Esta imagen de un portón o las naves ganaderas situadas al otro lado de la carretera serán las únicas imágenes que podrán contemplar la gran mayoría de los burgaleses de esta gran finca de Retortillo, la de mayor tamaño de toda la provincia.
Debido a su aislamiento y al hecho de ubicarse en la transición entre las vegas del Arlanza y los páramos del Cerrato, y también debido a una trabajada gestión, tiene unos grandes valores naturales. Su amplio territorio se articula en distintos ecosistemas que van desde los maduros encinares y sabinares, hasta los sotos de los ríos Arlanza y Franco, pasando por las escarpadas zonas rocosas y extensas áreas esteparias. Esta diversidad de bosques y ambientes, junto a su aislamiento ha favorecido que su fauna sea también variada y abundante.
Pero si nos hemos fijado en Retortillo es sobre todo porque sabemos que allí existe uno de los escasísimos templos de origen mozárabe de toda la península, siendo su elemento más notable el arco de herradura que da paso a la cabecera del templo. El origen de la fundación de Retortillo nos es desconocido, aunque los signos arquitectónicos se remontan de manera evidente al menos al siglo X, debido al arte mozárabe que muestra.
Disponemos de un excepcional documento histórico del siglo XI. En él el rey Fernando I (1016-1065), hijo de Sancho III el Mayor de Navarra y rey de Castilla y León, anexiona al monasterio de Arlanza, el 1 de Julio de 1048, el de Santa María de Retortillo con sus dependencias. En el documento se hace una referencia a que este monasterio pertenecía a la familia real desde antes, pudiendo remontarse al conde Fernán González.
Junto al monasterio de Retortillo se incorporan a Arlanza estas posesiones: San Millán de Belbimbre, Santa Juliana de Burgos, San Fausto de Cerezo, pozos de sal en Añana, la iglesia de San Román de Carazo, San Juan Bautista de Huerta de Rey, bienes en Quintanarraya, Zayas, Arauzo de Salce y de la Torre; Hontoria de Valdearados; y un monasterio en Valdecañas de Cerrato.
Como consecuencia de su anexión al monasterio de Arlanza Retortillo degenera en una granja que sigue manteniendo la vida monástica. En un documento de 1124 doña Urraca, reina de Castilla, entrega a Retortillo un terreno que perteneció a sus antepasados. Se suceden unos pocos documentos más del siglo XII y XIII, y en algún momento los monjes abandonan definitivamente el lugar.
En el año 1535, necesitando el monasterio de caudales para restaurar el claustro, Retortillo es secularizado y vendido con la granja. Los propietarios se van sucediendo hasta llegar, ya en el siglo XX, a la familia de Antonio Sánchez, fundador y propietario de la revista Hola, siendo sus herederos los que siguen regentando Retortillo.
Es precisamente bajo el mandato del dueño citado cuando a mediados del siglo pasado se descubre el arco de herradura, que hasta entonces era desconocido, y se procede a una restauración del templo. Tal vez este arco de Retortillo sea uno de los más interesantes, por sus formas exquisitas, la armonía del conjunto y las proporciones. Realza esta obra el alfiz que sobresale y enmarca el arco triunfal en su perímetro.
Se conservan algunos otros elementos sueltos de la fábrica original, como un capitel, tres relieves figurados con diferentes temáticas y un cancel parcialmente reconstruido; todos ellos depositados en la parte inferior del ábside. A ello podemos sumar algunos relieves empotrados en los muros, tanto al exterior como al interior, y canecillos a base de modillones típicamente mozárabes.
Las imágenes del templo y parte del texto han sido adaptados del libro: “Retortillo, un señorío monástico en tierras burgalesas”; de Dom Eufrasio Carretón.