martes, 30 de octubre de 2012

Ruta de senderismo: Dehesa de Puras de Villafranca

Como habréis deducido fácilmente los que seguís las rutas de senderismo de este blog, en general huyo de los días de mal tiempo para realizar los trayectos. La razón es no sólo evitar riesgos y molestias, sino también el intento de que los paisajes se vean lo mejor posible. No obstante en esta corta época del "otoño foliar" hay que combinar este primer deseo con el de aprovechar el tiempo lo mejor posible, lo cual este año no está resultando demasiado fácil de momento.

Así que este domingo me decidí a iniciar la temporada de salidas otoñales optando por una ruta a la que le tenía ciertas ganas y que al ser corta y a baja altitud presentaba menos inconvenientes. Me dio cierta rabia el cielo gris y el pillar el bosque con unos días de antelación, pero en contraprestación creo que la nieve sobre las hojas tiene un encanto bastante especial. Así al menos os doy una sugerencia más para este puente.

La dehesa de Puras de Villafranca tiene la peculiaridad de estar formada por interesantes ejemplares de haya (lo usual son robles). Se sitúa además a baja altitud, en las últimas estribaciones occidentales de la Demanda burgalesa. El entorno de este pueblo nos ofrece además los restos de una humilde actividad minera cuyos recuerdos aún podemos conocer. Todo ello lo podemos contemplar en este sencillo recorrido.
 
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 2 horas y media (10 kilómetros).

 

lunes, 29 de octubre de 2012

Iglesia románica de Encio


La iglesia de San Cosme y San Damián se encuentra sobre un promontorio que domina la localidad de Encio. El edificio era la parroquial del antiguo barrio alto, que fue abandonado entre los siglos XIX y principios del XX, y del que aún quedan restos.


El ábside románico es el elemento más interesante. Es de excelente construcción, aunque sobre él se cierne la amenaza de una grieta. Se levanta sobre un pedestal y dos gruesas columnas, que partiendo de un basamento prismático, lo dividen en tres paños. En el tramo central se abre una pequeña ventana, rodeada por un arco trilobulado.




El resto del edificio muestra un aspecto más desolador. La portada de medio punto aparece semioculta por modificaciones posteriores y está cerrada por un protón metálico. Sobre el hastial occidental se alza una espadaña por debajo de la cual se sitúa una ventana cuyos relieves han sido profanados.



En la parte inferior observamos un cartel informativo de una supuesta restauración, lo cual parece casi un caso de chiste. En 2005 se destinaron casi 80.000 euros, que al parecer dieron para poco más que una plancha metálica en el tejado.

viernes, 26 de octubre de 2012

Ameyugo y el monumento al Pastor

Ameyugo, la puerta de entrada al desfiladero de Pancorbo, no queda muy lejos de Bujedo. En el pueblo lo más llamativo es la Torre de los Velasco.



Posiblemente fue mandada levantar hacia 1480 por Isabel de Guevara. La torre es de buen sillarejo y sillería en las esquinas. Llama la atención un aljimez en el lado Norte. Como remate, encontramos una fila apretada de canes, parece ser que con fin ornamental. Su estado de conservación es bueno.


Pero lo que más conoce la gente sobre Ameyugo es el Monumento al Pastor, un conjunto de tres enormes figuras: el pastor, el zagal y el perro, que se elevan sobre la carretera a Vitoria, además de una pequeña capilla con el motivo de la Anunciación del Ángel a los pastores. Al parecer el motivo de la construcción del monumento es la muerte accidental de un pastor de Palencia como consecuencia de un rayo.




El hecho tuvo tal repercusión que por cuestación popular y por interés de personas influyentes se decidió levantar este monumento en homenaje a la labor de todos los pastores, no sabemos muy bien porqué en este lugar. De hecho el régimen, que siempre fomentó este tipo de iniciativas, estuvo presente en la persona del propio Franco durante la inauguración del monumento en 1961. También colaboró una empresa americana, por lo que parece a través de unos emigrantes de origen español, tal y como podemos ver en una inscripción conmemorativa.



Las figuras son de piedra blanquecina procedente de Campo Real (Madrid). El artista fue el escultor montañés Víctor de los Rios. Como referencia diré que la figura del Pastor Tiene 7 metros de altura y un peso de 27 toneladas, sobre un pedestal de 3 toneladas adicionales. El cordero mide 2 metros y la sandalia, del talón a la punta, 1 metro.


Por el Monumento del Pastor han pasado y parado durante décadas miles de excursiones, ahora bastante menos debido a la mejora de las comunicaciones. Aún permanece, no obstante, un restaurante de cierto tamaño especializado en eventos BBC (bodas, bautizos y comuniones).


 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Antiguos monasterios burgaleses: Santa María de Bujedo de Candepajares

Sorprende ver la acumulación de monasterios en esta parte de la vertiente norte de los montes Obarenes: El propio Monasterio de Obarenes, Bujedo, San Miguel y Herrera. Hoy hablamos del antiguo monasterio de Bujedo de Candepajares.

A los pies de la calzada romana que discurría por la cercana Hoz de Foncea y en lo que fue, durante buena parte de la Edad Media, uno de los más conflictivos confines entre los reinos de Castilla y Navarra se levantó, entre otras cosas para marcar la mencionada frontera, el monasterio de Santa María de Candepajares. Su fundación, hacia el año 1162, se debe a doña Sancha Díaz de Frías, quien lo puso bajo la potestad del abad del monasterio premostratense de San Cristóbal de Ibeas de Juarros. También llegó a contar con la directa protección del rey Alfonso VIII, lo que le supuso un rápido enriquecimiento y la adquisición de numerosas posesiones por tierras de Burgos, Álava y la Rioja.

Esta prosperidad se vio reflejada en el magnífico templo románico que se construyó en sus primeros años de existencia. Considerado como uno de los mayores del románico burgalés, su planta es de cruz latina con tres naves y crucero poco marcado. La cabecera aparece rematada por tres ábsides semicirculares que constituyen la parte más meritoria del conjunto.




Fechados entre finales del siglo XII y principios de la siguiente centuria, el que se corresponde con la nave principal está mucho más desarrollado y, al exterior, se divide en cinco paños separados por columnas entregas. En cada lienzo de este ábside central se abre una esbelta y elegante ventana abocinada. La decoración es muy sencilla, típica de las iglesias cistercienses y su iconografía se limita a los clásicos elementos vegetales: hojas de acanto, piñas, palmetas y cestillos. Salvo la cabecera, el resto del templo es de principios del siglo XIV, con reformas posteriores.


El resto de las edificaciones del monasterio, presididas por una maciza torre de fábrica románica, fueron reformadas a lo largo de los siglos posteriores. En realidad la parte inferior de la torre corresponde al siglo XI (es la parte más antigua de todo el conjunto) y según la tradición es el resto del antiguo palacio de la fundadora, que habría sido ocupado como edificio monasterial hasta el siglo XVI. Como resultado de las reformas fue recrecida y convertida en un campanario muy característico.




A mediados del siglo XVI el claustro y todas las dependencias se habían quedado pequeñas y por lo que parece también sufrieron un incendio. El edificio experimenta una profunda reforma hacia gustos renacentistas mas sobrios, reflejados en el claustro de tres alturas iniciado en 1548 por los canteros Matías y Bartolomé Castañeda, que quedaría inconcluso. También en Bujedo trabajó en el siglo XVI el escultor Diego de Marquina y de sus manos salieron, ambas obras están perdidas, el sepulcro de la fundadora y el retablo mayor de la iglesia.



Tras la exclaustración, los bienes muebles fueron desapareciendo poco a poco. En 1842 se destruyó el altar mayor, raspándose incluso el oro que lo recubría. Por referencias sabemos también de la existencia de un coro. En 1844 salían a pública subasta todas sus propiedades, que fueron adquiridos por un vecino de Burgos. En 1858, con ocasión de las obras del ferrocarril que pasa casi anexo, se pensó utilizar sus sillares para la construcción del mismo, aunque afortunadamente se desechó esta iniciativa. No obstante los edificios fueron ocupados durante meses por los obreros, con los consiguientes daños al ya maltratado monumento.

Por cierto, de esta época tenemos dos grabados. El primero en el tiempo es el publicado en 1854 en el semanario pintoresco español, en el que aparecen descubiertas las arquerías que aparecen en la anterior fotografía.



El posterior es obra del famoso ilustrador francés Gustavé Doré (el de los grabados del Quijote), que aunque más artístico, parece hecho a partir del recuerdo de un fugaz vistazo desde el tren. Puede fecharse en torno a 1860.



En 1880 pasó a manos de los religiosos de las misiones africanas de Lyon pero poco después abandonaron el proyecto para venderlo a los Hermanos de las Escuelas Cristianas o Hermanos de La Salle, para ser utilizado como casa de formación. Actualmente se dedica a residencia de hermanos ancianos y casa de ejercicios, aunque también para otro tipo de eventos (incluso se cede para la celebración de bodas).

La reedificación de los edificios y el entorno se ha ido realizando lentamente y con varios altibajos. A principios del siglo XX aún eran frecuentes las inundaciones. Durante el periodo republicano fueron asesinados algunos monjes y se incendiaban parte de las instalaciones. Lo que hoy vemos es un edificio funcional y unos bonitos jardines en los que el agua discurre con relativa abundancia. El lugar llegó a contar incluso con una pequeña central hidroeléctrica, ya desaparecida.








Mediante aviso en portería podemos realizar una visita por el exterior. Para más información podéis consultar la página web del centro www.bujedo.com.

lunes, 22 de octubre de 2012

Antiguos monasterios burgaleses: San Miguel del Monte

La carretera Tirgo-Miranda de Ebro deja a ambos lados los enclaves burgaleses de Sajuela y Ternero, de los que hablamos hace escasas fechas. Siguiendo la misma en dirección norte llegamos muy pronto a tierras burgalesas y casi instantáneamente nos encontramos con las instalaciones de la residencia de ancianos de San Juan del Monte, gestionada por la Diputación Provincial.

Lo que no sabe mucha gente es que esta residencia ocupa el recinto del antiguo monasterio de San Miguel del Monte o de la Morcuera. Para contar algunos datos sobre este monasterio nos guiaremos por los contenidos de la pequeña obra "San Miguel del Monte" de José Javier Vélez Chaurri.

Al parecer existía hacia el siglo XIV en estos bajos pero escarpados montes un conjunto eremítico que había acabado derivando en  una ermita. Probablemente a iniciativa de los propios ermitaños el obispo de Calahorra fundaba el Monasterio de San miguel del Monte o de la Morcuera en 1398. En todo caso la primera patrona fue la hermana del obispo, Leonor de Guzmán, esposa del Canciller Mayor de Castilla, Pedro López de Ayala, cuya familia estará estrechamente vinculada al monasterio en las siguientes generaciones (los lobos de su escudo aún aparecen en algunas partes del monasterio.




Entre 1419 y 1426 se convierte en granja del Monasterio de La Estrella, en La Rioja. Pero debido al interés de la localidad de Miranda de Ebro recupera la condición de Monasterio. En realidad sería el hijo del fundador, Fernán Pérez de Ayala, el que acometería la primera fábrica monasterial.

En estos años, más que propiedades, el monasterio recibe donaciones directas de objetos y herencias que rápidamente se venden para la obtención de dinero en metálico. En 1507 reciben de herencia de María de Guevara y Ayala 130.000 maravedíes. Poco antes había recibido toda la herencia de doña Elvira Manrique de Quiñones, emparentada con los Condestables de Castilla, superior a los 230.000 reales. Estas donaciones permitieron la edificación de la gran iglesia cuyos restos aún observamos. Pero además permitió al monasterio entrar en contacto con Juan de Rasines.

En el siglo XVI el arquitecto Juan de Rasines, el arquitecto de los Condestables de Castilla, lleva a cabo la obra fundamental de iglesia y claustro. A caballo entre el último gótico y el renacimiento. Juan de Rasines es autor de grandes obras, entre las que podemos citar en nuestra provincia el Monasterio de Santa Clara de Briviesca y la capilla mayor del monasterio de La Vid. Los restos de esta iglesia, así como una de las cuatro pandas del claustro, aún se erigen tambaleantes en el interior.




Llaman la atención la portada flanqueada por dos contrafuertes cilíndricos culminandos en agujas, similares a los que aún pueden verse en la cercana iglesia de Orón. El vano de entrada fue transformado en el siglo XVII.



Al interior se observan los muros exteriores y el arranque de las nervaduras góticas.





Respecto al claustro, hoy sólo podemos descubrir uno de los lados de la planta baja.





En el siglo XVII se afrontan algunas reformas. Se cambia la portada de acceso y se acometen edificios auxiliares. Lo que queda ellos lo constituye el edificio de la residencia actual, con esta fachada que probablemente proceda de la antigua portería.



Tras la exclaustración, nada de sabe de los valiosos tesoros que según referencias poseía el monasterio. Únicamente podemos seguir la pista de una reja que se conserva en el atrio de la parroquia de Santa María de Miranda de Ebro y algunas obras menores que forman parte de los depósitos del museo de Burgos. No hace muchos años se descubrió en Alcedo (Álava) un retablo de Santiago procedente del monasterio, realizado a principios del siglo XVII.

Desde el 1892 la congregación de los Sagrados Corazones empieza a comprar posesiones del antiguo monasterio de San Miguel que habían pasado a particulares. Para 1908 ya habían adquirido todas las propiedades, y sería convertido en noviciado en 1917. En 1952 se hicieron grandes reformas en el lugar para convertirlo en seminario, obras que dieron al traste con buena parte del claustro (quedaban los cuatro lados de la planta baja y solo dejaron uno). En 1973 el antiguo monasterio de jerónimos pasó a ser residencia de ancianos administrada por la Diputación Provincial.

Por cierto, que dentro de las propiedades de la Diputación se encuentran las fincas situadas al otro lado de la carretera, alquiladas ahora para el proyecto de recuperación del chacolí burgalés. Otra curiosidad es que hace poco existía un proyecto para convertir en auditorio parte de las instalaciones y ponerlas en valor de alguna manera, proyecto abandonado ahora por causa de la crisis.

De la búsqueda bibliográfica encontramos dos interesantísimas imágenes. Esta publicada en 1853 en el Seminario Pintoresco Español.



Y sobre todo esta de finales del siglo XIX, ya en fotografía, perteneciente a la Colección Ramón Ojeda del Instituo Municipal de Historia de Miranda de Ebro. Vemos que quedaba buena parte de la planta baja del claustro.



Para concluir os trascribo este precioso soneto, parcialmente borrado, que se encuentra impreso en una de las columnas de la fachada (he intentado completar los huecos).

Fuiste, ya no eres más. Tus fuertes muros
un día en tierra con fragor cayeron
y hoy ni sombra son de lo que fueron
los que al cielo aún se elevan inseguros

De piqueta fatal los golpes duros
ay! En polvo y en nada convirtieron
las delicadas obras que surgieron
del cincel a los mágicos conjuros.

¡Bien pareces así! Tus calcinadas piedras
dirán para siempre al caminante
quien el culpable fue de este suceso.

Mientras contra el volviéndose indignadas
herirán con acento fulminante
a los falsos profetas del progreso.

(P.Carmelo Albiol)

viernes, 19 de octubre de 2012

Ruta de Senderismo: Castro Grande

Como ya estamos en otoño os dejo esta crónica de una ruta otoñal que hice hace casi un año, una de las más bonitas y desconocidas de las que se pueden hacer en nuestra provincia.  Podemos tener un conocimiento bastante aproximado de lo que representa el paisaje casi único del Valle de Mena y Los Montes de La Peña.

Dificultad: Alta
Orientabilidad (sin GPS con cartografía o track): En general media pero se complica en el último tramo)
Belleza: Muy Alta
Tiempo y distancia: cinco horas y 15 kilómetros y medio.

Situación

Saldremos de Burgos por la C-629 dirección Villarcayo y el Crucero. Desde este último lugar continuamos recto, pasando primero a la N-629 y luego a la C-6318 dirección al valle de Mena. En el corazón del valle llegamos a una rotonda que hacia la izquierda nos conduce a Villasana. Tras dejar atrás las primeras casas observamos a la derecha una valla de piedra que nos sirve de referencia pues tomamos la calle que va paralela a la misma, por una zona en proceso de urbanización. Sin cambiar la dirección entramos en una pista en no muy buen estado que en unos dos kilómetros nos conduce a Anzo. Dejaremos el coche junto a la iglesia. Alternativamente se puede acceder desde Covides, por una pista más larga pero en mejor estado.





Puntos de Interés

Prados, bosques caducifolios y montes de la Peña. Sendero junto a las rocas. Puerto de El Polvero, Vistas sobre el valle de Mena y el valle de Losa. Castro Grande y Diente del Ahorcado. Túnel de la Complacera.

Descripción de la Ruta

Sobre Anzo se encuentra la parte más escarpada de los Montes de la Peña (más de 100 metros de pura pared rocosa), coinciciendo con la cima de los Tres Dedos y la cueva de Santa Cecilia. Desde la iglesia nace una calle que pasa junto a un lavadero, e inmediatamente se bifurca. Siguiendo hacia la derecha llegamos a una nueva bifurcación en la que esta vez tomaremos la calle de la izquierda. Caminando por esta calle dejamos atrás las últimas casas y una pequeña zona de esparcimiento.

Enseguida empezamos a ascender por entre el arbolado, compuesto inicialmente de una mezcla de especies de hoja caduca. Pasados unos centenares de metros nos vemos inmersos en el hayedo si bien según la orientación cambiante del sendero alternará con vegetación más adaptada a la insolación.

Tras dos kilómetros de avance el sendero que hemos seguido se enfoca hacia un descenso, pero nosotros tomamos un sendero secundario que asciende de manera brusca hacia la derecha. Desde aquí la pendiente será considerable y deberemos prestar atención para localizar las mejores opciones para seguir avanzando, a veces señaladas con hitos de piedras.


De esta manera en menos de un kilómetro superaremos los casi trescientos metros que nos separan de la base de las peñas. Sin duda esta es una excelente zona para contemplar los paisajes del valle de Mena, nuestro singular valle cantábrico. El anfiteatro que forman los montes de la Peña, que se elevan varios cientos de metros sobre el fondo del valle y el cierre al norte por los Montes de Ordunte, confieren un carácter único a este municipio burgalés, cubierto de variados bosques, prados y poblaciones. Su perfil semicircular muestra bien a las claras que su origen es diapírico.

Una vez en la base de las peñas (que aún se elevan varias decenas de metros por encima de nosotros) localizamos un vertiginoso sendero que continúa hacia el oeste y nos permite visualizarlas en todo su perímetro. Al final de las mismas se observa la especie de proa que forma Castro Grande, y ligeramente separado el mismo la columna rocosa denominada Diente del Ahorcado. Hasta allí nos encaminarán nuestros pasos.

Unos cientos de metros por el sendero nos conducen al llamado puerto del Polvero, una de las comunicaciones tradicionales entre los valles de Losa y de Mena. Continuamos de frente hacia la base de una peña conocida como Castejón. Lo que haremos es buscar las sendas que la bordean por la derecha intentando no perder ni ganar altura. Bajo nosotros se encuentra un pinar de repoblación y algo más alejado un hayedo en donde tiene sus fuentes el río Jerea o Losa.

Unos centenares de metros más adelante llegamos a un nuevo collado cubierto de hierba. Buscamos un amplio camino que sube desde el Valle de Losa y realizamos un sorprendente descubrimiento: un rústico túnel excavado a pico de unos cien metros de longitud y unos tres de diámetro. El túnel de la Complacera fue construido como apoyo a las actividades mineras desarrolladas hace alrededor de un siglo en la zona y luego fue usado entre otras cosas para el contrabando de mercancías.

Antes de cruzar el túnel ascenderemos hasta Castro Grande, lo que nos llevará cerca de una hora entre ida y vuelta. Para ello seguiremos el camino afrontando un fuerte ascenso que afortunadamente no es muy largo. A nuestra derecha contemplamos el alto valle del río Gerea y a nuestros espaldas parte de los Montes de la Peña desde el lado sur, y en concreto unas curiosas cimas conocidas como “Tres Dedos”, que desde aquí demuestran el porqué de su nombre.

En breve alcanzamos una desolada meseta desprovista de vegetación y ascendemos algo más hasta que observamos la terminación de la planicie junto a unas torres de telecomunicación. Estamos en Castro Grande, una planicie de forma triangular al final de la cual se observan unos espectaculares paisajes de todo el Valle de Mena, incluyendo a la derecha el Valle de Angulo, y buena parte de Vizcaya.

Como complemento único podemos localizar, asomándonos con mucho cuidado, la espectacular columna del Diente del Ahorcado, tan solo unos metros por debajo de nosotros, y que presenta la figura de un burro como peculiar buzón montañero. Por cierto, que tan singular nombre proviene originalmente del aspecto de horca agrícola que ofrece desde la lejanía. Otra denominación muy bonita es la de Centinela de Valle de Mena.

Tras disfrutar a gusto de estos paisajes regresamos hasta la boca del túnel de La Complacera y lo atravesamos. Surge ante nosotros de nuevo el valioso paisaje del Valle de Mena y empezamos a descender por el sendero que nace desde el túnel. Esta vereda es conocida como camino del cuatro, por la forma que presenta visto desde arriba.

Descendemos rápidamente el kilómetro y medio de este antiguo trazado, primero por una zona herbosa y luego por un bosque mixto. Al final de este tramo salimos a una pradera en la que abandonaremos el camino principal.A partir de aquí empieza un tramo complejo de seguir si no se dispone de GPS en el que poder descargar la ruta y orientarse. En todo caso intentaré describirlo lo mejor posible teniendo en cuenta que bordearemos la ladera hacia el oeste, descendiendo de forma paulatinamente.


Lo primero que hacemos es seguir este prado hacia la derecha, entre arbustos y alejándonos poco a poco del arbolado. Cruzamos el límite con el siguiente prado (existe una alambrada que tiene varios puntos en los que se puede superar) y seguimos descendiendo hacia un nuevo prado, dejando atrás unos pinos sueltos. Continuamos ahora por este nuevo prado sin perder altura, bordeando un bosquete por su parte inferior y ascendiendo luego una pequeña loma. Que nos da paso a un nuevo prado. Con un poco de atención localizaremos un pequeño tubo que recorre el prado naciendo desde la parte opuesta del mismo.

Buscamos este punto y nos introducimos en una zona arbolada junto a un arroyo. Ascendiendo un poco localizaremos una portilla que superaremos, así como el propio arroyo. El siguiente tramo transcurre por un bosquete de robles por una serie de senderos que por momentos se difuminan. Intentaremos seguirlos sin perder altitud hasta salir al siguiente prado. No mucho después vemos una nueva portilla que hemos de franquear. Al otro lado desciende un camino más definido, pero nosotros seguiremos un sendero que cruza un nuevo prado hacia la izquierda.

Observaremos al poco bajo nosotros un paso entre dos prados. Llegamos al mismo y en el nuevo prado buscaremos la esquina superior derecha. Superamos una alambrada por una especie de escalera y justo al otro lado nace un camino que ya habremos de seguir hasta el final del recorrido. Primeramente ascendemos un poco y luego vamos descendiendo. A nuestro lados aparecen varios ramales y e incorporaciones. El camino se va haciendo cada vez más definido hasta desembocar en Anzo.

Comentarios

Las complicaciones de la última parte de la ruta se pueden evitar siguiendo el camino del cuatro hacia el fondo del valle. Con ello llegaremos a Cilieza y luego, ya por carretera, a Covides. Desde este último pueblo otra carretera lleva directamente a Anzo. La pega es que con ello la ruta se alarga aproximadamente kilómetro y medio.

Si disponemos de otro coche o autobús hay otra opción de ascenso que parece muy interesante desde Santa Olaja y el Portillo de Egaña o de los Lobos.

Descargar esta descripción en pdf
Track de la ruta



Presentación con fotos de la ruta

 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Árboles singulares: El valle de los Arces

Volvemos al valle de Losa en búsqueda de árboles singulares, que por la zona hay unos cuantos. En el apartado pueblecito de Mijala observamos sobre el pueblo, como a unos 300 metros hacia el oeste, el perfil del roble Ochala u Otxala.


No tenía tiempo para ir a ver este árbol, así que me limité a sacarle esta otra foto a base de algo de zoom. Se trata de un quejigo de grandes proporciones que al parecer perdió parte de sus ramas en 1984 con ocasión del paso del huracán Hortensia. Estando donde está, no me extraña.


En realidad lo que me decidió a venir hasta aquí es la búsqueda de un rodal de arces centenarios, una cosa que no se ve todos los días. Para ello hay que seguir la calle pincipal del pueblo hacia su parte alta, en dirección noreste. En unos minutos llegamos a una construcción acompañada de unos rústicos y peculiares molinos de viento. A nuestra derecha se abre un pequeño cañón.


La idea es seguir el camino hasta que el cañón sea poco profundo y no tengamos que enfrentar mucho desnivel de bajada y posterior subida. Ya al otro lado observamos estos bonitos caballos, algunos de apariencia losina.



La idea es girar un tanto hacia la derecha e ir en busca de un nuevo vallejo paralelo al anterior, pero más estrecho que es donde se encuentran los arces. En la opción "ubicación" os pongo donde se localiza. Son como unos 2 km de ida y otros dos de vuelta.

Este es el aspecto del vallejo cuando los árboles han perdido buena parte de sus hojas (lo mejor creo es ir más bien a final de octubre para ver todo su colorido).


En el fondo encontramos algunos vetustos y retorcidos ejemplares que rondan los dos metros de perímetro, lo cual es poco habitual para este árbol.








La información sobre la existencia y ubicación de estos árboles ha sido facilitada por el personal de la Casa del Parque de Monte Santiago.