Aparte de la propia toponimia, (además del pueblo, el río
adyacente se denomina Salón) no resulta demasiado fácil encontrar restos
físicos de la secular actividad salinera de esta localidad. Del mismo modo, tampoco
encontramos mucha información documental, pese a que el poblamiento del lugar se remonta al menos al
periodo romano, tal y como lo atestigua un yacimiento estudiado en los años 70.
De este yacimiento, lo más importante fue una gran sala
supuestamente empleada para las transacciones de sal, cuyo fondo estaba ocupado
por un gran mosaico decorado a base de formas geométricas en color blanco y
negro (tonalidad poco habitual).Su cronología es la
segunda mitad de la segunda centuria o inicios de la tercera.
El que los romanos se asentaran tan al norte en época tan temprana es muestra clara de la importancia que para ellos tenía esta explotación. El yacimiento hoy se encuentra enterrado y semioculto como mejor modo de conservación; a la espera de algún proyecto que pudiera ponerlo en valor. Podéis saber más sobre el mismo y la interesante historia de su descubrimiento en el número de febrero de 2010 del periódico “Crónica de las Merindades”.
El que los romanos se asentaran tan al norte en época tan temprana es muestra clara de la importancia que para ellos tenía esta explotación. El yacimiento hoy se encuentra enterrado y semioculto como mejor modo de conservación; a la espera de algún proyecto que pudiera ponerlo en valor. Podéis saber más sobre el mismo y la interesante historia de su descubrimiento en el número de febrero de 2010 del periódico “Crónica de las Merindades”.
También podría tener un origen romano (ya muy
modificado) la bonita fuente que se encuentra cercana a la iglesia.
El siguiente salto en la historia de esta
explotación lo damos hasta la Edad Media.
Como en el caso de otras explotaciones más famosas (Poza de la Sal , Salinas de Añana…) la
posesión de las diferentes eras de sal fue muy valorada. Encontramos en
testamentos y documentos de donación muchas referencias a transferencias de las
mismas, en las que el monasterio de las Huelgas aparece mencionado
frecuentemente.
Parece evidente que la riqueza de la producción
quedaba en muy pocas manos. En el siglo XV Sancho López (personaje enterrado en
la iglesia) fundaba un Hospital de la Misericordia cuyos restos aún se conservan. Por
cierto, la citada iglesia fue terminada en el siglo XVI. Tenía unas dimensiones
considerables a la vista de sus grandes contrafuertes; y digo tenía porque hace unas décadas se vino
abajo y sólo recientemente se ha emprendido una reedificación con menos
pretensiones pero aprovechando la piedra original.
En la Edad
Moderna la explotación de la sal pasa a depender del Estado,
integrándose bajo el control de las Salinas de Poza, de las cuales hemos hablado no hace mucho. De esta época tenemos algo más información. La
producción anual rondaba las 20.000 fanegas (aproximadamente una quinta parte
respecto a la de Poza de la Sal ).
En todo caso en el siglo XIX el lugar gozaba de
una humilde pero evidente prosperidad. Había botica, sastrería, médico,
prácticante y al menos 70 familias. Existió incluso un balneario del cual no
queda ningún resto. Según la guía de balnearios correspondiente a
la temporada del año 1912, sus aguas estaban
indicadas para escrofulismo, dermatosis, herpetismo, catarros y para diversas enfermedades del aparato digestivo.
Durante la última época de funcionamiento los propietarios
eran los vecinos, que gestionaban la explotación bien directamente, bien
mediante arrendamiento, de modo muy similar a cualquier tierra de cultivo. La
salmuera propiamente dicha provenía de un profundo pozo. Era frecuente que los
propios vecinos fuesen vendiendo la sal por los pueblos cercano. Una sal que
según las fuentes era más bien parda o por el contrario de gran calidad.
Hoy de este antiguo modo de vida no quedan apenas rastros.
Simplemente un área anexa al pueblo desprovista de cultivos, en donde antes
estuvieron las eras de producción. Al parecer, algún vecino aún conserva alguno
de los antiguos artilugios.
Sin embargo, y a diferencia de Poza, la sal como tal aún se sigue explotando a día de hoy,
aunque de un modo menos romántico pero también menos duro. El antiguo pozo está
integrando en una pequeña instalación de factura moderna desde donde se realiza
el bombeo directamente hacia camiones cisterna, a razón de 4 o 5 camiones
diarios, para usarlo como salmuera.
Para terminar el artículo aportamos una valiosa imagen tomada en 1937 por un soldado italiano participante en la Guerra Civil; en la que se aprecian las eras funcionando.
Para terminar el artículo aportamos una valiosa imagen tomada en 1937 por un soldado italiano participante en la Guerra Civil; en la que se aprecian las eras funcionando.


