martes, 30 de junio de 2009

La esperanza que surgió del páramo

"La esperanza que surgió del páramo" es el título que lleva una interesante publicación del año 2007 en la que se detalla el devenir de la aventura del petróleo en Burgos. Realizada por un abanico de profesionales de todos los ámbitos, aborda el tema desde varios enfoques, con vistas a impulsar acciones para salvaguardar la memoria de este legado, y junto con él el legado existente en el páramo de la Lora.

La gran fecha en la exploración de la Lora fue la del 6 de Junio de 1964, un chorro del preciado líquido surgió de las entrañas de la tierra en las cercanías de Ayoluengo y allí estaban las cámaras del Nodo para mostrar el brutal contraste existente entre unos pueblos especialmente olvidados y el nuevo panorama que se ofrecía. Grandes planes se trazaron para el futuro, se pusieron en marcha proyectos, ante unas expectativas que pronto se transformaron en cruel desilusión.

Enseguida se descubrió que el yacimiento era de mucho menor tamaño de lo esperado y que tenía un alto contenido en Vanadio, lo que impedía su refino (estropeaba los catalizadores empleados en el proceso) y por lo tanto sólo era útil para su combustión directa en determinadas industrias.

La exploración en la Lora no fue un caso aislado, ni mucho menos. Se cuentan por docenas las exploraciones que se realizaron en la provincia a lo largo de todo el siglo XX. La crónica de las mismas refleja que en su mayor parte se trataba de locas aventuras conducidas más por la ilusión que por la lógica. Todo parece indicar que el caso de Ayoluengo fue un hecho excepcional.

¿Que queda de todo esto?. Pues en realidad todavía funcionan aproximadamente una docena de bombas de extracción, de las más de 60 que llegaron de existir. Varias de ellas son fácilmente accesibles desde la Carretera de acceso a Ayoluengo, así como el centro de almacenaje, del que sale no más de un camión diario.



El funcionamiento de estas bombas (en el acerbo popular, "caballitos") también tiene un halo de nostalgia. Al parecer, el petróleo siempre aparece mezclado en sus yacimientos con gas natural, y este último es clave para poder extraerlo ya que le confiere el impulso para salir disparado hacia la superficie. Pues bien, los "caballitos" funcionan con este mismo gas de modo que siguen funcionando hasta que se acaba el mismo, y entonces se detienen por si sólos en el mismo momento que el yacimiento se agota. Aquí os pongo un pequeño (y cutre, pues está hecho con una pequeña cámara de fotos digital) en el que se ven algunos "caballitos" y Sargentes de la Lora al fondo.

video

Ayoluengo posee otro pequeño tesoro, más difícil de medir en términos económicos. Se trata de un inusual (por la ubicación) hayedo.


En otros lugares se conservan restos de otro tipo de aquel boom. Por ejemplo en Sargentes de la Lora hay un bar de representativo nombre: "El oro Negro", junto a los restos de una estación de Servicio que dejó de funcionar hace mucho tiempo.

Justo enfrente a día de hoy (primavera de 2009) se observan los pilares de una estructura de hormigón que parece ser el comienzo de una nave industrial. En realidad se trata de la primera fase del museo del petróleo (en la zona son escépticos respecto al éxito que pueda tener esta instalación, e incluso sobre que se llegue a acabar algún día).

En definitiva, el petróleo sólo sirvió si acaso para acelerar el proceso de la emigración, al dar contactos a los jóvenes para facilitar su traslado a las capitales, dejando a los lugareños con su tesoro de siempre, la patata de siembra. Nos cuenta Jose Antonio López Hidalgo en su libro "en el lugar de la desolación": "Dicen que la patata es tubérculo que agradece las tierras difíciles porque luego ofrece lo mejor que lleva en dentro en tierras fértiles. Supongo que así ocurre también con los hombres: nacen en las condiciones desoladas de esta zona, emigran, y ofrecen los más valioso fuera del sitio en el que surgieron". Y en otro pasaje añade: "Una de las variedades de patata que se cría en la zona se llama “Baraka”, palabra árabe que significa fortuna ¡¡que ironía!!".

viernes, 26 de junio de 2009

El Dolmen de la Cabaña

Seguimos nuestro recorrido por los dólmenes más interesantes del noroeste de Burgos con este dolmen de la Cabaña, tal vez el más conocido debido a su cercanía del pueblo de Sargentes de la Lora.

El acceso al dolmen está bien indicado, se realiza por un camino que parte al norte perpendicularmente a la carretera que atraviesa el pueblo, remontando un pequeño vallejo que en primavera muestra un precioso colorido. El dolmen está a unos 2 kilómetros de Sargentes, junto a una zona en la que el arroyo se encajona. Es evidente que los ortostatos del dolmen fueron extraídos desde este mismo punto.


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El Lunes no habrá post

jueves, 25 de junio de 2009

Regreso a los pueblos del silencio: Lorilla

Probablemente uno de los pueblos abandonados de Burgos de mayor simbolismo; Lorilla, muy cerca de la confluencia de las provincia de Burgos, Palencia y Cantabria, nunca tuvo un progreso fácil; al estar alejada del resto de localidades de la zona.
Asomada al balcón de la Lora (los habitantes de los pueblos cercanos se suelen referir al pueblo como "La-orilla") vivía no obstante en la tranquilidad de las labores del campo cuando el capricho de la guerra "incivil" quiso situarla justo en la línea de frente. El ejército nacional decidió convertirla en punto de control estratégico y por ello fue objeto de bombardeos frecuentes por parte de las baterías republicanas situadas en Valderredible, lo que llevó a su práctica destrucción.
Pero no fue este el final de Lorilla. De hecho las casas se volvieron a reconstruir, pero tras algunas décadas adicionales, lo que no hizo la guerra lo consiguió la emigración.
Llegar a Lorilla no es fácil. Tenemos la opción de subir a pie desde el cercano pueblo de Sobrepenilla (ya en la vecina Cantabria) atravesando un precioso hayedo (hay una ruta de senderismo que hace dicho recorrido) o bien, si queremos acceder desde Burgos con vehículo hemos de tomar el camino que, naciendo en una curva de la carretera Basconcillos-Sargentes (a medio camino entre el enlace a Hoyos del Tozo y Barrio Panizares, cerca de la surgencia del Rudrón), conduce tras ocho kilómetros de pedregoso camino de concentración, al pueblo.
La primera impresión del pueblo es que no aparece tan desolado ni tan comido por la vegetación como otros pueblos , tal vez por la rigurosidad del clima o por haber sido abandonado relativamente tarde. Desde luego el lugar, a día de hoy, es potencialmente recuperable.
La Torre de la iglesia aún se mantiene en pie, así como las paredes de buena parte de las construcciones (que por cierto, denotan con frecuencia signos de una construcción relativamente reciente) ; algunas de las cuales han sido acondicionadas como almacén.
Nos asomamos al balcón de la lora meditando sobre las razones que pueden impulsar a crear una población en un lugar como este, al borde del cortado y a merced de todos los vientos. El paisaje que se ve es realmente precioso, sobre los campos y los cada vez más amplios bosques (la despoblación también azota Valderredible), con el fondo de la Montaña Cantábrica. Dicen que desde este punto se pueden contar 54 pueblos. Que ironía, contar 54 pueblos desde un pueblo que nunca tuvo carretera.
Lorilla también tiene asociada una pequeña historia humana que merece la pena contarse; pero hoy termino el post con unos versos que alguien escribió alguna vez:
"Mirador de miradores,
hasta donde la vista alcanza,
donde uno se empequeñece,
y el corazón se agranda”
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(añadido abril 2011)

Aquí tenéis dos interesantes vídeos sobre el pueblo: uno y dos.

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Añadido septiembre de 2011. En mi entrada de 27-09-11, Podéis leer la historia humana a la que hago referencia.

miércoles, 24 de junio de 2009

Lista Roja del Patrimonio en Burgos

La Asociación Hispania Nostra es una entidad de carácter no lucrativo cuya finalidad es la defensa, salvaguarda y puesta en valor del Patrimonio Cultural Español y su entorno. Casi con total seguridad la actividad más conocida de la asociación es la elaboración de una lista Roja del Patrimonio, en la que se reflejan los casos más sangrantes de patrimonio en peligro de desaparición.

Viene a colación este tema porque en días pasados un procurador del PSOE por Palencia intervino en en las Cortes alertando sobre el notable incremento en la lista de monumentos afectados en dicha provincia. La respuesta de la Junta se fundamenta en que dicha lista se realiza por aficionados por internet y que el aumento de la lista se debe a un mayor grado de denuncia por parte de aficionados que a un aumento de lugares en ruinas. Y mientras se discute sobre zarandajas los monumentos siguen cayéndose a pedazos. Y una vez que se caen ya no hay vuelta atrás...y cuando sea tarde dirán que los restos son muy escasos para justificar una actuación.
Aprovecho la ocasión para incluir la Lista Roja, a día de hoy, para la provincia de Burgos:

Ermita de Castarruyo o de San Martín. Sandoval de la Reina.
Ermita de Santa Brígida. Villanueva de Odra.
Iglesia de San Martín de Tours. Villahizán de Treviño.
Iglesia de Santa María. Padilla de Arriba.
Monasterio Cisterciense de Santa María de Rioseco. Valle de Manzanedo.
Monasterio de Nuestra Señora de los Valles. Torresandino.
Monasterio de Nuestra Sra. de los Lirios de Alveinte. Monasterio de la Sierra.
Monasterio de San Antón. Castrojeriz.
Monasterio de Santa María la Imperial. Obarenes-Encio.
Torre de Bonifaz. Lomana de Tobalina.

Es cierto que no están todos los que son, que existen restos más importantes que algunos de éstos y que hay cierto énfasis en algunas zonas en detrimento de otras...pero como punto de partida es harto elocuente. Debemos tener en cuenta que no se incluyen casos en los que el patrimonio está casi en su totalidad perdido ni aquellos en los que se ha ejecutado alguna actuación de consolidación.

martes, 23 de junio de 2009

San Juan

Esta noche no es una noche cualquiera; es la noche más mágica del año, San Juan...o al menos lo era.

Sí, se sigue celebrando la fiesta, se sigue encendiendo la hoguera...pero ya no se hacen enramadas para las mozas, ya no nos impregnamos del rocío purificador de la mañana, ya no miramos el cielo al amanecer para ver si se forma la rueda de la Fortuna o de Santa Catalina, ya no se sale a recoger la hierba de verbena o saúco para prevenir las enfermedades...
De hecho, los ritmos modernos obligan, dado que el día cae en medio de la semana, incluso a trasladar la fiesta al fin de semana; hecho que ha ocurrido incluso con eventos tan señalados como la Fiesta de "El Capitán", en Frías.

lunes, 22 de junio de 2009

Balcón sobre Siero

A muy pocos lectores les sonará ajena la imagen de la ermita de las Santas Centola y Elena en lo más alto de un peñasco aislado (Siero), muy cerca de Valdelateja y en la confluencia de los cañones del Ebro y Rudrón. No serán pocos tampoco los que hayan subido hasta lo más alto.


Por mi parte, tenía curiosidad hace tiempo de ver como sería la visión de este peñasco desde alguno de los cortados que lo circundan, así que hace algunas semanas busqué y realicé esta pequeña ruta que aquí comento. Los resultados los podéis ver en las fotos.

Dificultad: 1
Orientabilidad: 4
Belleza: 3
Tiempo: 1,5 hora

Situación.
Para identificar la ruta, comentaremos que hay que tomar la Carretera de acceso al pueblo de Nocedo, situada en el carreteril que une las localidades de Covanera y Sedano; muy cerca de esta última. Tras unos 2 km desde el cruce hacia Nocedo, justo después de pasar la parte más escarpada del ascenso, tomamos un camino en buen estado que surge a la izquierda. Este camino es apto para el coche.

Ascendiendo en todo momento, seguimos este camino durante 2,5 km, llegando al punto más alto. Justo aquí tenemos un cruce en el que deberemos seguir la opción de la izquierda. Aún podemos seguir medio kilómetros adicional con el coche hasta el siguiente cruce.

Puntos de Interés
Vistas sobre la ermita, la peña y el despoblado de Siero. Vistas del final del cañón del Rudrón, Valdelateja y su balneario.

Descripción de la Ruta

Estamos más bien ante un breve paseo sin ninguna dificultad y muy corto, salvo que decidamos hacer parte del recorrido del coche a pie (cosa que puede venir obligada por el estado del camino). De hecho, se puede hacer el recorrido en coche prácticamente en su totalidad. El interés radica por la espectacularidad del mirador del que vamos a disfrutar, desde el que se puede observar la parte final del cañón del Rudrón y su conexión con el cañón del Ebro, con el ingrediente adicional de la peña de Siero, con su ermita prerrománica. Cierra el paisaje por el noreste el monte más alto de toda la zona, la Peña Otero, con sus más de 1200 metros.

Desde el punto donde dejamos el coche tomamos el camino de la derecha en suave descenso. Enfrente ya vemos los perfiles del cañón del Ebro. Tras aproximadamente 1 km dejamos de descender y el camino se difumina parcialmente. En este punto podemos ver ya la ermita de Siero sobre la peña. Es sólo cuestión de acercarse un poco e ir escogiendo la panorámica que nos guste más. Podremos ver Valdelateja, la peña de Siero con su ermita y los restos del pueblo de Siero, en los que sobresale lo que queda de su monumental iglesia.

De esta manera avanzamos unos 500 mts adicionales hasta un morro que se sitúa en la vertical del balneario de Valdelateja. Desde aquí podremos ver el cañón en el sentido inverso, en una panorámica espectacular que no desmerece en nada a la más conocida que se ve desde el mirador del cañón del Ebro. Desde aquí sólo queda desandar lo andado.

Comentarios

Si realizamos la ruta en primavera encontraremos el páramo más colorido que de costumbre. En todo caso, hay que ser cuidadoso en este periodo al asomarse por los cortados, para no alterar la vida de las colonias de rapaces.

Tenemos la opción de completar una ruta circular no demasiado larga y que no descarto para el futuro. Se trata de buscar la cumbre que aparece al sur, de 1060 metros (unos 150 metros de desnivel desde el punto donde nos encontramos) y llamado Pedro-Campo con amplias vistas de todas las parameras de la zona (eso dicen). Desde aquí se llega a una estación-torre meteorológica. Seguimos el camino que nace en este punto y giramos a la izquierda en el primer cruce, llegando al punto donde dejamos el coche en unos 15 minutos adicionales.

También es posible buscar la senda que nos conduce al despoblado de Siero y a la propia peña. Información sobre esta opción se puede encontrar en la pág 89 del libro “Montes de Burgos” de Txomin Uriarte.

Os cuelgo el trazado en wikiloc, desde el punto que se abandona la carretera de Nocedo.


viernes, 19 de junio de 2009

Ruta de senderismo: El hayedo de Carrales


Si quieres puedes venir con nosotros escribiendo a montacedo@gmail.com.
Puedes consultar una variante actualizada de esta ruta aquí.

Una ruta de senderismo fácil de por el que podría ser el hayedo más compacto de la provincia; formando una alargada franja de unos 10 kilómetros de largo, en la cara norte del puerto homónimo.


Dificultad: 1
Orientabilidad: 3
Belleza: 4
Tiempo: 3 horas


Situación.

El hayedo de Carrales se sitúa en la cara norte del puerto del mismo nombre. Para llegar hemos de tomar en Burgos la N-623 hasta alcanzar, al cabo de unos 70 kilómetros, el citado hayedo. Para iniciar el recorrido hemos de completar el descenso y tomar un cruce a la derecha en dirección a la cercana localidad de Bezana, en donde dejaremos el vehículo.

Puntos de Interés

Caballos y vacas de los prados. Recorrido por el hayedo. Vistas desde Quintanilla de San Román.

Descripción de la Ruta

Dejamos el coche en el núcleo principal del pueblo de Bezana. Hacia la derecha se observa un camino que continua tras atravesar una portilla y que conducirá hasta el cementerio, situado en un altozano y que sirve como referencia. Tras un ascenso muy breve bordeamos el cementerio por su lado izquierdo y seguimos un camino muy marcado.


Es el momento de apreciar, a medida que avanzamos, el alargado perfil del hayedo, que cubre toda la ladera de la montaña a lo largo de unos diez kilómetros. Poco a poco nos acercamos al mismo (no hay que hacer caso de las desviaciones) hasta alcanzar una carretera. Tomamos esta última hacia la derecha y en dirección claramente ascendente al encuentro de las primeras hayas.


Una suave ascensión acompaña este primer tramo de bosque, que disfrutamos en toda su plenitud. Al poco alcanzamos la carretera nacional y casi enfrente (un poco más arriba) se descubre un marcado camino que es preciso seguir tras cruzar con cuidado la carretera. A partir de aquí el recorrido es prácticamente llano y después acaba descendiendo lentamente.


Al principio el camino es ancho y las hayas se encuentran bastante distanciadas, como resultado de una tala controlada. Poco a poco las hayas van estrechando el sendero con estampas realmente bonitas.
Sin cambiar de dirección y de forma un poco repentina alcanzamos el poblado de Quintanilla de San Román. Bordeamos este pueblo por un camino que discurre más bien por su lado derecho pudiendo disfrutar de vistas del pueblo y de la boscosa ladera. Al otro lado podemos contemplar las extensas praderas del valle de Valdebezana y una parte del embalse del Ebro.


Al final del pueblo enlazamos con la carretera, que gira bruscamente y empieza a descender al valle. Al cabo de un kilómetro nos encontramos con una nueva curva del recorrido. Casi enfrente vislumbramos, (aproximadamente a unos 2 km) el caserío de Bezana.
Nota Importante: A partir de aquí es probable que exista una mejor opción que la descrita, algo más hacia el norte hasta enlazar con un camino al otro lado de la carretera, que es la que aparece en el plano que cuelgo más abajo o bien tomando lo que puede ser el resto de un sendero a la altura de la primera curva, y que discurre por la base del hayedo hasta la casa rural La Toba.

En este punto hemos de abandonar la carretera e introducirnos en la pradera a través de un hueco en la valla de alambre. Avanzamos rectos (o un poco hacia la izquierda) y al poco vemos un pequeño pinar hacia el que nos dirigimos.
Tras atravesar este último, y paralelos a otra valla, llegamos a la altura de la Carretera de Santander pero seguimos estando por la parte interna del vallado de alambre. Hemos de ir bordeándolo hacia la derecha hasta alcanzar (son apenas unos 500 m) el punto donde nace la pista asfaltada que va a Bezana.

En este punto es fácil cruzar la valla por una gran portilla. Tras atravesar de nuevo la N-623 tomamos la pista indicada y alcanzamos en unos minutos el pueblo.

Comentarios

La ruta descrita se realizó hace bastante tiempo, por lo que hay que asumir todos los cambios que se hayan podido producir. En todo caso las referencias son bastante claras, salvo en el tramo final, el que que si nos equivocamos podemos vernos obligados a hacer algunos metros más, pero sin mayores complicaciones.

La ruta realizada corresponde a la descrita en el III tomo de Rutas y Paseos por Tierras de burgos, de Enrique del Rivero.

Os pongo un perfil de la ruta colgado en Wikiloc (no es mío), descargable para el GPS.

jueves, 18 de junio de 2009

Creencias y superticiones populares de la provincia de Burgos

Último libro de la trilogía Tentenublo, y último libro publicado hasta la fecha por Elías Rubio, pudiera ser el más interesante.

El libro comienza con una interesante reflexión sobre la estrecha y voluble línea que separa la superstición y la creencia de la tradición religiosa. De aquellos ritos que son ponderados, aquellos que son celebrados por costumbre, y aquellos de son objeto de desprecio y burla. Una vez leí que se le preguntaba a un gran hombre si creía en algo y el hombre, tras meditarlo durante un rato, contestó: "creo en los que creen en algo".

Evidentemente el peso científico de estas creencias es muy escaso, si no nulo (una prueba muy clara es que es frecuente que los ritos se contradigan entre unas poblaciones diferentes) pero constituyen un bagaje cultural del que nos deberíamos sentir orgullosos de mantener o, al menos, de documentar.


El libro está estructurado en cuatro secciones, en función de cuatro bloques de creencias: las relacionadas con fenómenos del cielo, las relacionadas con los ritos de invierno, las relacionadas con el tiempo de verano y las relacionadas con animales. Todas ellas son acompañadas de una explicación cultural y comparación con paralelismos en otras zonas de España o el Mundo.

Pero, más allá del análisis científico, la lectura nos puede deparar momentos gratos o incluso sorprendentes, esa sonrisa que nos viene a la cara, pero más bien a la mente, al recordar los tiempos pasados que ya no volverán. Que bonito sería al observar un fenómeno recordar lo que "los antiguos" pensaban acerca del mismo.

miércoles, 17 de junio de 2009

El Dolmen de las Arnillas

Con casi toda probabilidad el dolmen más interesante de la provincia de Burgos, muestra la estructura típica de sepulcro de corredor y cámara circular en el centro, siendo el de mayor tamaño de los que se pueden visitar actualmente.
Pero lo que tal vez llama más la atención es su ubicación. Alejado de cualquier carretera, su ubicación en lo más alto de la zona, a más de 1000 metros de altitud deja bien claro que la misma no es casual, pudiéndose ver muchos kilómetros a la redonda.

La forma de acceso más habitual al dolmen de las Arnillas es a partir de la Carretera de Gredilla de Sedano-Pesadas, bien por el Valle de la Granja (empieza a la derecha de la carretera, unos 2 kilómetros pasado Gredilla) o un poco más adelante, cuando se corona el ascenso (esta segunda opción permite acercarse algo más con el coche, pero deberemos andar si no tenemos todo-terreno).

De cualquier forma, tras consultar el mapa y comprobar que el pueblo más cercano es Moradillo de Sedano (de hecho pertenece a su término municipal) decidí intentar descubrir un acceso desde dicho pueblo, de forma que constaté que se puede realizar un corto pero agradable e interesante paseo desde esta localidad hasta el dolmen.

El valor simbólico de esta ruta es muy alto, ya que en breve espacio podremos experimentar la sensación de encontrarnos con un excepcional monumento románico, un camino cubierto de restos fósiles, las vistas sobre un pueblo abandonado, la inmensidad del páramo y un resto funerario de más de 5000 años de antigüedad.

Unos metros antes de la iglesia de Moradillo, que se encuentra en el Barrio de Arriba de la localidad, existe un espacio de tierra destinado precisamente para aparcar los coches antes de la visita. Desde aquí, nos bajamos del coche y nos preparamos para el paseo. Podemos ver ahora la sobrecogedora portada románica de la iglesia o dejarlo para el final.




La atención en estos primeros metros es crucial ya que es el único punto conflictivo de toda la ruta. Retrocedemos apenas unas decenas de metros hasta la primera curva. En este punto, a la izquierda continua la carretera, de frente tenemos un camino más marcado y hacia la derecha nace una pequeña vereda que baja hasta unas casas parcialmente en ruinas.

Tomamos esta última opción y tras bajar unos metros nos encontramos con un nogal rodeado por olmos arbustivos. Bordeamos todos ellos por la parte superior dejando atrás las casas. En este punto encontraremos una senda que cada vez se va marcando más. Como referencia tendremos siempre a nuestra izquierda un vallado de espinos destinado a evitar que los animales coman una plantación reciente de pinos y a la derecha iremos avanzando a media ladera del vallejo de rio Moradillo. La dirección de este vallejo viene marcada por el ábside de la iglesia, es decir, hacia el oriente.
Unos 200 metros después la senda atraviesa la valla en un punto donde la misma se encuentra caída y continua ascendiendo paulatinamente por esta zona de una repoblación a la que se augura poco éxito. Al menos el fondo del valle si que aparece cubierto por una mezcla de bosque de ribera y quejigo en su parte superior. Entre las curvas consecutivas formadas por los diversos canales que configuran el vallejo el camino se va haciendo cada vez más nítido. Con un poco de atención podremos ver numerosos restos fósiles cubriendo el camino.

Aproximadamente 1 km después de haber empezado la caminata, en una curva a la derecha, debemos superar dos veces casi consecutivas el vallado, lo que se hace con facilidad aprovechando unos listones dispuestos a modo de escalera. Unos centenares de metros después tomamos una curva muy cerrada de casi 180 grados en cuyo vértice tenemos una buena panorámica de Moradillo al oeste y del despoblado de Loma al sur; sobre este último se ve la gran ermita del cercano y habitado pueblo de Quintanaloma.

Unos 100-200 metros después de la curva deberemos prestar atención para descubrir, en el vallado de nuestra derecha, una escalera similar a las recientemente superadas. Desde aquí una senda bien marcada se dirige, en dirección noreste, hacia el culmen de la loma, en donde está situado el dolmen, del que nos separan apenas unos 400 metros. Según la época, podremos observar ganado en la zona.

Si no localizamos la escalera deberemos tomar posteriormente el primer camino a la izquierda, superar dos veces el vallado (esta vez abriendo y cerrando las puertas en la alambrada) y llegar a un punto en el que el camino desaparece y desde el que deberemos alcanzar la cumbre.

Desde el dolmen, se puede plantear una ruta circular pasando por el pueblo abandonado de Loma y por Quintanaloma. Desde este último pueblo hay un camino que lleva a Moradillo evitándonos hacer este último tramo por carretera.

Las personas que no encuentren belleza en el paisaje del páramo no disfrutarán en demasía de esta ruta, ya que el paisaje puede parecer desolado. No obstante a principios de primavera y finales del otoño se podrán encontrar tonos de color. Ojo con realizar la ruta en periodos muy fríos ya que nos podemos encontrar desagradables sorpresas.

Os dejo la ruta colgada en WIKILOC y un intento de foto panorámica desde el dolmen.


martes, 16 de junio de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Ceniceros

Los pueblos de La Lora resisten a duras penas ante la total despoblación, pero al menos conservan un estado digno merced a la recuperación de la segunda residencia. Menos suerte tuvo Ceniceros, que cuando llegó esta fase llevaba varias décadas abandonado.



Ya nos referíamos a Ceniceros hace unos días como punto de paso de la excursión por los cañones del Rudrón. Ciertamente, desde una perspectiva turística la ubicación de Ceniceros resultaría interesante, pero lo cierto es que sus últimos pobladores nunca pudieron aprovecharse de esta industria, y de hecho tampoco de una carretera digna ni de luz eléctrica, ni siquiera de agua, que tenía que ser traída desde las profundidades de la garganta, 200 metros más abajo.


Al borde del río se situaba también un molino de curioso nombre, Rasgabragas, en donde además de moler la harina necesaria para la alimentación, en verano se podía disfrutar de agradables tardes, con sesiones de partidas de bolos incluidas.


La forma más cómoda de acceder a Ceniceros es desde San Andrés de Montearados (otro pueblo con apenas una familia) . Unos 100 metros antes de llegar al pueblo vemos un amplio y agradable camino que nace a la derecha (apto incluso para el coche) acompañado por un bosque de quejigos, que asciende a la loma suavemente, gira a la derecha y nos deja en poco más de un kilómetro en Ceniceros.

Lo cierto es que los restos del pueblo son cada vez menores y uno corre el riesgo de pasar de largo sin darse cuenta. Es curioso como la maleza parece cebarse con los pueblos abandonados, como si quisiera hacerlos desaparecer antes de que el hombre se replantee el recuperarlos.
El primer edificio es la iglesia, aunque algo apartado hacia la izquierda, atravesando un antiguo prado señalado por un cartel de restricción medioambiental para evitar molestias a las rapaces (no serán los vecinos de Ceniceros los que lo hagan). Ya hablamos de las espectaculares vistas desde el frontal de la iglesia. Por lo que hace referencia al edificio, se ha hundido su techo excepto el pequeño ábside cuadrado, que conserva los restos de lo que pudieron ser pinturas.




El resto del pueblo sólo vestigios de muros y muchas zarzas. Llaman la atención los árboles frutales, frondosos pero de los que ya nadie cuidará ni recogerá los frutos. Otro pueblo perdido.

lunes, 15 de junio de 2009

El Dolmen de El Moreco

Los seguidores del blog ya habrán notado que la temática de los posts trata muchas veces sobre lugares situados en las cercanías de la N-623, ya que, además de ser una zona con gran cantidad de puntos de interés dentro del ámbito del blog, me pilla de paso en mis idas y venidas a Cantabria.

Entre los lugares que he podido descubrir (o redescubrir) gracias a estas mini-excursiones estan los interesantes dólmenes de la zona (5 de los 6 dólmenes más importantes puestos en valor en la provincia se encuentran en la comarca de páramos-Las Loras, tal y como podemos ver en el mapa que publiqué hace ya unos meses).
El dolmen de El Moreco está situado junto al carreteril de acceso al pueblo de Huidobro, en lo alto del páramo, la foto de inicio os permite verlo en Google-maps.

La forma del yacimiento coincide con los estándares de sepulcro de corredor: un corredor formando por grandes lajas de piedra u ortostatos que conduce a una cámara circular formada también por ortostatos, y todo ello cubierto con tierra para formar un túmulo de más de 20 metros de diámetro y 2 metros de altura. La antigüedad ronda los 5000 años y fue utilizado como lugar de enterramiento colectivo durante más de 2000 años.
La visita a estos dólmenes hace reflexionar sobre como estas comarcas de las que la gente parece querer huir ahora fueron precisamente unas de las más pobladas en el lejano pasado. Como véis por las fotos, también se puede comprobar que el páramo no está exento de belleza.