martes, 12 de abril de 2011

Vídeo sobre la comarca del Arlanza

Pulsando sobre la imagen podréis acceder a la página de un peculiar vídeo grabado en la comarca del Arlanza por la empresa Menos Diez.

lunes, 11 de abril de 2011

Quintanilla de San García

Continuamos con nuestro breve periplo por la zona oriental de La Bureba para hacer parada en Quintanilla San García. El lugar debe su nombre a su hijo más ilustre San García,  que fué abad del monasterio de San Pedro de Arlanza en el siglo XI, coincidiendo con la época de mayor esplendor.


De hecho San García en Arlanza, San Íñigo en Oña y San Sisebuto en San Pedro de Arlanza, contemporáneos, marcaron lo que podríamos llamar la época dorada del movimiento monástico en Burgos. Como dato anecdótico señalaré que entre los milagros atribuidos a este santo está el de haber tenido la revelación de la ubicación de los restos de San Vicente, lugar que curiosamente señalé hace escasas fechas en mi otro blog Tierras de Castilla y León.

En otro orden de cosas, encontramos en San García una pequeña elevación, prácticamente en el centro del pueblo, en donde se distinguen las ruinas de la iglesia de San Andrés.



No dejarían de tratarse de unas ruinas más, desde luego no las de mayor interés, si no fuese por la historia que está grabada en sus piedras. En efecto, éstos son los últimos restos de la antigua fortaleza de la que la iglesia formaba parte.

Nos remontamos a mediados del siglo XV. Castilla se desangra en luchas internas por el control del poder, al que no renuncia el rey Juan de Navarra. El monarca tiene señalada Quintanilla como un importante bastión para la consecución de sus fines.

Juan I de Navarra vino en plan de guerra a Quintanilla San García, exigiendo la entrega del pueblo con su fortaleza. Los vecinos de Quintanilla respondieron que jamás lo harían, porque tal proceder implicaba traición al rey de Castilla, a quien habían jurado fidelidad; le hicieron ver que tuviera piedad de ellos, porque no tenían Señor que les defendiese; pero si el monarca navarro se obstinaba en apoderarse del pueblo y fortaleza, le hacían saber que antes estaban dispuestos a morir todos y a ver quemado su pueblo que ser traidores al rey de Castilla.

Ante esta respuesta numantina, el rey de Navarra ordenó el cerco con 1000 hombres armados y 2000 infantes que, tras duro combate, se apoderaron del pueblo y llegaron hasta las puertas del cortijo o fortaleza, pero aquí la resistencia fue tenaz y constante, el número de muertos era crecido y más en los de fuera que en los de dentro; a las puertas mismas de la fortaleza cayó un caballero que, alistado en el ejército del rey de Navarra, se había comprometido a entrar en la fortaleza y a quien el monarca navarro había prometido la elevada suma de 300.000 maravedises si lograba su objetivo.

Después de un prolongado asedio y forcejeo, Juan I de Navarra, se convenció de que aquel cerco le estaba costando mucha sangre, eran pocas las probabilidades de éxito y menos las ventajas que su posesión le podía acarrear. Pensados los pros y los contras optó por levantar el cerco y retirarse, pero contrariado amargamente por no haber podido entrar en la fortaleza mandó quemar el pueblo, ardiendo sesenta y tres de sus casas, quedando así reducida la villa a cenizas en su casi totalidad. Los defensores de la fortaleza de Quintanilla no eran mas que setenta, número insignificante ante los 3000 sitiadores y asaltantes del monarca navarro; por eso no pueden menos reconocer agradecidos que la resonante victoria ha sido debida al auxilio, protección y poder de Dios. Asimismo reconocen la ayuda dispensada por el apóstol San Andrés, "cuya casa defendían" y por San Vitores, cuya fiesta coincidió con la victoria, que fue el día 26 de agosto de 1444.

Conocemos esta historia merced a un manuscrito que se conserva en el pueblo, y que ha sido transcrito literamente a un mosaico que se encuentra ubicado en el atrio de la actual iglesia. La iglesia de San Andrés dejaría de ser escenario de culto en el siglo XVII y desde entonces se ha ido arruinando hasta su estado actual.

Junto a las ruinas este peculiar monumento al tractor, erigido en el año 80.

Vista del pueblo desde las ruinas de San Andrés. Destaca la torre de la iglesia de Nuestra Señora de Allende.

En año pasado, junto con el centro social del municipio, se inauguró este monumento al olmo, un árbol tan importante hasta hace poco en el transcurrir de la vida rural.

La placa anexa alberga una poesía de un vcino del lugar, Juan López de Ael, y dice así:

Queda la huella de ayer,
los trinos de los pájaros cantando,
jugando entre tus ramas como niños,
y el “vacío”.
La lanza de tu vuelo,
el tronco hecho raíz,
aún en el suelo,
lleno de historias de antaño.

Los pastores
envidian la sombra de tu cuerpo
Olmo dormido
ya para mi alma.
¡Sueños!

Raíces y memorias de esta villa,
la misma que te salva del olvido
porque en tu cuerpo
hay raíces y silencios
que son un grito de amor
hacia tu pueblo.

La mayor parte de esta información ha sido tomada de la web del pueblo, que os animo a consultar si queréis saber algo más.

viernes, 8 de abril de 2011

Imágenes dolorosas en Carrías

Aunque no fueron conectados por carretera, es clara la vinculación de Castil de Carrías con su pueblo de origen, Carrías, estando situados ambos en las partes alta y baja de un pequeño arroyo, y separados por tan sólo un par de kilómetros.

Carrías ha soportado de momento el ataque de la despoblación, y resiste incluso como Ayuntamiento independiente; pero se ha dejado dos importantes bajas en el camino. La iglesia de Saturnino y la ermita anexa de Santa María del Campo, asoladas ambas por una alarmante ruina que parece prácticamente irreversible.

La iglesia, cuyo retablo se guarda ahora junto con otros en el Museo del Retablo de la Capital.
 

Vista posterior. Se aprecia la dificultad para encontrar materiales nobles en la zona.


La ermita románica de Santa María del Campo.


Una burda capa de cemento trata de sustituir a las desaparecidas arquivoltas.


En el muro norte aún aparecen unos canecillos románicos.

jueves, 7 de abril de 2011

Las mil y una iglesias de la Diócesis de Burgos

Hoy haré algo poco habitual, copiar el artículo que leemos hoy en el Diario de Burgos, harto relacionado con la temática de este blog (a ver cuando tengo ocasión de leerlo). Por cierto, no sé si sabéis que el Valle de Mena no pertenece a la Diócesis de Burgos, sino a la de Santander (extraño, ¿no?).

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‘Las mil y una iglesias de la diócesis’, el libro ‘denuncia’ de Gómez Oña

Durante diez años, el autor ha recopilado información sobre las 1.200 iglesias que hay en la provincia, además de 400 ermitas, y alerta sobre el estado de ruina en el que están unas 150
Gómez Oña es un gran conocedor del rico patrimonio burgalés.

Jesús Javier MatíasF. Trespaderne / Burgos

Francisco Javier Gómez Oña, secretario de las comisiones de Templos y Patrimonio Cultural de la Diócesis de Burgos, es un gran conocedor del rico patrimonio eclesiástico burgalés y ese conocimiento lo ha plasmado en el libro Las mil y una iglesias de la diócesis de Burgos, una obra en la que, además de su admiración por ese patrimonio, hace una denuncia sobre el lamentable estado abandono en el que se encuentran más de un centenar de templos.

«Es mucho lo que tenemos y lo que tenemos que conservar, este es nuestro talón de Aquiles», afirma Gómez Oña, quien considera que con la despoblación muchas iglesias «se van a caer inexorablemente» en los próximos años. Tal vez para que no queden en el olvido y despertar conciencias, atraer inversiones de mecenas y fundaciones, el autor de este libro se ha pasado diez años recogiendo datos y fotografías de todos los templos burgaleses que ahora ofrece bajo el sugestivo título de Las mil y una iglesias de la diócesis de Burgos, un libro en el que incluye un capítulo titulado ‘Colofón y lamento’ en el que hace un llamamiento a toda la sociedad para conservar el patrimonio religioso.

Gómez Oña recuerda que en esta provincia hay unas 1.200 iglesias, de ellas 150 en ruinas, y 400 ermitas, además de varios conventos que no forman parte de este libro que tiene un carácter didáctico, ya que recopila todas las iglesias y explica sus elementos.

El autor estudia, en líneas generales, el valor artístico de todas las iglesias de la diócesis e incluye una monografía de cada una en la que, además de poner el arciprestazgo al que pertenecen, coloca una cruces según la categoría que considera, con una escala de una a siete cruces. «Si tiene una cruce quiere decir que es una iglesia muy sencilla, pero hay otras que por la calidad o cantidad de sus piezas llevan más cruces», apunta, a la vez que deja claro que todas los templo tienen un valor sentimental «porque una iglesia no es el valor artístico, la gente dice es gótica o románica, pero para el hombre de pueblo es su iglesia».

El libro, del que Monte Carmelo ha editado mil ejemplares, va acompañado de un DVD con 9.000 imágenes, de las 80.000 que sacó el autor, de las iglesias, «como mínimo de cada una hay tres imágenes y de la Catedral cien». El prologo corre a cargo de Joaquín Luis Ortega, que fue profesor de Gómez Oña, y el saluda del arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín.

Curiosidades

Gómez Oña recuerda que la iglesia más pequeña está en Escanduso (Villarcayo), es menos que una ermita; que la más grande es la de Melgar y la más larga la de Gumiel de Izán; el honor de se la más alta es para la de Peñaranda, mientras que la más rica es la de Mahamud, aunque no olvida las de Castrojeriz o Lerma. En el románico, apunta que hay muchas e interesantes, como Rebolledo de la Torre, Moradillo de Sedano, Neila, Pineda, Vizcaínos, Jaramillo de la Fuente y otras muchas «porque hay 600 que conservan algún vestigio del románico».

En conjunto, para el autor del libro son «sorprendentes» las iglesia de Pampliega, Isar, Lerma, Roa, Covarrubias o la de Santa María del Campo por su torre.

Gómez Oña dedica este libro a todo los obispos de Burgos, profesores del Seminario de la Facultad y a todos los curas, «auténticos conservadores de sus iglesias».

miércoles, 6 de abril de 2011

El monumento al General Mola

En un solitario cerro en las proximidades de Alcocero se levanta el monumento dedicado al General Emilio Mola, uno de los principales protagonistas y el principal ideólogo (y por ello más culpable) del Alzamiento Nacional que desembocó en la Guerra Civil.

Ello se debe  que en este punto se estrelló en 1937 el avión que lo transportaba.


El monumento está planteado como una gran escalinata que asciende al cerro, flanqueada por diversas especies arbóreas, y culminada por una gran columna de 22 metros de altura.


Desde este punto se disfrutan de amplias panorámicas de la zona, que presume de valiosos rodales de robles y quejigos.


En la parte inferior, cinco arcos recuendan a los cinco ocupantes del aparato.

Aunque la versión oficial achaca a la niebla el accidente, se ha hablado siempre de lo oportuno que resultó para Franco que tanto Sanjurjo como Mola falleciesen en accidente de avión. Otras versiones señalan que el piloto se trataba de un anarquista convencido, y que se sacrificó para acabar con la vida del tirano.

El monumento se levantó en tan sólo dos meses, entre abril y junio de 1939, con el trabajo de presos republicanos y vecinos de los pueblos aledaños, y fué inaugurado por el propio Franco. A los de Alcocero les obligaron a tragar, quieras que no, con el apellido "de Mola" para la denominación de su pueblo.

El poeta Pablo Neruda dedicó una poesía a este personaje:

MOLA EN LOS INFIERNOS

Es arrastrado el turbio mulo Mola
de precipicio en precipicio eterno
y como va el naufragio de ola en ola,
desbaratado por azufre y cuerno,
cocido en cal y hiel y disimulo,
de antemano esperado en el infierno,
va el infernal mulato, el Mola mulo
definitivamente turbio y tierno,
con llamas en la cola y en el culo.



martes, 5 de abril de 2011

Regreso a los pueblos del Silencio: Castil de Carrias o el pueblo levantado sobre una montaña de sal

Como hemos visto con anterioridad, muchos de los pueblos despoblados de Burgos deben tal circunstancia a contar con unas condiciones de partida más desfavorables. En el caso de Castil de Carrías podríamos asociar este efecto con su ubicación en lo alto de uno de los numerosos páramos burgaleses.


Sin embargo muchas de las casas muestran un aspecto recio, con síntomas de haber sido ocupadas hasta hace relativamente poco.

El tamaño del pueblo es también apreciable.

Pero hay un hecho que no debe escapársenos a los ojos, basta con que nos fijemos en esos aparentemente sólidos sillares.


En efecto, aparecen plagados de sales minerales, un efecto interesante a los ojos pero nefasto para quien decidió hacer de éste su hogar. Aquí podemos apreciarlo tambien en el contorno de esta evocadora puerta.


Como si no fueran suficientes las duras condiciones de nuestro campo hace unas décadas, los castrillanos (así se conocía a los de Castil) debieron de inventar mecanismos basados en la recogida de agua de lluvia o bien realizar penosos y largos desplazamientos para poder saciar su sed.

Castil de Carrías, que llegó a contar con más de 200 habitantes en los 40, quedó prácticamente despoblado en 1975; pero un habitante, apegado a la vida en el campo, resistiría veinte años más, siendo protagonista en los ochenta de crónicas periodísticas que lo señalaban como el único Ayuntamiento de España con un sólo habitante. Unos cazadores lo encontraron muerto en 1994, con la circunstancia de que en ese momento el puchero aún hervía a la  lumbre.

La iglesia, de tamaño considerable, está totalmente expoliada y esperando su próxima ruina.


El edificio que servía de Ayuntamiento y escuela.

La cantina, ocupada por el último habitante de Castil de Carrías.

Dos fotos de la ruina.


los antiguos pobladores aún se reunen en el lugar una vez al año, a finales de agosto, para que no se pierda la memoria de su pueblo.

Si estáis interesandos en saber algo más, os animo encarecidamente a leer la crónica que del lugar nos da el excelente blog pueblos deshabitados. También por supuesto lo narrado en el libro "Los pueblos del Silencio", de Elías Rubio.

viernes, 1 de abril de 2011

Vídeo sobre Sotoscueva y Espinosa de los Monteros

En el programa Agrosfera de La 2, del pasado 29 de Enero dedicaron los últimos minutos a estos valles norteños burgaleses. Pulsa sobre la imagen para acceder. (Lo que nos interesa está a partir del minuto 35)