño embalse de Tudela.
 
Tras disfrutar a gusto de estos paisajes regresamos hasta la boca del túnel de La Complacera y lo atravesamos. Surge ante nosotros de nuevo el valioso paisaje del Valle de Mena y empezamos a descender por el sendero que nace desde el túnel. Esta vereda es conocida como camino de El Cuatro, por la forma que presenta visto desde arriba.
 
Tras tener las últimas panorámicas de la línea montañosa nos vemos inmersos en un nuevo bosque. Este sendero de descenso es mucho más practicable que el que hemos usado en el ascenso, debido a su menos desnivel y mayor grado de insolación y uso. Descendemos rápidamente el kilómetro y medio de este antiguo trazado al final del cual encontramos una bifurcación en el que a la derecha parece continuar el camino y de frente aparece un prado.

Seguimos hacia el prado y con un poco de atención identificamos la continuación del camino, mucho más definido, casi frente a nosotros. De esta manera llegamos pronto a Cilieza, que no deja de ser una agrupación de instalaciones ganaderas pero utilizando edificios de piedra y no horribles naves de cemento y uralita. El camino va mejorando en su discurrir por prados en los que el ganado pasta con toda tranquilidad.

En su aproximación a una torre medieval algo modificada la pista traza una revuelta e incluso asciende un poco. Alcanzamos el citado edificio, momento en el que la pista se transforma en asfalto. Unos cientos de metros más de descenso nos conducen a Covides.

Comentarios

Ruta algo durilla aunque no tanto como pudiera creerse. Se puede evitar ascender hasta Castro Grande, aunque creo que las vistas desde este lugar hacen que merezca la pena. Existe la posibilidad de recortar el recorrido alrededor de kilómetro y medio empezando desde Anzo y terminando la ruta avanzando por los prados de la base del monte y del bosque, mitad campo a través, mitad por sendero. El kilómetro final antes de Anzo sí que hay camino.
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Track de la ruta

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Vídeo de la ruta:




4 comentarios:

Abilio Estefanía dijo...

Hola Montacedo, bonita y espectacular ruta por los montes de la Peña. El paso por el túnel y la salida al Valle de Mena es espectacular.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Bonita ruta, yo conozco parajes de la ruta no todos.
Salud y amistad

csc dijo...

¡Que pasada! de ruta y de paisajes.

Montacedo dijo...

Gracias por dejar mensajes