martes, 30 de noviembre de 2010

Otros pueblos del Silencio: Albacastro

Hoy fijamos nuestra atención en este abandonado pueblo perteneciente al cercano municipio de Rebolledo de la Torre. Aunque se encuentra muy cerca de la vía que conecta Humada con el pueblo citado su orientación no puede ser más desfavorable, en la cara norte de la lora de Albacastro, por lo que no recibe apenas insolación y sí toda la humedad de la peña.
El acceso a la localidad, que nunca estuvo asfaltada.


El mantenimiento se debe a la Asociación Amigos de Albacastro y a la única familia que esporádicamente visita el lugar.

Una de las calles asediadas por la vegetación.

Muchas casas serían recuperables.


En lo más alto del pueblo se encuentra la peculiar iglesia de San Pedro, erigida en la misma roca sobre una antigua necrópolis. Tiene la originalidad de su ábside poligonal y un rústico artesonado de madera en su interior.


Su valor artístico y la labor de la asociación Amigos de Albacastro (cada 29 de Junio celebran un encuentro en el lugar) hicieron que se la incluyese en el Plan de intervención Románico Norte, pese a pertenecer a un lugar deshabitado. Aquí tenéis una noticia al respecto.
En esta foto la iglesia con la Peña Mesa al fondo.


En esta dirección más información de la iglesia con fotos de su estado anterior a la intervención.



Vista del pueblo desde la iglesia.


El pueblo siempre tuvo una existencia frágil. En un documento de 1352 aparece como lugar deshabitado. En 1842 contaba con 48 almas. En esta sentida crónica de uno de su últimos pobladores sabemos que hace unos 60 años había hasta doce casas abiertas. Actualmente figuran 4 personas en el censo del lugar, si bien ninguna de ellas lo habita de manera continuada.
La iglesia parece haberse recuperado de las garras de la desaparición pero ¿que ocurrirá con el pueblo?.
Para terminar os pongo un vídeo del proyecto de recuperación de la iglesia.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Castillo de Rebolledo de la Torre

Justo al lado de la famosa y bella galería porticada de estilo románico que luce su iglesia, se levanta el castillo de Rebolledo de la Torre. Aunque seguramente sobre restos más antiguos, su construcción se remonta a finales del siglo XIII y principios de la siguiente centuria. Entre sus propietarios sobresale la familia de los Lasso de la Vega —uno de sus miembros más destacados fue el poeta Garcilaso de la Vega—. En 1333 Lope Diaz de Rojas invadio las propiedades de los Lasso de la Vega, aprovechando que estaban en el Cerco de Gibraltar, entre ellas el castillo de Rebolledo, considerando que era suyo. Tuvo que intervenir el rey para la devolución de las propiedades.


La fortaleza consta de una esbelta y desmochada torre rodeada por una cerca exterior. Esta última tiene forma poligonal y se asienta sobre una gran roca arenisca. Sus muros, que eran más altos y han perdido las almenas, están levantados con mampostería y no presentan más vanos que la dovelada puerta de acceso, a la que se asciende mediante patín.
Dos fosos, de los que aún se puede contemplar su disposición, protegían sus flancos más débiles. La torre del homenaje presenta planta rectangular, de diez metros por siete y medio de lado, y una altura cercana a los 20 metros. Construida también con mampostería, a excepción de las esquinas que están reforzadas con sillarejo, sólo tiene una pequeña puerta de entrada, algunas saeteras y unos pocos vanos, entre los que destaca una ventana ajimezada orientada a naciente. En el interior se siguen viendo los mechinales y las ménsulas que sostenían las vigas de madera que formaban sus distintas plantas. El estado de conservación no es del todo malo teniendo en cuenta el abandono del lugar.

Igualmente junto a la iglesia nos encontramos este cartel correspondiente a una de las rutas propuestas dentro de la Reserva Geológica de Las Loras, una iniciativa del grupo de acción local País Románico. Más información aquí y aquí.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Rebolledo de la Torre, maravilla del románico burgalés

Rebolledo de la Torre es un lugar que pilla a tresmano, no tanto por que se encuentre apartado, que también, como porque en su entorno no hay muchos activos que atraigan al turismo estándar. Sin embargo en este pequeño pueblo se conserva una de las maravillas, no sólo del románico burgalés, sino también español.

La fábrica actual de la iglesia de San Julián y Santa Basilisa de Rebolledo de la Torre proviene del siglo XVI, pero afortunadamente durante esta construcción se respetó la maravillosa galería porticada sur de la primitiva construcción, realizada a finales del siglo XII, y que le confirió la categoría de Monumento Nacional ya en 1931.



En todo caso, la nota más original de este templo hemos de buscarla en la ventanita orientada al este.


Con un poco de atención veremos la inscripción conmemorativa del trabajo.

Los expertos la han leído así:

DOMINICVS AB[B] /A S POBLABI/T ISTVM SOLA/R DE B/ALEGO C/VM FRAT/ER MEVS PELAGIVS DE FV/NDAMENTIS SVB / ERA MCCXXIIII. / QVANDO / POB L A D O / F V I TI S T V/M S O L A R D/E B A L E G B[E]N/F E T R I A D E / Q. G O N G A LV/O P[E]LAEG. +SVB ERA : M:CC:XX:IIII : NOTVM : DIEM : VIIII : CALENDAS / DECEMB R[I] : FECIT ISTVM : PORTALEM : IOANES MAGISTER PIASCA.


Es decir:
“El abad Domingo pobló este lugar de Vallejo desde sus fundamentos en unión de mi hermano Pelayo en la era 1224 [año 1186]. Cuando fue poblado este solar de Vallejo [era] behetría de Q. Gonzalo Peláez. En la era 1224 [año 1186], en el señalado día nono de las calendas de diciembre [día 22 de diciembre] hizo este pórtico el maestro Juan de Piasca”.

Es decir, estamos ante uno de los pocos trabajos de este tipo no sólo fechados, sino también firmados por su autor: El maestro Juan de Piasca.

Aquí la misma ventana al interior, profusamente decorada y en donde se perciben los personajes de Adán y Eva.

El capitel del avaro (al interior hay otro alusivo a la muerte del avaro).


Aquí apreciamos además de la preciosa labra del capitel, la de la propia columna.


Tres excepcionales capiteles. El primero San Jorge y el Dragón, el último Sansón y el León.



Grifos barbados.


Lucha de caballeros, uno de los más conocidos.


Por su ubicación, corremos el riesgo de pasar por alto los canecillos, que también son excepcionales. Fijémonos por ejemplo en el delicado trabajo del ave y la serpiente.


Una perspectiva de los canecillos.


Podría haber puesto más fotos, pero lo suyo es llegar al lugar y solazarse uno mismo. En la red podemos encontrar información técnica detallada sobre este lugar, pero tal vez la más completa y disponible, por el momento, es esta que nos ofrecen a nivel de muestra en la página web de la enciclopedia del románico.

Terminamos con los versos que dedicaba a lugar el poeta de las tierras de Burgos, Bonifacio Zamora:


¿Qué manos delicadas
labraron estos bellos capiteles
-capiteles románicos. – al uso
de la gracia románica silense?

¿quien plasmó en el granito
este león desquijarado y este
guerrero con su lanza,
dobre corcel dominador jinete?
¿Y estas hojas y monstruos y grifones
y sirenas alegres?

A la sombra del pórtico, la sombra,
de Juan de Piasca, por los siglos, duerme.
Y la estrofa esculpida por él canta
Laude perenne.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Lagunas de Gayangos

Las lagunas de Gayangos son un interesante conjunto de pequeños lagos de origen tectónico situadas a medio camino de las localidades de Gayangos y Bárcena de Pienza. Conocidas también como lagunas de Antuzanos, constituyen la mejor zona húmeda de toda la provincia, si exceptuamos en embalse del Ebro, y son el único lugar provincial de cría para especies tan escasas y valiosas como el zampullín cuellinegro, el porrón común o el pato cuchara.


Su peculiaridad geológica le confiere un suministro casi continuo de agua, lo que hace posible que las aguas de las lagunas de Gayangos sean profundas y sufran muy pocas oscilaciones, con lo que se favorece el crecimiento de una vegetación que tiende a distribuirse en orlas concéntricas.

Cuenta la tradición que el origen de estas lagunas se debe a un antiguo pueblo que existía en este punto, Antuzanos, y que fue castigado con una inundación por maldecir a la virgen.

Lo que sí que es verdad es que en este lugar existió en la edad media el monasterio de Santa María de Antuzanos, tal y como lo atestigua un documento de adhesión a San Millán de la Cogolla.


También cita este hecho el artículo de 1887 que mostrábamos en nuestro anterior post, referido al Balneario de Gayangos, y que dice lo siguiente:


"Entre las varias curiosidades que tiene este pueblo y que me han movido a escribir estas líneas están cinco pozos o lagos de los que uno mide 400 áreas aproximadamente, y tiene unos 5 metros de profundidad. Sus aguas con claras y transparentes, sin que aumenten ni disminuyan en invierno ni en verano. No tienen comunicación con río alguno, viéndose en ellos abundantes anguilas, sangujas, y barbos de dimensiones extraordinarias. Antiguamente hubo una pequeña barca para recreo de los bañistas, pero hubo de sumergirse por las desgracias que ocasionaba a jóvenes inexpertos. Próximo a este lugar, en la montaña de Mediodía que da vista a Medina de Pomar, existió en el siglo XIII el célebre santuario de Nuestra señora de Antuzanos, que fue destruido en el año 1850."

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las olvidadas aguas de Gayangos

Gayangos se encuentra en uno de los estremos del diapiro de Salinas del Rosío, lo que le confiere un peculiar carácter hidrogeológico. Fruto de ello son sus lagunas, de las que hablaremos en un próximo post, pero también una riqueza en aguas mineromedicinales.
El ejemplo más visible lo tenemos en las aguas ferruginosas (basta ver la coloración de la piedra) de la neoclásica fuente de la plaza mayor de la localidad.
Pero la historia que realmente merece la pena contarse es la de su antiguo y prácticamente desconocido balneario de Fuensanta, que hoy parece mantenerse en pié como por apuesta. Dentro de poco sólo quedará el recuerdo.
A las espaldas se encuentran el jardín y los restos de zona de baños propiamente dicha, que no visité por precaución.

Este balneario era ya citado por Limón Montero en el año 1697 y por Madoz en 1845, como “establecimiento público de baños minerales, en el centro del pueblo, cuyas aguas son muy buenas para el mal de orina y erupciones cutáneas”. En todo caso se trata del primer balneario que existió en la provincia de Burgos.
Se abastecía de dos manantiales; uno de ellos de aguas sulfurosas ya citado por D. Pedro María Rubio en 1853, “cuyo agua es cristalina, de olor y sabor a huevos podridos” y también se cita que “D. José Ruiz de Santayana, comisario de guerra, natural de aquel país, mandó hacer a sus espensas el pertinente análisis en obsequio de sus paisanos, que pudieran verse en la necesidad de usar aquel remedio”. A pesar del escaso caudal de este manantial, los habitantes del pueblo hasta hace poco aún recogían sus aguas para su consumo. Aquí lo vemos entre los olvidados castaños de indias del antiguo jardín.

En el libro La Merindad de Montija y sus pueblos, se recoge un artículo referente a este balneario publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia en 1887:
“Al norte de la provincia de Burgos, en la carretera que conduce a Bilbao, se encuentra el establecimiento Balneario, minero-medicinal, denominado “Fuente Santa de Gayangos”, recostado sobre una colina, dentro de la Merindad de Montija. El establecimiento se encuentra cercado de un elegante jardín y hermoso paseo que sembrado de acacias, pueden los bañistas recorrer libremente todas las horas del día, aún en las de más calor, sin ser molestados por los rayos del sol, disfrutándose de una agradable temperatura.
Sus aguas dan excelentes resultados en la curación del mal de orina, en las erupciones cutáneas, en la mayor parte de los que sufren las membranas mucosas, en los vicios escrupulosos y sifilíticos, en los reumatismos y parálisis. Son claras y diáfanas, y de un olor fuerte a huevos podridos. Su temperatura es de 15-17 grados.
El edificio fue construido en 1835 y puede competir con los mejores de su clase, hallándose montado con todos los adelantos modernos debido a la actividad de su propietario Dionisio Garmendia, que no ha omitido sacrificio alguno. Además de la elegante y hermosa galería para los baños, tiene otros departamentos y cuantos aparatos son necesarios para gases, inhalaciones, pulverizaciones, duchas etc...El establecimiento que se comunica con la galería, consta de dos pisos con magníficos cuartos, sala de recreo, lectura, excelente comedor y piano."
A su vez esta agua son citadas en la Guía de Balnearios del año 1912 como especialmente indicadas para las dermatosis herpéticas y los catarros bronquiales. Os pongo un anuncio de la época.


El balneario siguió en funcionamiento con mayor o menor fortuna hasta la Guerra Civil. A continuación se usó como cuartel y como sanatorio de tuberculosos. En 1945 los enfermos fueron trasladados al de Fuentes Blancas, de Burgos. A partir de entonces comenzó el expolio y la ruina.
Hasta donde yo sé tanto los restos del balneario como los del jardín de 15.000 metros cuadrados están a la venta.

martes, 23 de noviembre de 2010

Ruta de senderismo: Peña Ulaña

Una ruta por la comarca de las Loras. Aunque ha pasado bastante tiempo las referencias son fáciles al avanzarse por campo abierto. A diferencia de otras ocasiones, las fotos no están en el orden en el que nos encontraremos dichos parajes durante el recorrido.

Dificultad: 4
Orientabilidad: 4
Belleza: 2
Tiempo: 5 horas y media

Situación.
Hay que salir de Burgos por la A-231 que enfila hacia León. A la altura de Villanueva de Argaño abandonamos la autovía en dirección a Villadiego. Una vez en esta localidad buscaremos la B-621 en dirección a Humada, punto de partida de la ruta. Los últimos kilómetros observaremos la mole de Peña Ulaña a nuestra derecha.

Puntos de Interés
Vistas sobre Peña Amaya. Largo farallón rocoso de la Peña. Vistas sobre Peña Castillo. Vistas desde la parte alta.

Descripción de la Ruta

Una vez en el pueblo de Humada, y justo enfrente del comienzo de la carretera que lleva a Rebolledo de la Torre existe una pequeña plaza en la que podemos dejar el vehículo. A nuestra izquierda se pueden contemplar las laderas y rocas de la peña y salimos de la plaza en esa dirección. Por la parte superior de la primera tierra de labor nace una senda que hacia la derecha comienza a bordear la ladera.

Tras pasar junto a una cruz de piedra se contempla casi en el frente Peña Amaya, con su geometría de dos líneas rocosas y geometría precisa fue un punto clave en la periodo romano y de la reconquista. Representa el ejemplo más claro del relieve tipo Lora que cubre estas comarcas; otro de cuyas manifestaciones recorreremos en el día de hoy.

La senda a veces se desdibuja, pero no es difícil orientarse, yendo siempre en paralelo a la carretera y a la línea de rocas. A medida que avanzamos Peña Amaya va quedando a nuestras espaldas. En la ladera de nuestra izquierda se aprecian huecos en las peñas, por lo que es factible ascender al primer nivel de la peña. Podemos hacerlo por el primero de ellos o esperar hasta encontrar un sendero más marcado que sube por el tercero.

Una vez en este primer nivel se observa la línea de rocas que culmina en lo más alto de la peña. En el frente, como a unos cuatro kilómetros, se observa una pequeña peña desgajada del conjunto conocida como peña Castillo. Tomando este punto como referencia seguimos avanzando en principio variar de nivel, pero los continuos vallejos que recorren la peña nos obligan a un largo sube y baja.

Esta parte de la peña está cubierta de pinos, en algunos puntos forman bosques bastante cerrados. A nuestra izquierda notamos la continua presencia de la larga pared rocosa. Tras un largo tramo llegamos por fin a la altura de Peña Castillo, que ahora puede contemplarse de cerca. Si volvemos la vista atrás observamos el camino recorrido a un lado y Peña Amaya al otro.

Poco después se empieza a bordear la peña por su lado oriental. Un nuevo bosque aparece en la ladera del monte. Podemos atravesarlo por las sendas que lo recorren o bajar hasta la parte final del mismo para avanzar por un camino más cómodo.

Tras otro largo tramo llegamos a la altura de las torres de televisión que se encuentran en la parte más alta de la peña. Poco después el camino que seguíamos empieza a descender, por lo que es necesario afrontar la ladera hacia la izquierda. Un hueco que aparece en la pared rocosa nos permite llegar con un poco de esfuerzo hasta la parte alta y la base de las torres de televisión.

Justo delante de las mismas se encuentra el vértice geodésico que marca los 1226 metros del Portillo. Buen lugar para tomar un descanso y contemplar la peculiar geografía de la comarca.

Podemos tomar la maltratada carretera que nace al final de las torres o bien retroceder un poco para avanzar por el borde de la peña y contemplar el valle que se abre al pie de la misma. De todos modos al cabo de aproximadamente un kilómetro la carretera comienza a descender y hemos de seguir de frente.

El valle que se abre a nuestros pies aparece cubierto de un tupido bosque de roble rebollo (de ahí el nombre de Rebolledo que llevan algunos pueblos de la zona), árbol más propio de zonas húmedas. Tras un largo tramo contemplando el mismo paisaje nos aproximamos al final de la peña.

En nuestro camino atravesamos los restos de una cerca que limitaba un antiguo poblado de la edad del Hierro. También en el suelo son visibles los restos de tal poblado. Avanzamos unos cientos de metros más hasta llegar hasta el borde del cortado. A nuestros pies aparece el pueblo de Humada y a la izquierda tenemos la mejor vista del día de la Peña Amaya. Si nos damos la vuelta contemplamos en toda su extensión la geometría de Peña Ulaña.

Hay que retroceder un poco por el borde de la peña para buscar un paso que, a nuestra izquierda, nos permita bajar hasta el pueblo de Humada. A través de diversos senderos bajamos hasta la localidad desde la que partimos unas horas antes.

Comentarios
Los senderos están prácticamente borrados, casi todo el tiempo se anda campo a través, lo que puede resultar muy momento por los pinchazos de aulagas y otras plantas espinosas; por ello no es recomendable el uso de pantalón corto. Por otro lado las referencias son muy claras, por lo que no será difícil orientarse.

No se atraviesa ningún pueblo ni fuente por lo que es recomendable llevar buena provisión de agua si el día es caluroso.
Track realizado manualmente sobre la base de la cartografía de la zona.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Árboles singulares: El Roble del Monte Edilla

En la carretera que desde Espinosa de los Monteros conduce a Baranda se encuentra un pequeña pero más que interesante dehesa de robles en el Monte Edilla, lugar donde se ubican las piscinas y albergue municipales.

Por esta dehesa transita un pequeño sendero que nos permite tener un buen acercamiento al lugar, especialmente al Roble de Edilla, al que también se puede acceder en coche con gran facilidad desde la carretera Espinosa- El Crucero.
El roble en cuestión se encuentra en una zona en la que son mayoría los ejemplares mucho más jóvenes, tal vez hijos de este gigante. Junto al mismo un pequeño monumento en recuerdo de Casilda González, antigua agente forestal de la zona y alcaldesa de Loma de Montija, fallecida prematuramente hace no muchos años, y muy querida en la zona. Un ubicación sabiamente elegida.
Aquí una foto junto a esta auténtica"catedral viva".

Casi 5 metros de perímetro y más de 25 de altura.



En la foto del Sig-Pac, se ve como destaca sobre todos los árboles del entorno.


Atención, el ejemplar aparece publicado en el catálogo de especímenes vegetales singulares aprobado por la Junta de Castilla y León, pero hay un pequeño error numérico en las coordenadas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La enferma de Montecillo

Recorriendo la carretera que desde Espinosa de los Monteros conduce a Bercedo encontraremos el acceso al lugar de Montecillo, que no presenta un interés mayor que otros pueblos de la zona.

Pero si me he decidido a publicar una entrada sobre este lugar es recordando la curiosa historia de La Enferma de Montecillo, leída por mí por primera vez en el libro Estampa, pero explicada con mucho más en detalle en la publicación La Merindad de Montija y sus pueblos.


Os pongo aquí la historia, bastante resumida, tal y como se cuenta en este libro, se agradecen comentarios:

"Se llamaba Amalia Baranda y nació en 1896 en Quintana de los Prados aunque con 13 años se trasladó a Montecillo. El 16 de Marzo de 1918 Amalia empezó a sentirse mal con unos fuertes dolores. Los remedios caseros no dieron resultado y cuando la visitó el médico aconsejó a sus padres que la preparasen para bien morir. Pero mientras se esperaba un funesto final, su muerte se iba alargando día a día y año a año. Lo más curioso de todo era la total abstención en la ingesta de alimentos, a lo que nadie encontraba explicación.

El médico, cansado de frecuentes visitas para tan incomprensible enfermedad, empezó a tratar a la enferma con dureza, considerando la enfermedad únicamente como una agudísima vagancia. Amalia sufría no obstante terribles amagos de asfixia y al parecer la ausencia de alimento causaba estragos en los inviernos.

En el año 24, tras seis de enfermedad, el nombre de Amalia y el pueblo aparecen en la prensa nacional y extranjera, y con ello un continuo aluvión de visitantes. En tan sólo dos meses, en 1936, recibió la visita de 26 sacerdotes, 188 paisanos y 23 médicos.

El año 1927 se decidió trasladar a la enferma a Zaragoza en un coche de alquiler, con la promesa a sus padres de volverla a casa con vida. Sin embargo, los experimentos con la enferma trajeron a Amalia muchas molestias y ningún beneficio. De los análisis de orina trascendió un inexplicable contenido en oxígeno, así como un contenido en acetona en la sangre que se podía oler de manera directa. Ante la posibilidad de que todo se tratase de un engaño, se montó guardia día y noche ante la cama de la enferma durante 17 días durante los cuales no consumió sino la comunión. La investigación tampoco encontró pérdida de peso ni de calorías a pesar de tan singular abstinencia.

De regreso en su casa, ya en 1935, incluso el Dr. Vallejo Nájera visitó a la enferma sin que tampoco lograse encontrar explicación al fenómeno. Amalia finalmente falleció en Noviembre de 1936 en Espinosa de los Monteros, adonde había sido trasladada por sus padres debido al comienzo de la guerra civil, tras 18 años postrada en una cama sin ingerir un solo bocado. "

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un paseo por Espinosa de los Monteros (y II)

Torre de Cantimplor o Cantinflor; perteneció a los abades de Vivanco.



Torre de Pumarejo, remodelada. La casa perteneció a los Porras, ilustre familia que trasladó su residencia a Espinosa desde Cidad de Valdeporres.

Torre de los Azulejos: Torreón emplazado en una finca privada, con ventanas adinteladas, adornadas con motivos florales y rodeadas por azulejos que hacen referencia a su origen mudéjar. Es sin duda una de las torres más interesantes de la villa.

La Casona de los Porras, con capilla heráldica adosada.



Casona de los Velasco.


Palacio de los marqueses de Cuevas de Velasco, con capilla dedicada a Santiago. Al igual que la anterior, muestra el escudo primigenio de los Velasco, con su característicos veros.

Terminamos con una breve mención al Castillo de los Velasco, que se erige a las afueras de la localidad como símbolo de la independencia de la misma. Está incluida en la Lista Roja de Patrimonio en peligro.


Podéis conocer más detalles de estos monumentos y otros aspectos de Espinosa en la web del Ayuntamiento y en este interesante blog.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Un paseo por Espinosa de Los Monteros (I)

Ya hicimos una breve referencia a esta Villa Milenaria hace unos cuantos meses, con ocasión del histórico cuerpo de Monteros del que toma su apellido.

Sin duda la existencia de este cuerpo de Monteros le ofreció gran realce al lugar, así como la concesión del mercado semanal de los martes, que se remonta al menos a principios del siglo XVI, y que desde siempre se ha celebrado a espaldas de la iglesia de Santa Cecilia. De hecho los documentos fedatarios de los privilegios de la villa eran guardados en este templo.


Pero lo que realmente cabe destacarse del lugar es su abundancia de casas nobles, fruto de la ostentación mediante la que las distintas familias de Monteros manifestaban su preponderancia en el lugar. Una forma de aproximarse a las mismas es procediendo a efectuar la denominada "ruta heráldica", en donde los diversos lugares de interés aparecen numerados y acompañados de carteles explicativos.


Son en total 24 puntos visitables y es una de las iniciativas del proyecto "Aldaba" para revalorización del patromonio de Las Merindades; y puesto en marcha por varios institutos de la comarca hace ya algunos años.
Primera parada, el Ayuntamiento, en pleno proceso de reforma.

El magnífico Palacio de Chiloeches; Señorial palacio edificado en los siglos XVI y XVII. Dos torres se unen a un cuerpo central. Destaca su soberbia fachada, con un arco que cobija el imponente escudo de los Zorrilla-Arce. Relacionado con el de Huérmeces. En el interior, al menos en el pasado, existían retratos al óleo de época de Felipe III y Felipe IV y de sus esposas


El nada despreciable palacio de los Fernández-Vila, declarado BIC en el 2000, y hoy propiedad de la famosa (en la zona) Mantequería "Las Nieves".





La denominada Torre de los Monteros, auténtica fortaleza del siglo XIV, perteneció a los marqueses de Legarda.


En el próximo post, segunda entrega.

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Mañana no habrá entrada y posiblemente tampoco el miércoles. En general en las próximas semanas es posible que no pueda publicar con la misma frecuencia.