miércoles, 9 de octubre de 2013

La ermita de San Pantaleón de Losa

No son muchos los turistas que paran en el Valle de Losa; y la gran mayoría de los mismos lo hacen exclusivamente para visitar esta relativamente famosa ermita.



Dos imágenes de la "peña colorada". En la segunda se aprecia el camino de acceso y la pradera que ocupa su parte superior

Y es que son varios los elementos de interés del lugar, que le conceden incluso un halo de misterio. En primer lugar la propia peña en la que se ubica, conocida como “peña colorada”, que semeja una especie de gran navío que emerge a la superficie para obligar al río Jerea a trazar un gran meandro para bordearla por su parte posterior. Tal y como reza el cartel informativo, parece como si el objeto de esta peña fuera poner en contacto la tierra con el cielo.

Impactante perspectiva de la "peña colorada" desde el sendero GR-85. Por detrás observamos los grandes pinares de Losa y al fondo los Montes de La Peña.

El lugar fue escogido por el pueblo prerromano de los autrigones para erigir uno de sus numerosos castros. El más primitivo cristianismo ya mantendría el culto en el lugar, tal y como se ha podido comprobar con los trabajos arqueológicos.
Pradera de acceso a la ermita.

 En segundo lugar, la ubicación del templo, casi en lo más alto de la peña y adaptado a una pradera con una pendiente considerable; lo que hace que fachada y ábside tengan una gran diferencia en altura. Al interior este problema se solventa con una serie de escalones, e incluso en el suelo del ábside aflora la propia roca.

Aquí se aprecia el desnivel visto desde la parte del ábside. La nave lateral es muy posterior.

En tercer lugar, la decoración escultórica de la ermita; empezando por ese personaje que nos recibe, una especie de atlante con un enigmático saco a la espalda y en el que algunos quieren reconocer a Noé y otros a Sansón. También intrigante es la imagen simétrica al personaje, un zig-zag a modo re rayo ¿pudo estar aquí en el pasado la compañera del atlante?

Portada. Vista general.

Portada. El misterioso "hombre del saco". Capiteles con representación de los martirios del santo. Extrañísima figura que sin duda procede de otra ubicación.

Ausencia de la pareja del Atlante. Misterioso rayo en zig-zag. 

Capiteles con los martirios del santo. Personajes encerrados en las arquivoltas. Más imágenes desubicadas.

Y, siguiendo con las incógnitas, ¿Quiénes son esos personajes encerrados en las arquivoltas de portada y ventana? ¿Son presos o tal vez eremitas? ¿Qué significan esas caras grotescas, algunas quejumbrosas? En los capiteles de la portada sigue existiendo un interesante repertorio iconográfico en el que se muestran imágenes de los diferentes martirios que sufrió San Pantaleón, un santo del más primitivo cristianismo.

Ventanas del ábside. Personaje grotesco que "se come" la columna.

Ventanas del ábside. Cabezas enigmáticas.

Ventanas del ábside. Fuste tallado.


Ventanas del ábside. Personajes encerrados en la piedra (detalle).

En todo caso vemos una cierta desorganización de la decoración, lo cual parece corroborar la suposición de que el templo sufrió un grave deterioro al poco de ser construido, y hubo de rehacerse recién entrado el siglo XIII (la leyenda del interior se remonta al año 1207).

En el interior (no pude visitarlo en esta ocasión) domina el espacio un gran ala que se adosó en el periodo gótico tardío, lo que hace que la pequeña construcción románica quede un tanto relegada a convertirse en una especie de atrio de entrada. Para que el espacio sea aún más extraño vemos como el suelo se organiza en diversas alturas y los estilos artísticos aparecen mal combinados. Podemos destacar en todo caso una especie de cenotafio un tanto deteriorado en cuyo centro existe un sepulcro románico así como algunos capiteles que muestran milagros del santo. También se encontraba en la ermita una imagen del siglo XIII representando a Nuestra Señora de Sociruelos (en algunos sitios aún se llama así a esta ermita). Hoy la talla se guarda en el museo del Retablo de Burgos.

Precioso paisaje del valle del Jerea, visto desde la ermita.
 
Pero los visitantes del lugar no vienen sólo atraídos por el enclave singular y la calidad artística del templo. Traen consigo los ecos de un legado inmaterial que es fácil de evocar una ver llegados a la peña. Durante siglos se guardó en esta apartada ermita una ampolla con parte de la supuesta sangre del mártir Pantaleón. Como en otros lugares con reliquias análogas, en la víspera de la festividad, el 27 de julio, el contenido de la ampolla se licuaba durante unas horas augurándose, cada vez que no ocurría así, un periodo de desgracias. La transformación ya es citada por un monje irlandés del siglo XII. Hoy la reliquia ha desaparecido; aunque pudiera ser la misma que existe en el convento de la Encarnación de Madrid (en donde cada año se sigue reproduciendo el fenómeno).
 
Durante siglos acudieron peregrinos a visitar la reliquia a este templo que en el pasado fue regentado por la orden de San Juan de Jerusalén; que no los templarios como en algunos sitios se cita. En todo caso, el ambiente del lugar y una serie de ¿coincidencias? han ayudado a construir la teoría más importante relacionada con esta ermita: su vinculación con la leyenda del Santo Grial (según algunos el milagro de la sangre de San Pantaleón se debe a que fue recogida con el vaso utilizado en la última cena).

Y es que muy cerca de San Pantaleón se encuentra la Sierra Salvada (que equivaldría al Mont-Salvat donde se suponía que se guardaba la reliquia más famosa). Además San Pantaleón dependía de Santa María de Siones (¿relación con Priorato de Sión, hermandad dedicada a proteger la reliquia?) y se encuentra al lado de Criales de Losa (¿griales?).

En Internet podéis encontrar varias páginas, que van desde el escepticismo a la elucubración, desarrollando más el carácter esotérico y misterioso de San Pantaleón. Por citar una os recomiendo los artículos publicados en el interesante blog “siete merindades”. Yo por mi parte me quedo con lo que está a la vista: una preciosa ermita ubicada en un precioso lugar.

Un antiguo pilar de apoyo de torres de alta tensión ha sido pintado a modo de "cubo de Rubik", creando un interesante contraste.
 
La ermita tiene un horario restringido de visitas, más amplio en verano (por cierto que últimamente está habiendo algunos problemas debido a desprendimientos). Para más información podéis visitar la página web de los amigos de San Pantaleón de Losa. Esta asociación ha conseguido, entre otras cosas, recuperar la romería ancestral.

4 comentarios:

Fernando dijo...

Gracias por acercarnos lo que podremos ver si subimos a lo alto de la peña colorada así como observar con detalle la portada y capiteles de su ermita

Lebato (y Muniadona) de Mena dijo...

Muchas gracias por la mención que hace de mi blog, que es el suyo. Personalmente, a estas horas intempestivas, primeros momentos de la madrugada, he terminado de leerme sus entradas sobre el frente norte y los lugares por donde se disparaban unos y otros. Una situación histórica que me ha empezado a interesar y que mis mayores (por edad, dolor o indiferencia) no podían concretarme. Y es que la bibliografía española al uso, la generalista se entiende, no tocan esos aspectos bélicos tan, cómo lo diríamos, pegados a la tierra. (Y aunque parezca mentira, me he hecho seguidor antes de leer esta entrada)
Buenas noches. Lebato.

Montacedo dijo...

Gracias por dejar mensajes. "Lebato", seguro que conocerás un blog "Merindades en la Memoria", que aborda en profundidad el tema desde el punto de vista de la represión franquista.

Anónimo dijo...

¿Represión franquista? Mais, de verdad ¿no os cansais? Las matanzas rojas, ¿porqué no las mencionais nunca? ¿O es que no las hubo? ¿O es que fueron menores? ¡Ay, ay,ay, mon cher ami¡ El plumerín, siempre se os ve el plumerín.

Me ne frego.