martes, 1 de junio de 2010

Ruta de senderismo: Los Pueblos con Solera (I)

Desde Orbaneja del Castillo, por caminos tradicionales y pasando por Turzo, se puede llegar al estrecho paso por el que El Ebro entra en el valle de Zamanzas tras un recorrido de poco más de siete kilómetros. Si queremos llegar al mismo punto siguiendo el curso del río tendremos que afrontar más de 20 kilómetros de estimulante paseo junto a la ribera.

 

A pesar de la larga distancia resulta atrayente el plantear una ruta combinando ambas opciones, aprovechando que se atraviesan algunos de los pueblos más interesantes de esa zona de la provincia.

Da para tanto que, no sólo voy a dividir la descripción en dos entradas, si que aprovecharé las fotos de los pueblos para hacer descripciones pormenorizadas de los mismos.

Dificultad: Alta
Orientación: Muy fácil
Belleza: Muy Alta
Tiempo: 7,5 horas (30 kilómetros)


Situación.

Existen varias opciones para el punto de partida de esta ruta. La más simple es la que escogemos en esta ocasión, partiendo de Quintanilla de Escalada, en el kilómetros 60 de la N-623 a Santander. Podemos dejar el vehículo en cualquiera de las dos zonas explanadas que existen a ambos lados del puente sobre el Ebro.

Puntos de Interés

Pueblos de Pesquera, Turzo, Orbaneja, Escalada y Quintanilla Escalada. Todo el bosque de ribera. Vistas del cañón. Vistas sobre Orbaneja. Cascada de Orbaneja.

Descripción de la Ruta

Tomamos el amplio camino que nace a la derecha de la carretera, junto al puente que acabamos de citar. En su comienzo, vemos un cartel descriptivo de la ruta y la indicación de 5 kilómetros hasta la Ermita del Ebro.

Avanzamos con facilidad por el amplio camino y al poco nos vemos acompañados por el canal que conduce el agua hasta la central Eléctrica del Porvenir.
En este primer tramo nos encontramos con los parámetros de la mayor parte de la ruta: Los cortados calizos en la parte alta, el río a mayor o menor distancia pero siempre presente, y una cubierta vegetal muy variada, que haría las delicias de un botánico.
Esta cubierta vegetal cambia frecuentemente, a medida que los meandros nos llevan a orientaciones más o menos soleadas. En la ladera, los árboles más frecuentes son los quejigos y encinas, mientras que la descripción del bosque de ribera queda para los expertos: chopos, fresnos, alisos, plátanos, madroños, avellanos… y un sinfín de plantas y arbustos.

A los dos kilómetros vemos como el canal citado se introduce en la peña del páramo. Una gran obra permite aprovechar un cerrado meandro en el río para dar altura al canal antes de la central Eléctrica del Porvenir. (ver este otro post).

Poco después llegamos a la confluencia del Rudrón con el Ebro, si bien debido a la vegetación será difícil apreciarlo (en otra ocasión nos acercaremos a este lugar)  y, efectivamente a los cinco kilómetros, llegamos a la ermita de la Virgen de Ebro. Lugar de añeja celebración, no presenta gran valor artístico pero el entorno lo compensa. Aún podemos apreciar la casa del ermitaño. También destacan buenos ejemplares de encina (tal vez perdonados de la corta por su ubicación) e incluso algunos inusuales tejos (una referencia más a su relación con lo sagrado).













Poco después encontramos una interesante cascada, que en realidad es un aliviadero de seguridad del canal antes de la ya próxima central. En efecto, llegamos al edificio (desde aquí el recorrido coincide durante un buen tramo con el del clásico del cañón del Ebro), lo bordeamos e instantáneamente desaparece el amplio camino para convertirse en una senda que se interna directamente en la espesura del bosque de ribera.
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Son unos cuatro kilómetros por la parte más clásica del cañón del Ebro, de hecho se llega a ver el mirador de madera del mismo. En la parte final llegamos a la chopera que anuncia la zona de esparcimiento de Pesquera. En este momento debemos prestar atención al desvío que, alejándose del río, nos permite llegar directamente a Pesquera sin necesidad de seguir la curva del último meandro.
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En esta zona el cañón se abre considerablemente, permitiendo incluso la existencia de tierras de labor.

Al poco llegamos a Pesquera de Ebro justo a la altura de la iglesia parroquial.

Tras visitar el "pueblo de los Escudos" volvemos a tomar como referencia el atrio de la iglesia. Siguiendo la calle principal en sentido descendente, abandonamos la misma justo en la siguiente curva a derechas, de acuerdo con la señalización existente hacia Turzo. En este punto llevaremos unos diez kilómetros de recorrido.



Seguimos bordeando el río pero esta vez por una especie de balcón sobre el mismo. A nuestra espalda podemos aún disfrutar de buenas perspectivas de Pesquera.












En esta zona la encina y el quejigo son absolutamente dominantes, si exceptuamos la gran profusión de enebros, muchos de ellos superando los tres metros de altura.












En ocasiones, confundidos con los enebros debido a la apariencia columnar de ambos, podemos ver incluso cipreses.
El amplio camino alternativamente se va acercando o alejando del borde del río, al cabo de unos dos kilómetros se convierte en sendero y un kilómetro más adelante empieza a ascender.










De frente aparece una espectacular dorsal rocosa que apenas deja hueco para que pasen río y carretera. Al otro lado, el Valle de Zamanzas. (continuará)



5 comentarios:

Carzum dijo...

Conozco la ruta y es francamente interesante. Gracias, Montacedo ;-)

Anónimo dijo...

Historia, urbanismo, naturaleza aparecen en dicha foto como una hermosa PRIMAVERA.

Alex dijo...

Absolutamente genial esta ruta que nos presentas!!

Montacedo dijo...

Gracias por vuestros comentarios

Erika dijo...

El pueblo de Orbaneja del Castilla ha sido un descubrimiento impresionante y la ruta hasta Quintanilla-Escalada por la orilla del rio ha sido un paseo que habrá que repetir en primavera.

Gracias por la información