lunes, 21 de marzo de 2011

Una Leyenda Cidiana (y III): Pragmática realidad

La peculiar orografía de este área se debe en realidad a un original fenómeno geológico que experimenta el río Valtierra o Hurón, aledaño a Basconcillos del Tozo, al discurrir durante algo más de un kilómetros bajo tierra y resurgir ya con el nombre de Rudrón. Curiosamente este fenómeno supone una especie de trasvase natural, de la cuenca del Duero a la del Ebro.


El punto donde desaparece el río es un anfiteatro rocoso de gran belleza, dando lugar a la llamada Cueva del Agua o de Basconcillos, con más de tres kilómetros de recorrido total incluyendo una sala de más de 10.000 metros cuadrados.



En la superficie se encuentran algunos hundimientos del terreno, posiblemente relacionados con derrumbamientos en las cavidades inferiores.
Por la Cueva de los Moros el agua sólo sale en contados momentos, con ocasión de grandes avenidas.
En agua surge en realidad desde diversos puntos, entre ellos la fuente aneza este antiguo molino, que a punto estuvo de convertirse en hotel con ocasión del boom del petróleo, y que hoy duerme en sueño de los justos.

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