viernes, 15 de octubre de 2010

Hoyos del Tozo

Damos un bandazo geográfico para acercarnos a esta pequeña, bonita y semidesconocida localidad que llama la atención del visitante por esos peñascos que se desploman, no se sabe si amenazantes o protectores, justo encima de las casas.
 


Lo mismo ocurre con la reducida (empequeñecida aún mas por los paredones calizos) iglesia parroquial de estilo parcialmente románico.



En la misma podemos destacar la semienterrada y rustica portada...


...Y algunos canecillos de talla relativamente valiosa.

En este lugar había planificado la artista Mar Aparicio la creación de un pequeño parque temático dedicado a los cuentos de hadas. Por lo que parece de momento el proyecto no ha podido ir más allá de una simple pero enternecedora cartelería.


 
El lugar sería una finca de su propiedad, junto a una pequeña cascada que conserva el agua incluso en plena canícula. (de la misma hablamos en otro artículo).




viernes, 8 de octubre de 2010

Desastres a las puertas de Burgos

Muy frecuentemente mis correrías por la provincia de Burgos me llevan a lugares apartados; pero el olvido de nuestro patromonio se puede encontrar también muy cerca de la capital, en localidades que supuestamente se han beneficiado del efecto "pueblo dormitorio".

Efectivamente, la pequeña ruta de hoy nos lleva tan sólo a una veintena de kilómetros de Burgos, a localidades muy cercanas entre sí (de hecho sus términos territoriales son anejos); pero que comparten una similitud de la que creo no podrán sentirse muy orgullosos.

Nuestra primera parada la hacemos en la pequeña localidad de Quintanaortuño, que puede presumir de ser ayuntamiento independiente y tener incluso actividad industrial de cierto peso, pero no de mantener en pie su iglesia de San Martín.


 
Aunque la torre hace tiempo que se vino abajo, al menos parece que sí se ha hecho un cierto trabajo de consolidación de muros pero la iglesia está completamente vallada y sin uso, y ello pese a que hace algunos años se anunció su rehalitación para usos culturales.
 
No ha servido para evitar su desgracia el albergar desde hace muchas centurias los restos de los padres del santo jacobeo San Juan de Ortega. De hecho dichos restos fueron examinados en 1995 y trasladados a la actual parroquia, antigua ermita, adaptada para su uso como templo principal, pero ahora sin ningún mérito artístico.
Un caso muy similar lo encontramos en Rioseras, igualmente cabeza de municipio, en su iglesia de San Saturnino. Aunque en este caso no sólo es la torre lo que se ha venido abajo. Una crónica más humana y fotos del interior nos las ofrece Elías Rubio. También debemos a Elías la mención a una reja barroca recientemente desaparecida.



E igualmente es Elías el que nos trae una breve crónica del desastre de la iglesia del Barrio de la Mota, antigua Peñahorada de Fuera, en Villaverde Peñahorada.


 
Y, entre otras cosas, nos cuenta que esta entrada a la facultad de Teología funcionó una vez como portada del templo citado.
 
 (foto: Google streetview)
Imagen de la iglesia antes de la retirada de la portada
 

martes, 5 de octubre de 2010

Jaramillo de la Fuente: Rollo Jurisdiccional

Volvemos donde lo habíamos dejado, esto es, a Jaramillo de la Fuente, para dedicar un último post a su excelente rollo-picota que, tras el de Peñaranda de Duero, se puede considerar el más interesante de la provincia.


Como ya dijimos en su momento, los rollos servían para identificar la institución que ostentaba el poder sobre un lugar. Jaramillo dependió durante mucho tiempo del monasterio de San Pedro de Arlanza, pero en 1567 consiguió el amparo real y como prueba de ello fueron sustituidos los blasones por los del rey Felipe II.
 
Luce dos escudos reales y una inscripción alusiva a la fecha de modificación y al poder real sobre la villa: REY DON PHILIPO Y SU HIJO DON CARLOS PRINCIPE, (curiosamente el príncipe don Carlos fallecería al año siguiente).
 
En realidad, el rollo picota es de estilo renancentista y algo más antiguo, de comienzos del siglo XVI. Consta de una base con cuatro escalones, los tres primeros de planta octogonal y el último cuadrado, y una columna de sección cuadrada, adornada con cordones y argollas labradas en la piedra. Culmina en una especie de balcón calado y un remate piramidal terminado en bola y veleta metálica.
 
 

Imágenes del rollo después de su restauración en 2012:



 

viernes, 1 de octubre de 2010

Ruta de Senderismo: Los montes de Oca

Puedes leer la descripción de una variante más actualizada y detallada en este enlace.

Otra ruta de la prehistoria de mi época senderista, que traigo aquí para fijar la atención del senderista sobre la zona.

Dificultad: Media
Orientabilidad: Media
Belleza: Alta
Tiempo: 5 horas y media


Situación.

Hay que salir de Burgos por la N-120 en dirección a Logroño. A la altura de Ibeas de Juarros hay que desviarse a la derecha por la carretera que conduce a Pradoluengo. Tras pasar por Villasur de Herreros y Alarcia hay que proseguir unos cinco kilómetros más hasta tomar un cruce a la izquierda que conduce a Rábanos y Villamudria.

Puntos de Interés

Pueblo de Villamudria. Hayas junto al Oca. Cañón y embalse. Desfiladero del Oca. Amplios bosque de hayas y robles.

Descripción de la Ruta

La ruta discurre por el alto valle de Oca entre las estribaciones del pico San Millan y los más modestos montes de Oca. Cubiertos de un sorprendentemente bien conservado bosque caducifolio.

Aparcamos el vehículo al acabar la pista asfaltada. Observamos que las casas de Villamudria, si bien no muy bien conservadas, conservan un indudable valor arquitectónico a base de entramados de madera.

El pueblo presenta una marcada inclinación hacia el fondo del valle del río Oca, hacia la derecha del caminante. Seguimos en esa dirección y rápidamente encontramos un camino que enfila hasta el borde del río.

Tras un rápido descenso rodeados por una cada vez más tupida masa vegetal compuesta por diversos tipos de arbustos y diversos árboles de ribera alcanzamos el río. En verano presentará muy poca agua, sobre todo en este primer tramo del recorrido.
Tras atravesar una zona más despejada se cruza el río por un puente de cemento e inmediatamente aparece un camino que asciende por la derecha y que será el que se utilice para el regreso. Nosotros seguimos junto al río y en seguida alcanzamos los restos de un antiguo molino.
Poco después atravesamos una valla para el ganado y llegamos a un nuevo molino. En este punto hay que cruzar el río para a continuación abandonar el camino y seguir avanzando por el borde del río.

A partir de aquí no tendremos un camino muy marcado. Por lo que tendremos que avanzar en cada momento por la senda que consideremos más adecuada, teniendo a veces que cruzar el río o ascender algunos metros por la ladera.

La vegetación en este tramo es claramente diferente, mientras que las laderas aparecen cubierta de piedra o prados junto al río aparecen unos espectaculares ejemplares de haya. También cubren parte de la ladera izquierda.

El avance va siendo cada vez más costoso, ya que el valle cada vez es más cerrado y nos vemos obligados a menudo a ganar altura. Finalmente llegamos a un lugar en el que el río se encajona en una brecha abierta en la roca y nos vemos obligamos a ascender definitivamente por un marcado camino que se parece a un cortafuegos por la ladera de la derecha.

Tras una ligera ascensión el camino desaparece. Este es un buen punto para contemplar detenidamente el aspecto de esta comarca. Hacia el oeste tenemos la imponente masa del pico san Millán y en nuestra dirección vemos extenderse amplias manchas de bosques de robles y hayas. Al Oeste el perfil más quebrado del desfiladero del Oca y la parte de los Montes de Oca más próxima a la cuidad de Burgos.

A nuestra derecha aparece un pequeño aunque profundo vallejo. Hay que bajar al fondo del mismo y volver a ascender por la otra ladera sin alejarnos del curso del Oca. Tras volver a ascender y avanzando paralelos al curso del río continuamos por una zona de pastos y antiguos terrenos de labor mientras observamos casi en el frente, un poco a la derecha, una zona en la que crecen pinos de repoblación. Nos dirigimos hasta los mismos hasta localizar un camino que los bordea por su lado superior.

Avanzamos por este camino mientras que a nuestra derecha se observa parcialmente el embalse del Oca. Los pinos son sustituidos por una vieja valla metálica que sigue paralela a la izquierda del camino. Poco después llegamos a la entrada de un espeso bosque. A nuestra derecha asciende un camino que será utilizado para el regreso. Nosotros seguimos sin cambiar de dirección por una senda que se interna en lo más espeso del bosque.

Avanzamos por un precioso bosque en el que las hayas y robles se alternan. Mientras que el avance se hace a veces un poco difícil por las ramas que invaden el sendero.

Continuamos disfrutando del paisaje hasta desembocar en un camino que desciende hacia Villafranca Montes de Oca. Poco después atravesamos una valla para el ganado y seguimos por este bien conservado bosque. Tras un buen tramo de bajada, y ya en las proximidades de Villafranca se localiza en el lado izquierdo un gran árbol seco con varios agujeros en su tronco. Unos diez metros después nace una senda en el lado izquierdo que tomamos.

El nuevo sendero retrocede en la espesura del bosque, pero el camino es tan bello que no nos importa el avance extra. Tras unos diez minutos de avance localizamos un camino que desciende por lo que parece un arroyo seco y que rápidamente encuentra de nuevo el curso del río junto a un antiguo puente.

Unos metros hacia la izquierda localizamos la fuente de San Indalecio. Lugar donde, según la tradición jacobea, fue martirizado dicho santo. Sin retroceder seguimos por una vereda que cruza el río y que enlaza con el camino que se introduce en el sector más escarpado del desfiladero del Oca.

Pese a tener poco más de quinientos metros, perece la pena introducirse en este angosto paraje y contemplar la retorcidas peñas que dominan el paraje.

Es posible avanzar hasta la presa recientemente construida y subir hasta la misma por el lado derecho. Si lo hacemos podremos contemplar el pequeño embalse que se extiende hasta la garganta que anteriormente nos impidió el avance. Pese a que uno no es muy exacerbado en cuestiones ecológicas no puedo evitar preguntarme si realmente esta presa era necesaria.

Retrocedemos hasta la fuente de san Indalecio, lugar muy recomendable para parar a comer, y hacia el sendero que a través del bosque llega hasta el árbol seco. Tomamos el camino principal hacia arriba hasta la valla metálica y nos desviamos por el primer sendero que hacia la derecha se introduce en la espesura.

Este sendero no es el mismo que anteriormente utilizamos, pero merece igualmente la pena ya que discurre por una zona de hayas de gran altura. Finalmente salimos al claro un poco más abajo de la valla metálica. Hemos de ascender paralelos al lindero del bosque hasta localizar el camino anteriormente indicado y que asciende hasta la parte más alta del monte.

En esta zona el camino se difumina durante unos metros. Hemos de intentar avanzar rectos, sin desviarnos hacia la derecha, hasta que el camino vuelve a estar muy marcado. Dejamos un camino que desciende a la derecha y, ya en un nuevo bosque, otro que se dirige a la izquierda.

El camino, muy marcado, va lentamente descendiendo hasta un vallejo a la derecha y continúa por el mismo hasta llegar a una de las esquinas de un vallado de construcción reciente. En lugar de seguir paralelos al mismo nos desviamos por un camino que asciende bruscamente por ladera de nuestra derecha a modo de cortafuegos. En esta zona los pinos de repoblación dominan sobre el bosque autóctono.

Ya en lo alto el camino gira paulatinamente hacia la izquierda y poco después se ve atravesado por un camino que viene del bosque de pinos de la izquierda y se introduce en el bosque de robles de la derecha. Tomamos esta última dirección y poco después encontramos un último cruce en el que hay que seguir por el camino de la izquierda, más marcado.

A partir de aquí hay que seguir descendiendo y disfrutando por el bosque de robles hasta encontrarse finalmente con el curso del río Oca en el punto que ya se indicó en el inicio del recorrido. Ahora ya sólo hay que desandar lo andado hasta el pueblo de Villamudria, que ya se divisa en las cercanías.

Comentarios

Debido a las características del recorrido pierde mucho si se realiza antes de Mayo ya que los árboles estarían sin hojas. Tal vez a finales de Otoño, tras las primeras lluvias, se consiga un río caudaloso y unos árboles en todo su esplendor cromático. Salvo por el río, el verano no es una mala época.
Si en general llamo la atención sobre la posible caducidad de los recorridos, quiero hacerlo en especial sobre el descrito en esta entrada, teniendo en cuenta el abandono de la actividad en la zona. Sobre la base de otras rutas que visto en la zona y la topografía os sugiero este trazado que propone una vuelta alrededor de la presa, con el aliciente de poder acercarse a los restos de dos pueblos abandonados: Alba (que da nombre a la presa) y Ahedillo. Ójala que en un futuro no muy lejano pueda recorrerlo y contrastarlo por mí mismo.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

X Ruta Carreteril: Quintanar de la Sierra-Poza de la Sal

Como cada septiembre, la Cabaña Real de Carreteros recorre una ruta de nuestra provincia para llamar la atención sobre esta ancestral actividad y de paso fomentar el conocimiento de nuestra tierra.
 
En esta ocasión la ruta tiene como temática la secular actividad de transporte de madera, pez, lana y sal hacia los puertos cantábricos, para lo cual se complementará con la del año que viene en donde se llegará hasta la costa.
 
En días pasados ha recorrido lugares como Monasterio de la Sierra, Jaramillo de la Fuente o Atapuerca. Ayer se hizo una parada especial en Burgos, en donde se recordó la utilización de madera de la sierra en la restauración del Hospital de la Concepción. De aquí al viernes se tomará el camino de Poza de la Sal, en donde se restaurará una salina con madera transpotada por las tres parejas de bueyes que hacen el recorrido.
 
Links:

martes, 21 de septiembre de 2010

Lara de los Infantes, lugar milenario

Entre unas cosas y otras, y como era de esperar, sólo he podido sacar una jornada parcial para aprovecharme de los programas de apertura de monumentos que se nos ofrecen durante el verano. Al menos me parece que salió bastante productiva, como podreis opinar de los próximas entradas.
 
Inicié mi periplo en el milenario lugar de Lara de los Infantes, de simbolismo harto elocuente: los pueblos preromanos habitaron en lo más alto del castro, una reseñable ciudad romana existió en la localidad, a escasos centenares de metros se erigió el semilegendario castillo de Lara (del mismo hemos hablado en un articulo bastante mas reciente).
 
Como no era cuestión de desaprovechar el tiempo, nos limitamos a visitar el propio pueblo, y por comenzar con algo os hablaré de los restos romanos, de los que destacan gran número de estelas romanas, que se pueden contemplar en el Museo de Burgos.

Pero aún se pueden contemplar los restos de esta época en el pueblo. El más elocuente es la fuente que se encuentra en la parte baja del pueblo, que es una de las pocas que probablemente merezca el apelativo de "romana" de todas las que así se apellidan en la provincia.


Y con un poco de atención veremos aquí y allá, insertas en los muros de las casas, restos de otras estelas. Donde más en la antigua fragua del pueblo.




Cuentan los lugareños que buena parte de esta fragua se construyó con los restos de la antiquísima y ya perdida ermita de San Julián. En los primeros decenios del siglo pasado aún quedaban bastantes restos tal como se aprecia en la siguiente foto.



Además se pudo recuperar la lápida fundacional que se retrotrae nada menos que al año 862 y se conserva también en el museo de Burgos.

Es bastante plausible que la antigua ciudad romana, fundada como consecuencia del descenso al llano del pueblo turmogo que habitaba en lo alto de la peña, mantuviera su actividad durante el periodo visigodo (no debemos olvidar que estamos a escasos kilómetros de Quintanilla de las Viñas) y su recuerdo perviviera durante la larga época de exilio (siglo y medio) en las tierras del norte.

Tanta debía ser la preponderancia del lugar que recién recuperado el territorio los prohombres del lugar se apresuraron a fundar este templo (y lógicamente recuperar la ciudad) que pronto se convertiría en la sede señorial más importante de alta edad media. El lugar recibiría luego el apellido de aquellos legendarios infantes, nacidos de esta tierra, que recogen las crónicas medievales.

Por otro lado, y esto ya es cosecha mía, la presencia en los muros de la fragua de un escudo de los Reyes Católicos y varios tambores cilíndricos me hace pensar si no tendrán parte de los restos otro origen; como pudiera ser una picota cuyos restos aún se encuentran en la era anexa a la parroquial.


Pero, vayamos precisamente al motivo inicial de la visita al lugar; que no era otro que la contemplación de la iglesia de la Natividad. Lo primero que llama la atención son los restos de una antigua galería porticada, hoy tapiados.


Al interior vemos que este espacio no forma parte, como es habitual, de una ampliación del templo, si no que sigue existiendo un espacio intermedio hoy carente de techumbre. También podremos apreciar un hecho bastante original: que la galería porticada recorría no sólo el muro sur, sino también el oeste.


Al parecer el lugar fue adaptado posteriormente como "troje" o almacén de alimentos, e incluso como vivienda auxiliar, durante mucho tiempo. De hecho tal vez se remonte al periodo en que el templo formaba parte de un antiguo monasterio.
 
Por lo demás, la portada, ya protogótica, muestra influencias silenses en un perfil maltratado por la cal.

El interior del templo muestra un aspecto más desolador. Las paredes necesitan una intervención de mejora y los retablos llaman más la antención por el número de figuras desaparecidas que por su belleza (algunas piezas fueron recuperadas de robo, pero nunca regresaron al pueblo). Al parecer está en proyecto una acción en este templo que, no olvidemos, no deja de ser Bien de Interés Cultural.




lunes, 20 de septiembre de 2010

"Somos como esos viejos árboles" (Labordeta)

Hace tiempo que había encontrado este verso relacionado (reconozco que muy de soslayo) con mis queridos árboles singulares pero... qué mejor momento para traerlo.




Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.