miércoles, 2 de marzo de 2011

Canal de Castilla en Burgos: Carrecalzada

En el punto en el que la antigua N-120 cruza el Canal de Castilla nos encontramos con el puente de Carrecalzada.


Este puente sirve de acceso al embarcadero del barco que recorre el la parte burgalesa del canal, bautizado como San Carlos de Abánades (más información). A la derecha tenemos un edificio que ha sido habilitado como centro de turismo rural.
También se dispone de barcas y pedalinas.

martes, 1 de marzo de 2011

Ruta de senderismo: La Sierra de la Tesla

En la ruta de hoy buscamos la cumbre que culmina la sierra de la Tesla. Una descripción más actualizada y detallada la podéis encontrar en esta otra entrada.

Dificultad: 4
Orientabilidad: 4
Belleza: 3
Tiempo: 6 horas.

Situación.

Hay que salir de Burgos por la N-627 hasta Sotopalacios. Allí tomamos la carretera de Villarcayo (C-627) por la que atravesamos el páramo de Masa y descendemos al valle del Ebro. Nada más pasar el desfiladero de los Hocinos, en Incinillas, tomamos una carretera provincial que se dirige a Medina. Desde aquí tenemos dos opciones: la primera consiste en seguir casi hasta la entrada de Medina hasta tomar un cruce hacia la derecha que se dirige hacia Paralacuesta y Quintanalacuesta (inicio de esta ruta).

Otra Opción es tomar la misma carretera pero desviarse al cabo de unos 6 kilómetros hacia la Aldea, desde aquí un camino en un estado aceptable (no hay que desviarse nunca) nos conduce en unos 6 kilómetros hasta Quintanalacuesta.
Puntos de Interés

La propia senda Montañera, Vistas sobre el Castillo de Montealegre, vistas desde el Portillo de Medina y desde Peña Corva.

Descripción de la Ruta
 
Entrando en el caserío de Quintanalacuesta desde la carretera avanzamos hasta tomar un camino transversal paralelo a la propia sierra hacia la izquierda. Pocos metros después de salir del pueblo (no hay que desviarse) el propio camino gira hacia la derecha con lo que se enfrenta directamente hacia la montaña.




Poco después de atravesar una portilla para el ganado (hecha con los restos de una sembradora) llegamos a un cruce en el que hay que decidirse por el camino de la izquierda, flanqueado por una valla metálica. Desde aquí comienza una larga, dura y constante ascensión (para qué engañarse). Hay que calcular cerca de dos horas desde Quintanalacuesta (a 686 metros) hasta el portillo de Medina (a 1250 metros).

El camino llega rápidamente a un bosque de pinos y se acaba difuminando para convertirse en una bonita senda. Tras unos 20 minutos, y sin perder nunca inclinación, la senda abandona el bosque y continúa de forma muy clara a lo largo de la ladera de roca y matorral. Tras otro tramo de ascensión de unos veinte minutos llegamos a la primera curva y continuamos andando por la falda del monte.

Poco después llegamos a un punto en el que tenemos una panorámica mayor de la ascensión de modo que contemplamos la senda que debemos seguir hasta una arista del monte. Con bastante esfuerzo llegamos hasta ese punto desde el que podemos contemplar a nuestros pies las ruinas del castillo de Montealegre en una privilegiada y difícilmente accesible atalaya. Al parecer la senda que seguimos es lo que queda de una antigua calzada medieval que unía Medina con el valle de Valdivielso. El castillo serviría para regular el tránsito por la misma.
Desde este punto podemos contemplar el punto culminante de dicho camino: El portillo de Medina. Una serie de zig-zags nos permiten alcanzar finalmente este lugar que se sitúa en la línea de cumbres de la Sierra. Mientras disfrutamos del merecido descanso podemos disfrutar de bellas vistas de la llanura de Medina y del Valle de Valdivielso. En esta zona se sitúa el interesante paisaje de Los Cárcabos.

Contemplado la línea de cumbres en dirección oeste podemos contemplar al fondo la silueta de peña Corba, punto culminante de la sierra de la Tesla con sus 1330 metros. Hacia allí nos dirigimos siguiendo las sendas que los montañeros han ido marcando con el paso de los años. Al fin y al cabo, esta cumbre es uno más de los lugares en los que se instala un Belén en época navideña.

El sube y baja continuo alarga el recorrido que se presumía corto. Será mejor calcular cerca de hora y media para alcanzar peña Corba, marcada con su correspondiente vértice geodésico. Tras el correspondiente descanso y disfrute de panorámicas es hora de emprender el regreso por el mismo camino. En este caso se pueden calcular unas 2 horas y media de regreso global para completar las seis horas de recorrido.
Comentarios

La ruta se corresponde con la publicada por Enrique del Rivero en su tercer tomo sobre rutas de senderismo en Burgos.

No se atraviesa ningún pueblo ni fuente por lo que es recomendable llevar buena provisión de agua si el día es caluroso. No obstante es deseable no realizar la ruta con excesivo calor aunque tampoco es preciso hacerlo en época muy húmeda o en la que la foliación de los árboles esté asegurada, ya que no existen masas boscosas de gran interés. Una buena época puede ser Marzo y Abril o incluso el invierno si el día no es excesivamente frío.

La subida puede hacerse muy dura para gente poco habituada al senderismo. Un poco de esfuerzo y frecuentes descansos deberían ser suficientes para superarla. En el descenso final hay que tomar precauciones porque pueden recargarse los músculos y hay mucha piedra suelta que puede provocar más de un susto.

Track de la ruta (no es mío).

lunes, 28 de febrero de 2011

Vídeos: Caleruega, paraiso cetrero

No será muy habitual que en este blog veáis referencias a las prácticas cinegéticas, pero hoy hacemos una excepción para citar esta práctica milenaria que más bien se pudiera considerar un arte, recuperado para la España moderna por un burgalés, Félix Rodríguez de la Fuente.
Os pongo un enlace al vídeo del programa de Jara y Sedal de hace aproximadamente un año, dedicado al único coto de cetrería intensiva de todo el país, ubicado en la villa de Caleruega (pulsa sobre la imagen para acceder).

jueves, 24 de febrero de 2011

Desolación en San Martín de Villahizán de Treviño

(Actualizado verano de 2017)

De un tiempo a esta parte se han reducido bastante en este blog las entradas de denuncia de abandono del patrimonio burgalés, ha sido la dinámica propia de visita de lugares. Pero ya es con tiempo de desplazarse a ese occidente olvidado que linda con la provincia de Palencia, en donde las grandes extensiones de cultivo y carreteras de las de antes...


...para llegar a Villahizán de Treviño, pedanía (una de tantas) del municipio de Villadiego. Aquí podemos ver un templo de proporciones generosas de época gótica con retazos de románico. Vamos, casi lo estándar de nuestra provincia.




Aprovechando que estaban restaurando el retablo, pude deslizarme a su interior.

Pero no es ésta la razón de desplazarme a este lugar. Mi objetivo eran unas monumentales ruinas que aún resistían en pie en uno de los extremos del pueblo, las de la primitiva iglesia de San Martín, que tiene el triste honor de figurar en la Lista Roja del patrimonio en peligro.


Aunque el tejado ha colapsado totalmente, destacan los enhiestos muros de la torre y el ábside. Algo parece indicar que la ruina no es de hace tanto.


En lo alto de lo que fuera la torre ni las cigüeñas se atreven a anidar.


Al interior la ruina por doquier.



Abside y torre aparecen vallados por seguridad.


Alberto Calderón, en su blog tristemente inactivo, nos ofrecía hace años una auténtica joya, unas fotos de la monumental iglesia aún en pié


La historia del devenir de la Iglesia de San Martín nos la ofrece Alkaest en su blog Picota y Cepo, del que me permito copiar algunos datos.



El templo de San Martín existía desde mediados del s.XII, dedicado a san Martín. Fue reformado, durante el s.XVI, para convertirlo en un gran edificio, conservando únicamente su ábside románico y algún otro elemento antiguo empotrado en la nueva construcción. Persistió como parroquial de un barrio hasta 1875, en que falleció su párroco, y la titularidad pasó al otro templo del lugar, Santa María (que es el que vimos al principio).




El mastodóntico edificio, en que se había transformado el templo románico, vivió una dorada decadencia durante ciento tres años más. A partir de los años sesenta empezó a notarse un deterioro progresivo de su estructura, y para 1974 ya se lo cita como un templo “en estado ruinoso”.


No se hizo nada, cuando las grietas aumentaron de tamaño los “responsables” se limitaron a sacar cuanto de valor había y trasladarlo a la parroquial. Luego, dejaron que el asunto cayese por su peso. Y vaya si cayó, el templo se vino bajo, en 1988.



Se hundió parte de la torre y, con ella, arrastró las bóvedas de la nave, algunos pilares, la bóveda absidal y la parte norte del ábside románico. El resto quedó en precario equilibrio, lleno de peligrosas grietas y amenazadores desplomes.



Poco queda para que se vengan abajo los últimos restos del templo. Hace unos años hubo una iniciativa vecinal para al menos consolidar lo que queda del templo, pero a la vista está que no ha dado sus frutos. Al menos se ha limpiado el monumento y los sillares sueltos han sido introducidos en un vallado a la espera de mejores tiempos. 

Los sillares e incluso alguna clave aún esperan mejor suerte

lunes, 21 de febrero de 2011

Muñó: Lugar de descanso de José Zorrilla

No es muy conocido que en Muñó pasó numerosas temporadas de estancia el poeta José Zorrilla, al ser su madre nativa del lugar de Quintanilla Somuñó. En la plaza de este pueblo se erige un monumento dedicado al autor, erigido a expensas del Rotary Club de Burgos.


Y también hay una placa en la ermita de Muñó.
Al lugar dedicó el poeta estos versos:
Virgen Santa de Muñó
Soledad de Quintanilla,
En donde mi madre y yo
Orábamos cuando aún no
Se hablaba de mi en Castilla

miércoles, 16 de febrero de 2011

El castillo de Muñó

En el perfil de Villavieja se alza de manera inconfundible un otero presidido por la ermita de Santa María de Muñó, que se encuentra cercana a su cumbre.

En realidad, en lo alto de este cerro se elevaron durante siglos las paredes del castillo de Muñó, la capital de uno de los numerosos alfoces burgaleses de la repoblación: el alfoz de Muñó, aproximadamente en la confluencia de las actuales carreteras de Madrid y Valladolid.

La tradición sitúa en el siglo X la fundación de este alfoz y castillo, por parte del conde Munio Núñez. No en vano como dijimos el lugar fue de importancia estratégica desde la antiguedad, dominando las vegas del Arlanzón y del río Los Ausines. Llegó a ser sede episcopal, siendo la ermita citada muy probablemente la heredera de aquel templo.
 

Aquí podemos ver el paisaje hacia el Valle del Arlanzón.


Y aquí hacia oriente, bajo la sombra del cerro.

 
Al contrario que en el caso de otras fortalezas, no sabemos mucho de la historia de este castillo. Según algunas fuentes, en este castillo tuvo lugar, a principios del siglo XII, en matrimonio entre la reina Urraca de León y Alfonso I de Aragón. En enlace levantó no pocas ampollas entre los diversos grupos de poder del reino. Incluso hay una leyenda que habla de una maldición de un monje sobre la pareja (que en efecto nunca disfrutó de una relación placentera), que abarcó su extensión hacia el propio casillo. Bonifacio Zamora glosaba:

Del castillo de Muñó
solo quedan en la altura,
para recuerdo, unas ruinas
sobre la tierra insepultas.

Como si la maldición
del monje hubiera, una a una,
pulverizado sus torres,
muros y piedras vetustas.”

 
Ya en siglo XIII vive el castillo un periodo turbulento, cuando es tomado por la familia de los Lara, aliados de los independentistas de León, y luego recuperado por Fernando III el Santo, que paso largas temporadas en el mismo. Pasó a depender al menos desde el siglo XIV de la ciudad de Burgos, que de hecho se hizo con gran parte de los castillos cercanos a la capital para controlar el flujo comercial.

Burgos reformó el castillo para hacerlo más habitable y nombraba alcaldes en el mismo, pero el castillo fue tomado por Sancho de Rojas (propietarios de la casa fuerte de Cabia) hacia 1470. Los Reyes Católicos, aunque en un principio le conminaron a devolverlo, finalmente le ratificaron la propiedad, posiblemente en recompensa por algún apoyo militar.  De hecho los Rojas tuvieron desde antes disputas con Burgos relacionadas con el trasiego de mercancías en el camino a Valladolid.

Se sabe que ya hacia 1520 estaba en lamentable estado. Una copla popular decía:

“Castillo de Muñó
¿quién te derribó?
Bocanegra el de Burgos
Que pudo más que yo”

Aunque bien es cierto que se puede leer dicha copla aplicada al castillo de Lara.
 
En el libro de Isidro Gil, "Memorias históricas de Burgos y Provincia", escrito en 1913, se recoge la existencia de restos de muros, linea de trazado y restos de sótanos hundidos, usados por los pueblos vecinos como cantera en busca de los mejores sillares. De hecho aún a día de hoy aparece la parte superior del cerro totalmente agujereada. Acompaña una imagen de un muro que recuerda, tristemente, al estado actual del picón de Lara, que muy probablemente pronto seguirá la misma suerte.

Parte de los datos han sido tomados del libro "El alfoz de Muñó"