miércoles, 19 de febrero de 2020

El Carnaval de Hacinas

Uno de los carnavales tradicionales que se conservan en Burgos es el de la bella localidad serrana de Hacinas, quizás un tanto venido a menos y difuminado entre actos más bien convencionales, pero aún vivo.



El personaje fundamental del Carnaval de Hacinas es “La Tarasca”. La Tarasca la confeccionan los mozos con una armadura a la que cubren con una tela; en el exterior hay una cabeza de burro hecha de tela que el mozo maneja desde dentro. Cuatro mozos se introducen en la Tarasca y uno más es el encargado de manejar el “barandón”, que es un palo con el que arremete contra todo sin distinción, aunque desde siempre su "presa" favorita son las mozas, a las que intentan introducir dentro de la Tarasca. Según parece en ocasiones la víctima se libera algo más ligera de ropa.



 
Durante los días de carnaval las persecuciones de “La Tarasca” tienen lugar en varias ocasiones, aunque el acto central es el que tiene lugar el domingo por la mañana después de misa (las imágenes que acompañas al artículo corresponden a ese periodo). Aquí está presente también  “la curra”, otro personaje similar pero más pequeño, que puede ser portado por una sola persona y que termina en cuernos. La Curra, que es la vaca romera: es un artilugio que manejan los niños y con el que, tradicionalmente, se perseguía a las niñas. La Curra es un cuadro, hecho de manera que sobresalen unos cuernos de vaca, normalmente se recubre con una manta y se colocan varias cintas de colores.




En las corridas y bromas de la tarde interviene igualmente el "comarrajo", otro personaje encargado de alterar la tranquilidad de los vecinos y los "pelusos". El fin de semana anterior la chiquillería va pidiendo por las casas entre el ruido de los cencerros con el dicho: “Gallo, gallina para la Tia Martina, Gallina, gallo para el Tío Nazario, un huevo para la gallina pinta”. El ciclo matutino termina con la Comida de Hermandad. 



Sobre el origen de esta festividad, se especula su relación con el personaje homónimo de “La Tarasca”, que es una criatura mitológica con forma de serpiente que forma parte de las festividades del Corpus en la localidad francesa de Tarascón.
 




Vídeo en el que creo que se aprecia algo mejor las carreras y aspecto de la fiesta.


miércoles, 12 de febrero de 2020

Escultura del agua: Cascada de Peñaladros

El río de San Miguel, que nace en la cueva y cascada homónimas, recorre el valle de Angulo recogiendo algunos arroyos tributarios, y casi al final del mismo tiene que sobrepasar esta cascada de Peñaladros, una de las más representativas del panorama burgalés. Se encuentra en la localidad de Cozuela, tomando una pista cementada a la izquierda del caserío.


Esta toma, con la peña del Aro al fondo, es bastante conocida, pero no por ello es menos bonita.


El borde desde uno de los márgenes.


Y desde el otro margen.

Dos vistas más


Muy cercana a esta cascada, apenas a unos metros, se encuentra el humilde salto del arroyo de la Oseguera; no por ello menos bella

Vídeo de este precioso lugar.

miércoles, 5 de febrero de 2020

La basiliquita de Tabliega

Así es como denominó el historiador Luciano Huidobro a este templo, que tiene hechuras de ser algo más que una simple iglesia de pueblo. La impresión de armonía que ofrece se ve rota por la torre, que desentona del conjunto. De no ser así el templo se parecería aún más al de San Pedro de Tejada, con el que sin duda está relacionado. Una vez más nos encontramos ante un lugar insuficientemente mantenido, investigado y valorado.


La primera mención de Tabliega coincide con la de su templo. Se trata de un añejo legajo de 1023 por el cual los hermanos Flavio, Tello y Martín Preste, fundan la iglesia y abadía de Tabliega y casi sucesivamente la ceden al recientemente fundado monasterio de Oña a cambio de la "salvación de sus almas", aunque no del todo gratuitamente, pues reciben a cambio un monasterio en Mena, y otros bienes en Soba y Valdivielso.



Además estos hermanos, respecto a los cuales en un documento muy posterior, de 1706, se afirma que podrían ser nietos del rey Ramiro II de León, imponen como condición que el abad a cargo del templo debe ser alguien de su linaje y que los descendientes de la familia tengan las puertas abiertas para el ingreso en el monasterio.


Desde este punto la historia de la abadía presenta muchas similitudes con las de otros cenobios dependientes de grandes monasterios; por un lado se aprovechan de la pertenencia a los mismos, por ejemplo pudiendo construir iglesias de cierta calidad, pero por otro se les cortan las alas a su autonomía, de modo que nunca o casi nunca se construyen grandes edificios anexos al propio templo.




Junto a esto hay que considerar las continuas tiranteces con el pueblo donde se asientan por derechos varios y, en paralelo, a medida que el obispado va haciéndose con mayor protagonismo, la lucha entre este último y Oña por controlar la jurisdicción del edificio, el cual acaba unas veces en forma de parroquial del lugar y otras, cuando se encuentra alejado de las casas, en ruina o reconvertida a otros usos. De este tipo pleitos se conserva documentación en algunos archivos históricos.



Por lo demás, poco más se conoce de la evolución de este monasterio. Los indicios apuntan a que, ya hacia el siglo XVII o XVIII pudo tener un edificio anexo similar al que aún puede verse junto a San Pedro de Tejada, muy humilde, dedicado a vivienda de clérigos de bajo rango y, fundamentalmente, al almacenamiento de los bienes en el lugar que por encargo del monasterio administraban. En el caso de Tabliega, una vez desaparecida la influencia de Oña, estos edificios fueron paulatinamente degradándose hasta desaparecer.



El templo que observamos es de pleno siglo XII, presentando la clásica planta de cruz latina con dos importantes modificaciones. Por un lado, la actual torre de la iglesia, que data del siglo XVIII y que podría obedecer a un derrumbe de la original (hay quien sugiere que originalmente lo que había era un cimborrio) y el atrio y puerta sur, que es una estructura del año 1500, tal y como reza una inscripción encima de la portada.

Lo más destacable del exterior es por tanto su ábside y más concretamente la buena talla de los canecillos. Por destacar alguno nos podemos fijar en el de las águilas enfrentadas o, por su originalidad, en uno en el que un pastor lucha con un lobo que trata de arrebatarle una oveja.
Antes de entrar en el templo echamos un vistazo al ala norte, en el que se ha preparado una estructura para tratar de retener la humedad que, como veremos, ha castigado bastante el interior. Esta operación se realizó durante una restauración de urgencia de hace unos años que también supuso la colocación de cubiertas, si bien el edificio sigue necesitando otra intervención más en profundidad.


Al interior, nos llama poderosamente la atención el hecho de que la mayor parte del tramo alto del edificio se encuentre cubierto de pinturas. Estos frescos, mitad ingenuos mitad simbólicos, datan ya del siglo XVI pero es es probable que sean en buena parte herederos de los originales del siglo XII o XIII.



Como decíamos, la humedad ha hecho mucho daño especialmente a los situados al lado norte, pero creo que una restauración podría recuperar gran parte de los mismos. Estas pinturas y las nervaduras del pie podrían obedecer a la reforma del 1500, cuyos mecenas son muy probablemente los personajes cuyos sepulcros se encuentran en la cabecera del templo.





Tabliega es un lugar que se encuentra relativamente bien comunicado. A unos 15 kilómetros al norte de Medina y a unos 3 de la carretera Nacional. 13 son los vecinos que aparecen en el censo, si bien nos comenta la persona que nos enseña el templo y que es la actual alcaldesa pedánea del lugar (Tabliega suele incluirse en el programa de apertura de templos de Verano y Semana Santa) que en realidad no hay nadie que resida todos los días del año.




Una parte de los datos del post han sido recogidos del libro "Tabliega y su abadía" de Angel Villasante. También aparece en este libro una anécdota humorística del pueblo según la cual, hace ya tiempo, cansados los vecinos del trabajo del campo y viendo como el cuco cantaba ocioso, le pidieron a este último que les ayudase a trillar, a lo cual el pájaro respondió que si llovía contaran con él, pero que si hacía sol tenía que cantar; y como evidentemente no se puede trillar en días de lluvia, pues el cuco resultó "muy cuco".
Más información sobre el templo en la página web Románico Digital.