
Con casi toda
probabilidad el dolmen más interesante de la provincia de Burgos, muestra la estructura típica de sepulcro de corredor y cámara circular en el centro, siendo el de mayor tamaño de los que se pueden visitar actualmente.
Pero lo que tal vez llama más la atención es su ubicación. Alejado de cualquier carretera, su ubicación en lo más alto de la zona, a más de 1000 metros de altitud deja bien claro que la misma no es casual, pudiéndose ver muchos kilómetros a la redonda.
La forma de acceso más habitual al dolmen de las
Arnillas es a partir de la Carretera de
Gredilla de
Sedano-Pesadas, bien por el Valle de la Granja (empieza a la derecha de la carretera, unos 2 kilómetros pasado
Gredilla) o un poco más adelante, cuando se corona el ascenso (esta segunda opción permite acercarse algo más con el coche, pero deberemos andar si no tenemos todo-terreno).
De cualquier forma, tras consultar el mapa y comprobar que el pueblo más cercano es
Moradillo de
Sedano (de hecho pertenece a su término municipal) decidí intentar descubrir un acceso desde dicho pueblo, de forma que constaté que se puede realizar un corto pero agradable e interesante paseo desde esta localidad hasta el dolmen.
El valor simbólico de esta ruta es muy alto, ya que en breve espacio podremos experimentar la sensación de encontrarnos con un excepcional monumento románico, un camino cubierto de restos fósiles, las vistas sobre un pueblo abandonado, la inmensidad del páramo y un resto funerario de más de 5000 años de antigüedad.
Unos metros antes de la iglesia de
Moradillo, que se encuentra en el Barrio de Arriba de la localidad, existe un espacio de tierra destinado precisamente para aparcar los coches antes de la visita. Desde aquí, nos bajamos del coche y nos preparamos para el paseo. Podemos ver ahora la
sobrecogedora portada románica de la iglesia o dejarlo para el final.
La atención en estos primeros metros es crucial ya que es el único punto conflictivo de toda la ruta. Retrocedemos apenas unas decenas de metros hasta la primera curva. En este punto, a la izquierda continua la carretera, de frente tenemos un camino más marcado y hacia la derecha nace una pequeña vereda que baja hasta unas casas parcialmente en ruinas.
Tomamos esta última opción y tras bajar unos metros nos encontramos con un nogal rodeado por olmos arbustivos. Bordeamos todos ellos por la parte superior dejando atrás las casas. En este punto encontraremos una senda que cada vez se va marcando más. Como referencia tendremos siempre a nuestra izquierda un vallado de espinos destinado a evitar que los animales coman una plantación reciente de pinos y a la derecha iremos avanzando a media ladera del vallejo de
rio Moradillo. La dirección de este vallejo viene marcada por el ábside de la iglesia, es decir, hacia el oriente.

Unos 200 metros después la senda atraviesa la valla en un punto donde la misma se encuentra caída y continua ascendiendo paulatinamente por esta zona de una repoblación a la que se augura poco éxito. Al menos el fondo del valle si que aparece cubierto por una mezcla de bosque de ribera y quejigo en su parte superior. Entre las curvas consecutivas formadas por los diversos canales que configuran el vallejo el camino se va haciendo cada vez más nítido. Con un poco de atención podremos ver numerosos restos fósiles cubriendo el camino.
Aproximadamente 1 km después de haber empezado la caminata, en una curva a la derecha, debemos superar dos veces casi consecutivas el vallado, lo que se hace con facilidad aprovechando unos listones dispuestos a modo de escalera. Unos centenares de metros después tomamos una curva muy cerrada de casi 180 grados en cuyo vértice tenemos una buena panorámica de
Moradillo al oeste y del despoblado de Loma al sur; sobre este último se ve la gran ermita del cercano y habitado pueblo de
Quintanaloma.

Unos 100-200 metros después de la curva deberemos prestar atención para descubrir, en el vallado de nuestra derecha, una escalera similar a las recientemente superadas. Desde aquí una senda bien marcada se dirige, en dirección
noreste, hacia el
culmen de la loma, en donde está situado el dolmen, del que nos separan apenas unos 400 metros. Según la época, podremos observar ganado en la zona.

Si no localizamos la escalera deberemos tomar posteriormente el primer camino a la izquierda, superar dos veces el vallado (esta vez abriendo y cerrando las puertas en la alambrada) y llegar a un punto en el que el camino desaparece y desde el que deberemos alcanzar la cumbre.


Desde el dolmen, se puede plantear una ruta circular pasando por el pueblo abandonado de Loma y por
Quintanaloma. Desde este último pueblo hay un camino que lleva a
Moradillo evitándonos hacer este último tramo por carretera.
Las personas que no encuentren belleza en el paisaje del páramo no disfrutarán en demasía de esta ruta, ya que el paisaje puede parecer desolado. No obstante a principios de primavera y finales del otoño se podrán encontrar tonos de color. Ojo con realizar la ruta en periodos muy
fríos ya que nos podemos encontrar desagradables sorpresas.
Os dejo la ruta colgada en
WIKILOC y un
intento de foto panorámica desde el dolmen.