Y por fín aquí está la última de mis crónicas de rutas antiguas, a partir de este momento tendré que conformarme con las de nuevas salidas. Como siempre tened en cuenta que la ruta se hizo hará unos siete años.
En la misma alcanzamos la cumbre del Ordunte (para los vascos Balguerri), que da nombre a esta pequeña sierra (pese a no ser el más alto) que se puede considerar la última estribación oriental de la Cordillera Cantábrica.
Dificultad: 4
Orientabilidad: 4
Belleza: 5
Tiempo: 5 horas
Situación.
Los montes de Ordunte constituyen el último límite septentrional de la provincia, situados al norte del Valle de Mena. Para llegar desde Burgos hemos de salir por la N-623 hasta Sotopalacios. Aquí se toma hacia la derecha la C-629 y se recorren unos 75 kilómetros hasta poco antes de empezar la ascensión a los Tornos. Aquí hay que desviarse por la C-6138 hacia la izquierda en dirección al Valle de Mena. Ya en este valle, y un poco antes de llegar a Villasana (en concreto en Villanueva de Mena), tomamos el cruce a Mano derecha que nos conduce hacia Caniego y Hornes, principio de la ruta.
Puntos de Interés
Caballos y vacas de los prados. Vistas de la montaña. Recorrido por el hayedo. Vistas sobre el valle de Carranza y sobre el valle de Mena.
Descripción de la Ruta
En el interior del caserío de Hornes localizamos su plaza principal. Tras dejar aparcado el coche empezamos a andar por la pista que desciende al lado derecho de la misma. Desde ésta ya podemos hacernos una primera impresión de la ruta de hoy. Hacia el norte localizamos el Ordunte, pelado en su parte final pero con espesos bosques cubriendo sus laderas.
Al poco llegamos al final de la pista y de las casas del pueblo. Continuamos por el camino que aparece al final de la misma que desciende bruscamente al encuentro del Ordunte. En unos centenares de metros llegamos al curso del mismo, cuyo caudal variará según la época del año.
Al otro lado la pista continúa, casi sin pendiente, por un pinar de repoblación. Enseguida alcanzamos una pista más nacha, que hemos de tomar hacia la izquierda. Seguimos un poco entre pinos hasta cruzar el arroyo de del Alisal por un puente. Tan sólo unos metros aguas abajo se puede localizar un antiguo puente romano, que formaba parte de la vía que comunicaba Bilbao con
la Ciudad de Flaviobriga (junto a Reinosa). Otros restos se conservan junto al cercano pueblo de Irús (objeto de otra de nuestras rutas). En todo caso investigaciones reciente parecen indicar que este trazado sería más bien medieval y no romano.

En este punto el camino se bifurca en dos, debiéndonos decidir por el de la derecha, que presenta una portilla que da paso a la dehesa de Ordunte. Esta antigua zona boscosa está siendo objeto, al menos por una vez, de una inteligente repoblación. A lo largo de la ascensión podremos contemplar como entre las repoblaciones de pinos se fomenta el crecimiento de otras especies, procediendo posteriormente a una paulatina tala de los primeros para conseguir que el bosque original recobre todo su esplendor.
La ruta prosigue por este nuevo camino, que poco a poco va ganando en altitud e inclinación. En la primera parte de la ascensión se contemplan exclusivamente pinos y prados cercados pero a poco se observan madroños y robles. Es en este punto cuando la ruta empieza a hacerse dura por un camino que describe marcadas revueltas.
Una segunda puerta da paso a un pequeño descansillo. En esta nueva zona los pinos están dejando paso al bosque autóctono. Rápidamente el camino vuelve a inclinarse hasta llegar a una zona totalmente boscosa. Mientras a la derecha el árbol predominante sigue siendo el pino a la izquierda se observa en toda su magnitud un bosque de robles en el que aparecen las primeras hayas.
Enseguida llegamos a la altura de un marcado camino que hacia la izquierda se adentra en el bosque, que ya esta completamente dominado por las hayas. Para asegurarse basta con comprobar como unos metros más adelante aparecen las mesas de un antiguo merendero. Hemos de calcular aproximadamente una hora y cuarto desde Hornes hasta aquí.
Ascendemos por este nuevo camino, que rápidamente nos obliga a un gran esfuerzo dada la pendiente del mismo. Caminamos entre un bosque de excepcional belleza y con ejemplares de gran porte. Al cabo de un rato de esforzarnos por este bellísimo camino las hayas van estando más espaciadas (sobre todo al lado izquierdo) hasta llegar a la altura de dos espectaculares ejemplares que, a modo de puerta, marcan el final del bosque.
A partir de aquí la ascensión es algo menos dura y se realiza entre revueltas por un campo de helechos. Un camino se nos incorpora por el lado izquierdo y unas flechas rojas sobre fondo blanco nos indican el camino a seguir. Algo más adelante otro camino aparece a la derecha y enseguida alcanzamos el portillo de Breña.
Por lo visto desde aquí se observan unas bellas vistas del vizcaíno valle de Carranza. Lo digo porque el día que yo estuve una persistente niebla me impidió ver nada. Calcularemos unos 50 minutos desde el merendero hasta aquí. Siguiendo la indicación de las flechas vemos el camino que, hacia la derecha, nos lleva hacia la cima del Ordunte. Lo mejor es seguir el estrecho sendero que aparece al poco hacia la derecha, también marcado con flecha roja, ya que nos permitirá ahorrar un buen trecho.
Poco después ambos caminos se unen y aparece la rampa final hacia el Ordunte. Ya podemos gastar nuestras últimas energías en este último tramo de ascensión. Desde el portillo habremos tardado unos veinte minutos y unas dos horas y media desde Hornes.
Desde esta altura marcada con vértice geodésico (1105 m), además del valle de Carranza, se tiene una privilegiada perspectiva sobre el cordal de Ordunte y el precioso valle de Mena. A nuestros pies (a mano izquierda) aparece el pantano de Ordunte y la dehesa del mismo nombre, parte de la cual hemos ascendido.
Ya sólo queda desandar lo andando. Solamente hemos de tener precaución en no equivocarnos de camino en el tramo entre el portillo de Breña y el bosque. Como referencia tomaremos el camino que desciende directamente a este último.
Comentarios
Pese a no ser muy larga la ascensión, la mayor parte es realmente dura. Esto no significa que no la pueda afrontar cualquier persona mínimamente acostumbrada, pero ha de saber a que se atiene. Recomiendo no realizar la ruta en días con riesgo de niebla o baja visibilidad ya que, aparte del potencial riesgo de desorientarse, la belleza de la ruta se ve sensiblemente afectada.
Os pongo la ruta hecha en wikiloc, a mano sobre la base de la Cartografía de la zona: